Noticia del penúltimo día

Cuando sólo faltan horas para que W. Bush abandone la Casa Blanca, Condoleezza Rice decide hacer público el secreto de una historia de amor.

Siempre se dijo que algo habia

Siempre se dijo que algo había...

W. Bush y C. Rice

... parece que sí

Confirmado

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Fidel Castro anuncia que con Obama se puede conversar donde lo desee

 NAVEGAR CONTRA LA MAREA

Después del discurso de Obama la tarde del 23 de mayo de este año ante la Fundación Nacional Cubano-Americana, creada por Ronald Reagan, escribí una reflexión titulada La política cínica del imperio, fechada el 25 de ese mes.

En ella, cité sus palabras textuales ante los anexionistas de Miami:  “Juntos vamos a buscar la libertad para Cuba;  esa es mi palabra;  ese es mi compromiso… Es hora de que el dinero estadounidense haga que el pueblo cubano sea menos dependiente del régimen de Castro.  Voy a mantener el embargo.”

Después de incluir varios razonamientos y ejemplos nada éticos sobre la conducta en general de los Presidentes que precedieron al que resultase electo para ese cargo en las elecciones del 4 de noviembre, escribí textualmente:

“Me veo obligado a varias delicadas preguntas:

“1º  ¿Es correcto que el Presidente de Estados Unidos ordene el asesinato de cualquier persona en el mundo, sea cual fuere el pretexto?

“2º   ¿Es ético que el Presidente de Estados Unidos ordene torturar a otros seres humanos?

“3º  ¿Es el terrorismo de estado un instrumento que debe utilizar un país tan poderoso como Estados Unidos para que exista la paz en el planeta?

“4º  ¿Es buena y honorable una Ley de Ajuste que se aplica como castigo a un solo país, Cuba, para  desestabilizarlo, aunque cueste la vida a niños y madres inocentes?  Si es buena, ¿por qué no se aplica el derecho automático de residencia a los haitianos, dominicanos y demás países del Caribe, y se hace lo mismo con los mexicanos, centroamericanos y suramericanos, que mueren como moscas en el muro de la frontera mexicana o en aguas del Atlántico y el Pacífico?

“5º  ¿Puede Estados Unidos prescindir de los inmigrantes, que cultivan vegetales, frutas, almendras y otras exquisiteces para los norteamericanos?  ¿Quién barrería sus calles, prestaría servicios domésticos y realizaría los peores y menos remunerados trabajos?

“6º  ¿Son justas las redadas de indocumentados que afectan incluso a niños nacidos en Estados Unidos?

“7º  ¿Es moral y justificable el robo de cerebros y la continua extracción de las mejores inteligencias científicas e intelectuales de los países pobres?

“8º  Usted afirma que su país advirtió hace tiempo a las potencias europeas que no admitiría intervenciones en el hemisferio, y a la vez reitera la demanda de ese derecho, reclamando al mismo tiempo el de intervenir en cualquier parte del mundo con el apoyo de cientos de bases militares, fuerzas navales, aéreas y espaciales distribuidas en el planeta.  Le pregunto:  ¿es esa la forma en que Estados Unidos expresa su respeto por la libertad, la democracia y los derechos humanos?

“9º  ¿Es justo atacar sorpresiva y preventivamente sesenta o más oscuros rincones del mundo, como los llama Bush, sea cual fuere el pretexto?

“10º  ¿Es honorable y cuerdo invertir millones de millones de dólares en el complejo militar-industrial para producir armas que pueden liquidar varias veces la vida en la Tierra?”

Podía haber incluido varias preguntas más.

A pesar de las cáusticas interrogantes, no dejé de ser amable con el candidato de piel negra, en quien veía mucha más capacidad y dominio del arte de la política que en los candidatos adversarios, no solo en el partido opuesto sino también en el seno del suyo.

La pasada semana, el Presidente electo de Estados Unidos, Barak Obama, anunció su Programa de Recuperación Económica.

