Rosa Miriam no ve al Pájaro Tieso

Desde que El País envió al Lobo Tonto a entrevistar a Rosa Miriam, Hernández Busto, el soldado de Bush, ha dedicado varios post para llamar la atención de la destacada periodista que, al parecer, no tiene ojos para el Pájaro Tieso, como lo bautizó Zoé Valdés.

Nota 1:

Afinen la puntería, juego que circula en Cuba en memorias flahs, discos duros, DVD, CD-ROM y, según se pudo conocer, ya está disponible una versión para celulares.

Para jugar clic aquí.

Nota 2:

Mi récord:  22 zapatazos

El FMI ¿salva o ahoga a la Unión Europea?

Hedelberto López Blanch Rebelión

Las drásticas medidas económicas aplicadas en varios países europeos tras la crisis surgida en Grecia, han permitido que el Fondo Monetario Internacional (FMI) se este convirtiendo en el inspector financiero del orbe como propuso en febrero de este año su director Dominique Strauss-Kahn durante una reunión del Comité de Bretton Woods celebrada en Washington.

El FMI, surgido en 1944 (junto al Banco Mundial) como mecanismo de dominación de los países capitalistas, había ejercido el control financiero sobre las naciones pobres del mundo y hace varios años comenzó a sufrir un declive al ser rechazado por imponer políticas neoliberales y de libre comercio a sus deudores, con empréstitos leoninos, que han llevado la pobreza a millones de personas en el orbe.

La crisis surgida en Estados Unidos en 2008, cuyos desastrosos efectos se han extendido por todas las regiones, motivaron a que Washington y las naciones desarrolladas buscaran mecanismos para salvar al desprestigiado organismo.

En marzo de 2009, el Grupo de los 20 (G-20, encabezado por Estados Unidos y varios países europeos) se reunió en Londres para adoptar medidas urgentes para ese salvataje.

La mayor crisis capitalista desde la ocurrida en 1930 amenazaba no sólo con el debilitamiento de sistema sino también con sus mecanismos de dominación financiera como han sido el FMI y el Banco Mundial.

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Comisario a mi pesar

Jorge Ángel Hernández

Me parecía poco probable que, luego de que nuestra conversación con el periodista Ramón Lobo, mientras almorzábamos en Madrid en el Café de Oriente, el viernes 14 de mayo, le diera pocas oportunidades de corroborar sus prejuicios políticos y su incapacidad democrática, el diario que lo emplea, El País, publicase nada de lo que allí se habló. El austero costo del almuerzo podía incluso justificar la decisión. Fue una de las inmediatas impresiones con las que Rosa Míriam Elizalde y yo bromeamos, además de con la desesperación del periodista porque jamás apareció el fotógrafo. En principio, me resultó incómodo descubrir que ni conocía ni anotó mi nombre, aunque basta colocarlo en la barra de cualquier buscador para llevarse al menos una idea. Luego, al escucharlo equivocarse con otros personajes de mucha mayor repercusión mediática, se hizo evidente que estaba tan desinformado, que dependía apenas de clichés al uso, que ni siquiera entró en temas considerados “difíciles” para quienes, según la norma de la galopante contrarrevolución, trabajamos por guión. Y era evidente, como la propia Rosa Míriam lo anota, que el guión de rigor estaba previamente escrito para una publicación en la cual fines predeterminados justifican cualquier tipo de medio. Que tuviésemos diferente criterio, y que al mismo tiempo no repitiésemos la línea de consignas oficiales (o sea, que tuviésemos opinión propia, diferente a la que decía tener) parecía un poco más de lo que estaban dispuestos a admitir.

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Celda 211

Elizabeth López Corzo

Quien vaya a ver el filme español Celda 211 debe saber que se trata de mucho más que una simple tarde de cine. Su título nos remite inmediatamente al mundo de la cárcel y la crudeza de las imágenes no conoce recato alguno; así que se necesita tragar mucha saliva para mantenernos frente a la pantalla sin apartar la mirada, pero les aseguro que vale la pena.

No se trata de predisponer al auditorio, todo lo contrario, Celda 211 es una gran oportunidad para el público cubano de ver una cinta de “acción y lenguaje de adultos” que nada tiene que ver con la mediocridad y falsedad de las películas del sábado a las que estamos acostumbrados.

