Calle 13: ¡Cuba está viva!

Más de 300 mil cubanos, dijo Radio Rebelde en la mañana; yo no me aventuraría a cerrar ese número. Lo cierto es que Calle 13,  con  René Pérez, Residente, y Eduardo Cabra, Visitante, dejó a La Habana temblando.

El público, muy joven, sorprendió al dúo al cantar todas sus canciones y responder a los pedidos de Residente. Saltos, coros,  improvisaciones, críticas a Estados Unidos, todo un espectáculo que supieron disfrutar los presentes.

Kelvis Ochoa había dejado la pista bien caliente minutos antes, pero Calle 13 no sabía lo que pasaría después, y supongo que quedaron impresionados cuando tras la propuesta Vamos a demostrarle al planeta que Cuba esta viva y respirando”, miles de jóvenes comenzaron a cantar junto a Residente.

El ritmo de las cubanas, a las cuales invitaron a bailar en la Tribuna Antiimperialista, impresionó al dúo, iniciativa que se extendió por todo Malecón, cuando miles de muchachas comenzaron a mover sus caderas.

No pudo ser mejor. Calle 13 mostró que su cantar urbano es el mejor del mundo y que sus creaciones son conocidas por la juventud que asistió al concierto.  Pal Norte, número con el que conquistó en 2007 un Grammy Latino junto a los Orishas, y Querido FBI, dedicada a Filiberto Ojeda Ríos, líder independentista asesinado en 2005 por agentes de ese cuerpo, fueron temas coreados por miles y miles de jóvenes.

La fiesta de locos que René y Eduardo propusieron para Cuba término con La Perla, Grammy en 2009, y dejó abierto ese puente que propusieron los integrantes de Calle 13, para que el planeta conozca que ¡Cuba está viva!

Yohandry Fontana

La Habana

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Vídeo e la presentación anoche

Declaración del Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana

El pasado domingo 29 de marzo, en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, varias personas ajenas a la cultura, encabezadas por una “disidente” profesional  fabricada por el poderoso grupo mediático PRISA, aprovecharon un performance de la artista Tania Bruguera para realizar una provocación contra la Revolución Cubana. Se trata de individuos al servicio de la maquinaria propagandística anticubana, que repitieron el desgastado reclamo de “libertad” y “democracia” exigido por sus patrocinadores. Hablaron -o actuaron más bien- para las cámaras; y hoy varios medios de la Florida convertían el incidente en una gran noticia.

El Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana, considera este hecho un acto anticultural, de oportunismo vergonzoso, que ofende a los artistas cubanos, a los artistas extranjeros que han venido a ofrecernos sus obras y su solidaridad y a todos los que hemos trabajado durante tantos meses, en condiciones muy difíciles, para llevar adelante un evento de tanta trascendencia. Ofende también a nuestro pueblo, que ha desbordado las instalaciones y áreas de la Bienal y disfrutado de un arte inteligente, crítico y humanista, de innegable vanguardia.

Resulta particularmente ofensivo que  usen el espacio libre y plural de nuestro evento, asalariados de quienes manipulan la opinión pública, mienten, censuran, mutilan y coartan sistemáticamente la libertad de expresión y de pensamiento.

La obra de Tania Bruguera corresponde a la serie “El susurro de Tatlin”, que se ha venido presentando en diversas ciudades de Europa y Estados Unidos, y, en su presentación en La Habana, estaba concebida como un mano a mano en el propio Centro Lam con “Cuerpo ilícito”, del artista chicano Guillermo Gómez Peña. Contrasta  de manera lastimosa el extraordinario performance anticolonial, en defensa de las minorías excluidas y despreciadas,  que ofreció la noche del domingo Gómez Peña, con el espectáculo protagonizado por unos pocos buscadores de notoriedad y de dinero fácil, sin ideas ni decoro.

Esta mediocre instrumentalización política de una obra artística, demuestra el desprecio por la cultura de estos personajes y de quienes los alientan.  En cambio, nuestras instituciones y nuestros artistas, acusados constantemente por esa misma maquinaria de politizar la cultura, continuaremos defendiendo la creación artística más libre y diversa y el acceso a ella de nuestro pueblo.

Por encima de estas provocaciones, la  Bienal continuará  siendo ese espacio de rebeldía antihegemónica, de herejía y auténtica disidencia que conquistó definitivamente la Revolución Cubana para los artistas de Cuba y del mundo.

Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana

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