El lunes, primero de diciembre, presentó el de Seguridad Nacional, y a la vez el de Política Exterior:

“Biden y yo nos complacemos en anunciarles nuestro equipo de Seguridad Nacional…  los viejos conflictos no se han resuelto y nuevas potencias que se afirman colocan más presión sobre el sistema internacional.  La diseminación de las armas nucleares plantea el peligro de que la tecnología más letal del mundo caiga en manos peligrosas.  Nuestra dependencia del petróleo extranjero fortalece a gobiernos autoritarios y pone en peligro a nuestro planeta.”

“…nuestro poderío económico tiene que ser capaz de sostener nuestra fuerza militar, nuestra influencia diplomática y nuestro liderazgo global.”

“Renovaremos viejas alianzas y forjaremos asociaciones nuevas y duraderas…  los valores de los Estados Unidos son lo más grande que este país puede exportar al mundo.”

“…el equipo que hemos reunido aquí hoy está especialmente preparado para hacer justamente eso.”

“…hombres y mujeres representan a todos esos elementos del poderío de los Estados Unidos…  Ellos han prestado servicios como militares y como diplomáticos… comparten mi pragmatismo sobre el uso del poder y mis objetivos acerca del papel de los Estados Unidos como líder del mundo.”

“Conozco a Hillary Clinton” -dice.

No olvido, por mi parte, que fue la rival del Presidente electo, Barack Obama, y esposa del presidente Clinton, que sancionó las leyes extraterritoriales Torricelli y Helms Burton contra Cuba.  Durante su lucha por la postulación, ella se comprometió con dichas leyes y con el bloqueo económico.  No me quejo, simplemente lo hago constar.

“Me siento orgulloso de que ella sea nuestra próxima Secretaria de Estado” -prosiguió Obama.  “…gozará de respeto en todas las capitales, y evidentemente tendrá la capacidad para hacer avanzar nuestros intereses en todo el mundo.  La designación de Hillary es una señal a amigos y enemigos de la seriedad de mi compromiso…”

“En momentos en que enfrentamos una transición sin precedentes en medio de dos guerras, le he pedido a Robert Gates que continúe en el cargo de Secretario de Defensa…

“A nuestro secretario Gates y a nuestro ejército les daré una nueva misión tan pronto asuma el cargo:  la responsabilidad de poner fin a la guerra en Iraq mediante una transición exitosa hacia el control iraquí.”

Me llama la atención que Gates es republicano y no demócrata;  la única persona que ha ocupado los cargos de Secretario de Defensa y Director de la Agencia Central de Inteligencia, que ha estado en uno u otro cargo bajo la dirección de gobiernos de uno u otro partido.  Gates, que se sabe popular, declaró que primero se cercioró de que el Presidente electo lo escogía para todo el tiempo que fuese necesario.

Mientras Condoleezza Rice viajaba con instrucciones de Bush a la India y Pakistán para mediar en las tensas relaciones entre ambos países, el Ministro de Defensa de Brasil autorizaba hace dos días a una empresa brasileña a fabricar misiles MAR-1, pero en vez de uno como hasta ahora, cinco de ellos por mes, para vender a Pakistán 100 misiles, por un valor total estimado en 85 millones de euros. 

“Estos misiles son acoplados a aviones y diseñados para localizar radares en tierra.  Funcionan como una forma de monitorear de forma muy eficaz el espacio y también la superficie” -afirma textualmente el Ministro en su declaración pública.

Obama, por su parte, continúa imperturbable en su declaración del lunes:  “Para seguir adelante, continuaremos haciendo las inversiones necesarias  para el fortalecimiento de nuestro ejército y el aumento de nuestras fuerzas terrestres, con el fin de derrotar las amenazas del siglo XXI.”

Sobre Janet Napolitano, señaló:  “Aporta la experiencia y habilidad ejecutiva que necesitamos en la Secretaría de Seguridad Interior…”

“Janet asume este papel crucial habiendo aprendido las lecciones de los últimos años, algunas de ellas dolorosas, desde el 11 de septiembre hasta el Katrina… Ella comprende, como todos, el peligro de una frontera insegura, y será una líder capaz de reformar un Departamento que crece descontroladamente, sin dejar de proteger a nuestra patria.”

