Dice Ravsberg que el mundo no se acaba hoy en #Cuba

Los acontecimientos de Egipto (ahora Libia)  despertaron sorprendentes expectativas entre algunos exiliados. Desde Facebook convocan a los cubanos a alzarse y les marcan hasta la fecha exacta en que deben iniciar las protestas.

A mí me cuesta establecer una relación entre las pirámides y el malecón. Es que hablamos de naciones de diferentes costumbres, tradiciones y sistemas económicos, con actores políticos totalmente distintos y gobiernos ideológicamente opuestos.

Artículo completo en BBC Mundo.

#Cuba: Diario de un cubano en Pennsylvania

Agosto 12

Hoy me mudé a mi nueva casa en el estado de Pennsylvania. ¡Que paz! Todo es tan bonito aquí. Las montañas son tan majestuosas. Casi que no puedo esperar para verlas cubiertas de nieve. Que bueno haber dejado atrás el calor, la humedad, el tráfico, los huracanes y el cubaneo de Miami. Esto si que es vida.

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Velos y boniatos para Carpentier

Del auto antiguo y relumbrante, adornado con tanto globo que parecía a punto de elevarse, descendió una muchacha hermosa, llevando vestido de cola, tan larga, que dos niñitos iban sosteniéndola por espacio de un par de metros. Como eran tan pequeños, a veces se les escapaba de entre las manos la pesada cascada de tul, que arrastraba cuanto mínimo desecho había a la entrada del portalón, y hasta llegó a pasar por sobre un sospechoso charquito amarillo.

En solo instantes, rodeando a la novia se armó tal corro, que el conejo de Alicia, acostumbrado a gatos sonrientes y a parlantes barajas crueles, habría quedado sin comentarios. Junto al blanquísimo tul y a las filigranas del traje estaba la vecina del cuarto piso sosteniendo con una mano la jaba rebosante de boniatos terrosos, y con la otra, acariciando el perfumado cabello de la prometida; para darle sus parabienes se abría paso, codazos mediante, Matilde, llevando como siempre en brazos a su peluda perra, declarada enemiga del baño; una joven, posible pariente de la novia, posaba ella también junto al auto, llevando apretada lycra negra que iba a morir en botines puntiagudos, presumiblemente en juego con el sombrero tejano, también negro, que la cubría.

La niñita vestida de largo encaje rosado sudaba a mares, parada como una estaca sosteniendo un cojín de terciopelo rojo donde deberían descansar los anillos. El mismo cojín donde más de una vez amenazó con hacer canasta la pelota que Liván, el hijo del carnicero, en el short de jugar al pega’o, no paraba de repicar contra el piso, a escasos centímetros de la escena.

El rítmico chasquear de la bola contra la acera marcaba un tempo de allegro andante, indetenible, imperativo, y respondiendo a él como aplicados músicos de una orquesta, todos gesticulaban y hablaban cual si fuera en cámara rápida. Boniatos, tules, perra, velo, jaba, terciopelo, lycra… y desde el último escalón, Carmela, la abuela más abuela del barrio. Entre las manos temblorosas un cartón de huevos que castañeteaban mientras sobre ellos iban estallando, silenciosas, discretas, las lágrimas de emoción de la anciana, quizás evocando cuando fue ella la novia.

“…lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro) de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad (…). Para empezar, la sensación de lo maravilloso presupone una fe. (…)A Van Gogh bastaba con tener fe en el Girasol, para fijar su revelación en una tela.”

No sé si Carpentier, autor de la cita, hubiera podido constatar cuánta fe movía a aquel mágico grupo, pero los animaba su fe en personales –y respetables como cualesquiera otros, – códigos de elegancia y belleza, fe en el ritual y sus requisitos, fe en los símbolos, en los íconos resguardados por cataratas de velos y calendarios, bajo oleadas de merengue rosa y enjaezados por una larga cadena de anillos, pretendiendo apresar la felicidad en esa circunferencia sin salida, como quien anilla la pata de una paloma.

Cada uno se proyectaba en aquella instantánea desde el anhelo, el asombro, la admiración o la envidia, pero espontáneamente involucrado hasta el último adarme, asumiendo convencido la condición de imprescindible en aquel mosaico real maravilloso.

Glosando al autor de “Tientos y diferencias”, me atrevo a aventurar que “Después de sentir el nada mentido sortilegio de las tierras de Haití, de haber hallado advertencias mágicas en los caminos rojos de la Meseta Central, de haber oído los tambores del Petro y del Rada…” poco hay comparable con el día a día de los cubanos.

Yohandry Fontana

La Habana

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Fidel Castro: El error de subestimar al pueblo de #Cuba

Fidel Castro en su Reflexión de hoy:

Cierto es que la Revolución Cubana no disfrutó un minuto de paz. Apenas se decretó la Reforma Agraria, antes de cumplirse el quinto mes del triunfo revolucionario, los programas de sabotaje, incendios, obstrucciones y empleo de medios químicos dañinos se iniciaron contra el país. Estos llegaron a incluir plagas contra producciones vitales e incluso la salud humana.

Al subestimar a nuestro pueblo y su decisión de luchar por sus derechos y su independencia cometieron un error.

Por supuesto que ninguno de nosotros poseía entonces la experiencia alcanzada durante muchos años; partíamos de ideas justas y una concepción revolucionaria. Quizás el principal error de idealismo cometido, fue pensar que en el mundo había una determinada cantidad de justicia y respeto al derecho de los pueblos cuando, ciertamente, no existía en absoluto. De eso, sin embargo, no dependería la decisión de luchar.

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#Cuba: La juventud cubana festeja el Día de los Derechos Humanos

Las actividades deportivas colmaron la jornada

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Cientos de Jóvenes celebraron en La Habana el cumplimiento en Cuba de los preceptos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y el advenimiento del XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

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