Perspectivas indiscutibles para Latinoamérica y el Caribe

Por Nestor Nuñez

Aún en medio de la severa crisis económica surgida en los Estados Unidos en 2008 y que ya entra en sus primeros cinco años de azotaina global, América Latina y el Caribe se revelan como una de las contadísimas áreas del orbe donde se registra un sostenido avance económico y social.

   Y no se trata de pura retórica. Lo avalan las cifras de diversas entidades dedicadas al estudio de la marcha económica internacional. 2012 fue un año de crecimiento para el sur de nuestro hemisferio, y 2013, aún en sus primeros balbuceos, promete también resultados positivos.

   Desde luego, no se trata de un milagro.

   Es, eso sí, la resultante de la nueva época que viven América Latina y el Caribe a partir de la generalización de administraciones de corte progresista, y del impulso a mecanismos integradores, financieros comerciales y políticos libres de la tutela programática del Imperio y de sus aliados locales.

   Tampoco es el producto de un día o de un fogonazo de alborada regional.

   Constituye una obra que se ha venido amasando a lo largo de siglos de luchas, frustraciones, golpes y resistencia, donde no han faltado referentes de sonada fuerza como el empeño de los cubanos, desde el primero de enero de 1959, por defender su integridad y sus derechos, aún cuando entonces toda la región era un mar de pueblos oprimidos y Washington se jactaba del absoluto dominio sobre su “traspatio natural”.

   Y algo trascendente de estos nuevos tiempos es que, precisamente, las contribuciones esenciales de Cuba al devenir de la actual etapa de desarrollo latinoamericano y caribeño no han pasado por alto, y entre las primeras medidas de cada gobierno popular surgido en nuestra área geográfica ha estado el establecimiento inmediato de importante lazos con la Isla, y su inclusión en los proyectos integradores puestos en marcha.

   De hecho, Venezuela y Cuba resultaron los miembros fundadores de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, surgida en La Habana en 2004, y con una creciente fuerza y presencia en nuestros predios hemisféricos.

   Por demás, la Isla ha sido importante impulsora de la concreción, hace poco más de un año, de la institucionalización de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, cuya presidencia temporal ocupará precisamente este año.

   Un período, vale recalcar, en que La Habana ejercerá todo su empeño e influencia moral para hacer de ese conglomerado un interlocutor internacional con todo el peso y la trascendencia que recaban los pueblos que lo integran.

La Guerra inevitable de la OTAN (Segunda parte)

Fidel Castro

Cuando Gaddafi, coronel del ejército libio, inspirado en su colega egipcio Abdel Nasser, derrocó al Rey Idris I en 1969 con solo 27 años de edad, aplicó importantes medidas revolucionarias como la reforma agraria y la nacionalización del petróleo.  Los crecientes ingresos fueron dedicados al desarrollo económico y social, particularmente a los servicios educacionales y de salud de la reducida población libia, ubicada en un inmenso territorio desértico con muy poca tierra cultivable.

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Fidel Castro: El plan de la OTAN es ocupar Libia

El petróleo se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis; a través de esa fuente de energía dispusieron de un instrumento que acrecentó considerablemente su poder político en el mundo. Fue su principal arma cuando decidieron liquidar fácilmente a la Revolución Cubana tan pronto se promulgaron las primeras leyes justas y soberanas en nuestra Patria: privarla de petróleo.

Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual. Venezuela fue la nación de este hemisferio que mayor precio pagó. Estados Unidos se hizo dueño de los enormes yacimientos con que la naturaleza dotó a ese hermano país.

Al finalizar la última Guerra Mundial comenzó a extraer de los yacimientos de Irán, así como de los de Arabia Saudita, Iraq y los países árabes situados alrededor de ellos, mayores cantidades de petróleo. Estos pasaron a ser los principales suministradores. El consumo mundial se elevó progresivamente a la fabulosa cifra de aproximadamente 80 millones de barriles diarios, incluidos los que se extraen en el territorio de Estados Unidos, a los que ulteriormente se sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear. Hasta inicios del siglo XX el carbón había sido la fuente fundamental de energía que hizo posible el desarrollo industrial, antes de que se produjeran miles de millones de automóviles y motores consumidores de combustible líquido.

El derroche del petróleo y el gas está asociado a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.

Cuando nuestra Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto no eran todavía productores de petróleo, y gran parte de las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Iraq, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.

En diciembre  de 1951, Libia se convierte en el primer país africano en alcanzar su independencia después de la Segunda Guerra Mundial, en la que su territorio fue escenario de importantes combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que dieron fama a los generales  Erwin Rommel y Bernard L. Montgomery.

El 95 % de su territorio es totalmente desértico. La tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan       un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural. Tal riqueza le permitió alcanzar una perspectiva de vida que alcanza casi los 75 años, y el más alto ingreso per cápita de África. Su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual le ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.

Libia, que tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia, cuenta hoy con algo más de 6 millones.

La Revolución Libia tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969. Su principal dirigente fue Muammar al-Gaddafi, militar de origen beduino, quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser. Sin duda que muchas de sus decisiones están asociadas a los cambios que se produjeron cuando, al igual que en Egipto, una monarquía débil y corrupta fue derrocada en Libia.

Los habitantes de ese país tienen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.

Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi. El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información. Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia. Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.

Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy una digna respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía “votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo…”

Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad.

Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio.

A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo. ¡Hay que denunciarlo!

Fidel Castro Ruz

Febrero  21 de 2011

10 y 14 p.m.

 

#Cuba: Resaltó Fidel Castro heroísmo de los universitarios de Puerto Rico

Jovenes cubanos en Marcha de las Antorchas

Jovenes cubanos en Marcha de las Antorchas

El papel de los jóvenes en la actualidad y la necesidad de guiarlos adecuadamente, fueron temas debatidos en el encuentro del Comandante en Jefe, Fidel Castro, con intelectuales invitados a la XX Feria Internacional del Libro, Cuba 2011.

La Televisión Cubana transmitió  la tercera parte y final del intercambio efectuado el martes último, donde personalidades de la cultura cubana y mundial, compartieron con el líder de la Revolución sus inquietudes sobre la importancia de revertir esquemas para perfeccionar la formación de las nuevas generaciones.

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#Cuba: LA HUMANIDAD HAY QUE EMPEZAR A SALVARLA YA

Texto Introductorio del Comandante en Jefe Fidel Castro al debate con los intelectuales realizado el martes 15 de febrero de 2011 en el Palacio de las Convenciones.

Supe que varios intelectuales prestigiosos, y amigos sinceros de Cuba, visitaron nuestra Capital para participar en la XX Feria Internacional del Libro de La Habana.

Esa Feria es una de las modestas cosas buenas que hemos impulsado. Los libros y las ideas que ustedes elaboran y promueven han sido fuentes de aliento y esperanza; gracias a ellos, conocemos lo que vale el injerto del talento y la bondad. Sus nombres se familiarizan y se repiten a lo largo de la vida durante años, que siempre nos parecen breves.

Entre los factores que amenazan al mundo están las guerras. Los científicos  han sido capaces de poner en manos del hombre colosales energías,  que han servido entre otras cosas para crear un instrumento autodestructivo y cruel como el arma nuclear.

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