Esta conocida figura había sido designada por Clinton Fiscal del Distrito de Arizona en 1993, ascendida a Fiscal General del Estado en 1998;  fue postulada por el Partido Demócrata en el 2002 y electa más tarde Gobernadora en ese estado fronterizo, que constituye el sendero de ingreso más transitado por los indocumentados.  Fue reelegida como Gobernadora en el 2006.

Sobre Susan Elizabeth Rice, dijo:  “Susan sabe que los desafíos globales que enfrentamos exigen instituciones globales que funcionen… necesitamos unas Naciones Unidas más eficaces” -afirma con desdén- “como órgano de acción colectiva contra el terrorismo y la proliferación, el cambio climático y el genocidio, la pobreza y las enfermedades.”

Sobre James Jones, Asesor de Seguridad Nacional, expresó:  “Estoy convencido de que el general James Jones está especialmente bien preparado para ser un hábil y enérgico asesor de Seguridad Nacional.  Generaciones de Jones han prestado servicios en el campo de batalla, desde las playas de Tarawa en la Segunda Guerra Mundial hasta Foxtrot Ridge en Vietnam.  La Medalla de Plata de Jim es parte del orgullo de ese legado…  Fue jefe de un pelotón en el combate, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en época de guerra” (se refiere a la OTAN y la Guerra del Golfo) “y trabajó por la paz en Medio Oriente.”

“Jim está concentrado en las amenazas de hoy y del futuro, pues comprende la conexión entre la energía y la seguridad nacional, y ha trabajado en la primera línea de la inestabilidad global desde Kosovo hasta el norte de Iraq y Afganistán.

“Él me asesorará sobre la forma de utilizar con eficiencia todos los elementos del poderío americano para derrotar las amenazas no convencionales y promover nuestros valores.

“Confío en que este es el equipo que necesitamos para un nuevo comienzo en la Seguridad Nacional de los Estados Unidos.”

Con Obama se puede conversar donde lo desee, ya que no somos predicadores de la violencia y de la guerra.  Debe recordársele que la teoría de la zanahoria y el garrote no tendrá vigencia en nuestro país. 

Ninguna de las frases de su último discurso contiene elementos de respuesta a las preguntas que formulé el pasado 25 de mayo, hace solo seis meses.

No diré ahora que Obama es menos inteligente;  por el contrario, está demostrando las facultades que me permitieron ver y comparar su capacidad con las del mediocre adversario John McCain, a quien por pura tradición la sociedad norteamericana estuvo a punto de premiar sus “hazañas”.  Sin crisis económica, sin televisión y sin Internet, Obama no ganaba las elecciones venciendo al omnipotente racismo.  Tampoco, sin los estudios que realizó primero en la Universidad de Columbia, donde se graduó en Ciencias Políticas, y luego en la de Harvard, donde obtuvo el título de Derecho, lo que le permitió convertirse en hombre de la clase modestamente rica con solo varios millones de dólares.  No era ciertamente Abraham Lincoln, ni esta época se corresponde con aquella, pues se trata hoy de una sociedad de consumo donde el hábito de ahorrar se ha perdido y el de gastar se ha multiplicado.

Alguien tenía que dar una respuesta serena y sosegada, que debe navegar hoy contra la poderosa marea de las ilusiones que en la opinión pública internacional despertó Obama. 

Únicamente me faltan por analizar los últimos cables.  Todos traen nuevas noticias que brotan de todas partes.  Calculo que solo Estados Unidos gastará en esta crisis económica más de 6 millones de millones en moneda de papel, que solo pueden ser valorados por los demás pueblos del mundo con sudor, hambre, sufrimiento y sangre.

Nuestros principios son los de Baraguá.  El imperio debe saber que nuestra Patria puede ser convertida en polvo, pero los derechos soberanos del pueblo cubano no son negociables.

Fidel Castro Ruz

Diciembre 4 de 2008

5 y 28 p.m.

