#Cuba: La juventud cubana festeja el Día de los Derechos Humanos

Las actividades deportivas colmaron la jornada

Las actividades deportivas colmaron la jornada

Cientos de Jóvenes celebraron en La Habana el cumplimiento en Cuba de los preceptos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y el advenimiento del XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

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Vía a la lectura

Ya están abiertas las puertas del recinto ferial de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, majestuosa construcción que afortunada recibirá a miles de personas en busca de libros para llevar. Junto al rechinar de esos portones abrieron también otros espacios, y miles de coterráneos se lanzarán sobre los estantes, a pesar de los precios, un poco más altos que en los años 80, pero asequibles para la mayoría interesada. Mujeres, niños, jóvenes…inundarán los lugares de venta en fiesta popular para leer, hábito que se ganó en esa cruzada por las letras que hizo de Cuba un territorio libre de analfabetismo. Me lo ratifica un joven, al que no pregunté su nombre para no distraerlo de su matutina lectura. Se  apareció así, de pronto, sentado en una silla,  robándole a la vía un  tramo. Calculo que llevaba rato en su faena mañanera. Un pasmoso estirón de cuerpo le sacó la vista del libro pero volvió a él, no sin antes acomodar su asiento y poner a buen resguardo la gorra roja y negra. Cuba abre sus ventanas al libro para asomarnos a la lectura, práctica que se hace cotidiana en un país donde leer no es lujo de pocos.

Yohandry Fontana

La Habana

La mejor clase de Victoria

Los nombres auténticos los he cambiado para no herir alguna susceptibilidad, en definitiva, poco importan. Si algo vale de esta anécdota, totalmente verídica, es su esencia, y las esencias no llevan carné de identidad. La rememoro ahora,  Día del Educador, como mi homenaje a los maestros y profesores cubanos.

En ocasiones es necesario mirar qué está por dentro

En ocasiones es necesario mirar qué está por dentro

 Luego de muchos acuerdos y desacuerdos, finalmente habíamos logrado coincidir unos pocos del grupo de mi graduación de secundaria básica. Con trabajo, encontré  relevo para algunas responsabilidades que tenía aquella tarde. Además de sentir real curiosidad por saber qué había sido de aquel grupo de socios, en particular me atraía la posibilidad de ver a la profe Victoria, la guía, de quien guardaba muy buenos recuerdos: mitad amiga, mitad educadora; o quizás el ser amiga era una de sus mejores formas de educar, no lo sé bien. Lo que sí conservo en la memoria es aquel tono suyo para regañar que, precisamente por no parecer un regaño, te daba más vergüenza.

Fueron esas evocaciones las que guiaron mis pasos hasta la espaciosa terraza de La Víbora, donde, al cabo de pocos minutos, empecé a lamentar haber llegado.

No había que ser ni siquiera un poquito agudo para darse cuenta de que allí había una competencia. A Erick   me costó trabajo reconocerlo en el hombre de vientre abultado y sonrisa satisfecha. Estaba sacando del embalaje tres cajas de Bucanero, y al verme vino hacia mí dándome unas sonoras palmadas en la espalda que casi me dejan sin aire; Miroslava, con unas 25 libras de más, cortó de inmediato la animada conversación que sostenía por su móvil para recibirme con un sonoro beso pasado de Chanel No.5 y esa frase tan socorrida y mentirosa de “¡Estás igualito!”.

Yo, que no había tenido tiempo de pasar por la casa  no olía a perfume rico ni había traído más que dos pomos de refresco, de esos de 25 pesos. Parecía un bicho raro junto a la  botella de Napoleón que Fernando puso teatralmente sobre la mesa, flanqueado por los pomo con aceitunas que no sé quién sacó de un carterón… Y todo el mundo hablaba de las cosas que tenía, de sus autos, sus viajes, de sus vacaciones, como si aquello fuera la mejor tarjeta de presentación, la evidencia de su éxito en la vida. Pasada casi una hora, no había podido averiguar qué habían estudiado ni en qué estaban trabajando Erick, Miroslava, Camilo, pero tenía un acabado inventario de sus propiedades, y de personas importantes con las que mantenían vínculo.