La primera carta de presentación del filme de Daniel Monzón son los 8 Goyas alcanzados en la última edición de los premios de la academia española, entre esos el de mejor película, mejor director y guión adaptado, lo cual supone una excelente acogida en taquilla.

La escena inicial- un preso se abre las venas para esperar tranquilamente su muerte- es apenas un anuncio de lo que nos acompañará todo el metraje. El filme tiene una dramaturgia similar a la tragedia griega, donde la fatalidad persigue constantemente al personaje que no puede escapar de su destino.

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El País mete la pata con Rosa Miriam, de Cubadebate.cu

Lecciones de libertad de expresión: El País le hace una No entrevista a Rosa Miriam y desconoce a Jorge Ángel

Enrique Ubieta Gómez

Una vez más El País demuestra que el capitalismo no tolerará jamás la libre expresión. Ramón Lobo se las ingenia para recortar las respuestas disidentes de Rosa Miriam Elizalde, rodearlas de frases prefrabricadas por el rencor, y deslizar acotaciones que desvirtúan lo que él –pequeño Dios soberbio–, nos permite conocer de lo que ella dijo. Si la entrevistada habla de las “penurias tecnológicas” que el bloqueo económico norteamericano nos impone en el uso de Internet, el entrevistador (léase mejor, el Consorcio PRISA que paga y manda) escribe que “las dictaduras navegan mal por Internet, donde circulan ideas, noticias e imágenes con rapidez y libertad”. Pero cada acotación suya desmiente esa libertad. Mientras Rosa Miriam habla con calma, y matiza sus argumentos, el Consorcio trasnacional replica con epítetos, en blanco y negro (es decir, en negro). Si uno se salta los comentarios del emisario de la Empresa El País, la explicación de la periodista cubana resulta arrolladora:

“Sufrimos un embargo tecnológico. EE UU nos impide el acceso al cable submarino; dependemos de las conexiones por satélite en las que la velocidad es muy lenta”, se queja la periodista. “El embargo no es una excusa, sino una realidad cotidiana. Cuba fue el último país de América Latina en acceder a Internet en 1996 debido a la Ley Torricelli y aún nos prohíbe el acceso al comercio electrónico. Tengo 43 años y he vivido toda mi vida bajo él. No podemos comprar software y si lo hacemos es en otros países y pagamos ocho veces más. Creamos la web con programas gratuitos en Internet”.

A veces, los comentarios del entrevistador revelan la prepotencia del nuevo rico, que navega en mares turbulentos, de crisis, pero que se siente superior a sus hermanos, hasta ayer muy cercanos en penurias económicas. Son observaciones de comadre de aldea: “un hombre de traje oscuro y antiguo que se presenta como presidente de una asociación local de escritores, devora una pizza de quesos del país”; “(ella) tenía capricho de algún plato vasco en honor de su abuelo, pero se conforma con una sepia a la plancha”… No estoy seguro de que el ignorante emisario del Consorcio PRISA –me refiero a Ramón Lobo—, sepa que ese señor pobre, que es descrito por su ropa “antigua”, y del que habla en tono despectivo, es Jorge Ángel Hernández (poeta, narrador, ensayista, Villa Clara, 1961), uno de los más importantes escritores cubanos de su generación (de los de afuera y de los de adentro), avalado por innumerables premios.

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Nota:

Lo que desconoce El País, y algunos blogueros mercenarios, que también forman parte de la plantilla de Prisa:   

El nuevo reglamento del Departamento del Tesoro divulgado el pasado 8 de marzo –Sección 515 de las Regulaciones de los bienes cubanos, de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) -, levanta las restricciones a las empresas que facilitan gratuitamente aplicaciones de correo electrónico, chat y similares, cosa que en la práctica EEUU le permitió a la Isla con la Ley Torricelly(4). Sin embargo, prohíbe terminantemente:

La exportación directa o indirecta de los servicios de conectividad de la Internet o de facilidades de transmisión de telecomunicaciones (como enlaces satelitales o líneas para esos fines).

¿Acaso no es esta restricción, junto con la posibilidad de que Cuba pueda participar del comercio electrónico internacional, la principal limitación que tiene la Isla para ampliar sus servicios y mejorar el acceso de los usuarios cubanos a la Red de Redes?

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