La SINA y la fiesta del “guatao”

Mientras una parte significativa del pueblo estadounidense eligió a Barack Obama como presidente de Estados Unidos, los mercenarios cubanos en La Habana fueron consecuentes con el dinero que reciben y “votaron” por John McCain

DEISY FRANCIS MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu

 

Un bufecito por allí, otro por allá. Banderas estadounidenses. Bandas de colores. Verborrea diletante. Sonrisas enlatadas. Todo listo. A las 7:00 de la noche de este 4 de noviembre, la residencia del jefe de la Sección de Intereses de Washington en La Habana sirvió de escenario para, desde el lugar, presenciar en directo vía satélite las elecciones de Estados Unidos.

Fue lo de siempre: ni más ni menos, miembros de los grupúsculos contrarrevolucionarios internos citados por el llamado de sus amos fueron a “votar” por un presidente que asumen como suyo y un gobierno que les aprueba dinero por tubería para la subversión.

También asistieron algunos representantes de la prensa extranjera acreditada en la capital cubana y algún que otro integrante del cuerpo diplomático. Pero todo eso, hablando en términos periodísticos, fue con bajo perfil, pues, como expresara un colega, “este show de los grupúsculos y de los funcionarios de la SINA está bastante gastao”.

Lo cierto es que mientras transcurrían las elecciones, en las que una parte significativa del pueblo estadounidense, especialmente nuevos votantes, jóvenes, representantes de minorías, miembros de las capas medias y de la clase trabajadora, inclinaron la balanza a favor del senador por Illinois, Barack Obama, la mayoría de los mercenarios que acudieron al festejo de la SINA estaban puestos, eso sí, para la comida y la cerveza.

Y al ejercer el sufragio simbólico -como era de esperar-, un 64% de los votantes congregados, según el reporte de un corresponsal, definió su elección por el republicano John McCain, el seguidor de las políticas de George W. Bush, cuya promesa primera en Miami -si ganaba- era venir a plantar en Cuba la bandera “de la libertad”. Los mercenarios han sido consecuentes con el dinero que reciben.

Sin embargo, la cosa cambió de color y terminó como la fiesta del “guatao”. Cuando las horas empezaron a transcurrir y comenzó a despejarse quién sería el nuevo inquilino de la Casa Blanca, los ánimos bajaron y las “provisiones” también.

Tal es así que los presentes en la residencia del jefe de la SINA, convertida en esta oportunidad en “centro de convenciones”, vieron el discurso de McCain, pero no el de Obama. Minutos antes de su inicio, cortaron la transmisión. ¡Qué gran ejemplo de democracia! Dicen, incluso, que apenas se conoció el resultado de la victoria fue tal el desaliento, que se paró “el tiro de cerveza” y alguien de los presentes expresó: “¡Arriba caballeros, que esto se acabó!”

Ojalá

Eduardo Galeano Página 12

¿Obama probará, desde el gobierno, que sus amenazas guerreras contra Irán y Pakistán fueron no más que palabras, proclamadas para seducir oídos difíciles durante la campaña electoral?

Ojalá. Y ojalá no caiga ni por un momento en la tentación de repetir las hazañas de George W. Bush. Al fin y al cabo, Obama tuvo la dignidad de votar contra la guerra de Irak, mientras el Partido Demócrata y el Partido Republicano ovacionaban el anuncio de esa carnicería.

Durante su campaña, la palabra leadership fue la más repetida en los discursos de Obama. Durante su gobierno, ¿continuará creyendo que su país ha sido elegido para salvar el mundo, tóxica idea que comparte con casi todos sus colegas? ¿Seguirá insistiendo en el liderazgo mundial de los Estados Unidos y su mesiánica misión de mando?

Ojalá esta crisis actual, que está sacudiendo los cimientos imperiales, sirva al menos para dar un baño de realismo y de humildad a este gobierno que comienza.

¿Obama aceptará que el racismo sea normal cuando se ejerce contra los países que su país invade? ¿No es racismo contar uno por uno los muertos invasores en Irak y olímpicamente ignorar los muchísimos muertos en la población invadida? ¿No es racista este mundo donde hay ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, y muertos de primera, segunda y tercera?