Cuando ya había decidido marcharme porque no estaban allí los verdaderos amigos, la figura de la profe Victoria se perfiló en la puerta de la terraza. A nadie se le hubiera ocurrido decirle, ni por cumplido, que estaba igualita. Sus sienes se veían totalmente blancas, y las manos, quizás por la resequedad a causa de la tiza, eran un mapa de arrugas. Luego de besar a  cada uno de sus discípulos, identificándolos sin equivocarse por el nombre y los dos apellidos, lanzó una rápida mirada al lugar, percibiendo con ojo de águila cada detalle, como hacía cuando sentía intranquilidad en el aula.

El silencio se había ido espesando a raíz de su llegada, porque, una vez más, aquellos hombres y mujeres estaban viendo frente a ellos  a su profe y no a una anciana. Victoria, con su mejor sonrisa, sacó de una jabita de nylon varias pizzas envueltas en papel e invitó a todos con la mayor naturalidad: “Bueno, arriba, arriba, que se enfrían y las he traído desde San Miguel del Padrón”

Sobre su sencillo vestido verde, los ojos de la profesora brillaban con luces raras, y, como no era un regaño, pero sí; yo sentí vergüenza ajena.

Yohandry Fontana

La Habana

El ISA en la Red:¿Quién responde?

Llegaron  a la Red varios vídeos tomados por algún estudiante del Instituto Superior de Arte (ISA), en los cuales se cuestiona, básicamente, la alimentación y  situación sanitaria de esa universidad cubana de las artes.

Según era de esperar,  el  Canal 41 los utilizó para  su espectáculo televisivo contra la Isla, y algún que otro bloguero se apropió de ellos y los presentó como “la Cuba que esconden los medios”.

En lo personal, creo que estos materiales  revelan  el modo en que los estudiantes del ISA fueron  capaces de poner las cosas en su lugar y exigir a los responsables que cumplieran con sus obligaciones.

Aunque no comparto algunas de las opiniones de los alumnos, que estudian en un centro donde no pagan absolutamente nada y reciben una preparación que los lanza luego al estrellato nacional e internacional, sí creo que el ISA y los estudiantes  deberían esclarecer cuál fue el resultado  del diálogo, sobre todo considerando que los vídeos son del pasado octubre.

Este tipo de situación no es única del ISA. Conozco de otras universidades cubanas donde también los debates de los últimos meses se han centrado en la alimentación y falta de recursos en sus becas. Escuchar a los alumnos, conocer sus inquietudes, forma parte de una realidad que, en ocasiones, olvidamos.

De cara al Congreso de la  juventud cubana,  la Unión de Jóvenes Comunista debería intercambiar más con los muchachos; olvidar quizás las mesas presidenciales y sentarse en los pasillos, en las escaleras, en los parques…Y también razonar junto a ellos que muchos de los problemas tienen solución con la participación de alumnos y profesores. El vídeo del ISA me reafirma el sentido  de pertenencia que llevan enraizados los estudiantes cubanos. Entonces,  por qué no escucharlos.

Yohandry Fontana

La Habana

P.D.

Los vídeos:

Primera parte

Segunda Parte

Este gay tiene cojones

No sé como comenzar hoy este post. Creo que pocas veces he estado frente a la PC mirando el documento en blanco. Dicen los psicólogos que eso suele ocurrir cuando las ideas andan desorganizadas, buscando los escurridizos cauces del pensamiento abstracto, por los que quiero llegar a hablar…de un blog. Me lo recomendó un médico amigo, al cual le enviaron la dirección. Él, que sabe ando metido en esto de la Web 2.0 me lanzó un e-mail de alerta, con una discreta nota: “Este tipo tiene huevos…”. Acostumbrado a la guerra de blogazos, pensé que era uno más de esos tantos concretados al necesario debate sobre Cuba, y el correo durmió toda la noche en el buzón, sin el clic sobre el enlace recomendado. Hoy, cuando decido mirar el blog, salta de la Red  Paquito, el de Cuba, y me lanzo sobre sus textos; los devoro uno por uno, y finalmente musito: es verdad que este gay tiene cojones.