La victoria de Obama fue universalmente celebrada como una batalla ganada contra el racismo. Ojalá él asuma, desde sus actos de gobierno, esa hermosa responsabilidad.

¿El gobierno de Obama confirmará, una vez más, que el Partido Demócrata y el Partido Republicano son dos nombres de un mismo partido?

Ojalá la voluntad de cambio, que estas elecciones han consagrado, sea más que una promesa y más que una esperanza. Ojalá el nuevo gobierno tenga el coraje de romper con esa tradición del partido único, disfrazado de dos que a la hora de la verdad hacen más o menos lo mismo aunque simulen que se pelean.

¿Obama cumplirá su promesa de cerrar la siniestra cárcel de Guantánamo?

Ojalá, y ojalá acabe con el siniestro bloqueo de Cuba.

¿Obama seguirá creyendo que está muy bien que un muro evite que los mexicanos atraviesen la frontera, mientras el dinero pasa sin que nadie le pida pasaporte?

Durante la campaña electoral, Obama nunca enfrentó con franqueza el tema de la inmigración. Ojalá a partir de ahora, cuando ya no corre el peligro de espantar votos, pueda y quiera acabar con ese muro, mucho más largo y bochornoso que el Muro de Berlín, y con todos los muros que violan el derecho a la libre circulación de las personas.

¿Obama, que con tanto entusiasmo apoyó el reciente regalito de setecientos cincuenta mil millones de dólares a los banqueros, gobernará, como es costumbre, para socializar las pérdidas y para privatizar las ganancias?

Me temo que sí, pero ojalá que no.

¿Obama firmará y cumplirá el compromiso de Kyoto, o seguirá otorgando el privilegio de la impunidad a la nación más envenenadora del planeta? ¿Gobernará para los autos o para la gente? ¿Podrá cambiar el rumbo asesino de un modo de vida de pocos que se rifan el destino de todos?

Me temo que no, pero ojalá que sí.

¿Obama, primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, llevará a la práctica el sueño de Martin Luther King o la pesadilla de Condoleezza Rice?

Esta Casa Blanca, que ahora es su casa, fue construida por esclavos negros. Ojalá no lo olvide, nunca.

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Obama a la Casa Blanca

¿El presidente del Cambio?
¿El presidente del Cambio?

Barack Obama ha desarrollado una sorprendente y meteórica campaña que lo lleva hacia la Casa Blanca, caracterizada por una sistemática, metódica y perseverante organización. Aunque es evidente que su intención de llegar al más alto cargo del poder ejecutivo norteamericano surge desde mediados de la década de los años 80 del pasado siglo, el hito más reciente en ese camino lo constituye el magistral discurso que pronunció en la Convención Demócrata del 2004, a lo cual siguió su elección como senador federal en las elecciones del 2006, cuando los republicanos perdieron el control de la Cámara de Representantes y del Senado.

En esa trayectoria, septiembre del 2007 marca el momento en que Obama pasa de ser un político más entre el pelotón de aspirantes a la presidencia, prácticamente desconocido para la población norteamericana y solo mencionado por su discurso del 2004 y el hecho de ser negro (o afro-americano), a colocarse entre los punteros de la ruta. Es la ocasión cuando Obama toma como bandera la oposición a la guerra en Iraq (tema por entonces en el primer plano de la atención pública) y se equipara en recaudación de fondos a Hillary Clinton, favorita entre los candidatos demócratas.

En rápida y espectacular sucesión, en diciembre Obama logra emparejarse a Hillary en las encuestas de opinión pública como candidato favorito y se anota un brillante triunfo en el primer evento de las primarias, los caucuses de Iowa del 3 de enero de este año, relegando a Hillary a un deslucido tercer lugar. El 5 de febrero, en el Gigamartes, le cierra a su contrincante demócrata la posibilidad de conquistar un número sustancial de delegados, lo que repite posteriormente en el Supermartes del 4 de marzo y con una sucesión de victorias en primarias y caucuses durante los meses de febrero y marzo.

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Ramón Sánchez-Parodi Montoto*

El autor es especialista en Relaciones Internacionales y fue jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Estados Unidos de septiembre de 1977 a abril de 1989.