#Cuba: La cima de #Bohemia

Como sus decenas de miles de lectores, yo también comienzo a ojear la revista por sus últimas páginas. Es como un juego que retrasa en minutos el regalo mayor.

Porque aunque hace 11 años que trabajo en esa revista, para mí sigue siendo un disfrute bien especial, como degustar plácidamente de un añejado vino, ir adentrándome en sus páginas y ratificar con orgullo que Bohemia sigue vivita y coleando, comprometida con su tiempo y su pueblo.

Una encuesta nacional hecha a mediados de esta primera década evidenció lo que han seguido corroborando sucesivos encuentros con los lectores: la más antigua revista de su tipo en Ibero América, continúa informando, instruyendo, entreteniendo y reflejando con lealtad nuestra realidad.

No obstante, quienes la hacemos no estamos satisfechos: terminamos de investigar un tema, y ya hay otro a la espera con sus bombillos encendidos. Pero lo cierto es que, en continuo trabajo de equipo, muchas veces difícil y agotador, cada quincena la Centenaria sale a la calle llevando la vida de Cuba entre portada y contraportada.

En un recorrido desde Pinar del Río a Granma, en vísperas del centenario, tuve el privilegio de sondear el parecer de muy diversos lectores: dialogué cara a cara con los cafetaleros allá en las estribaciones de la Maestra; intercambié con estudiantes de una escuela en el campo ubicada al centro del país, pregunté a la devota que visitaba el santuario de El Cobre, y hasta conversé con aquel anciano, Genaro Eufemio, nacido justo el día en que la revista salió a la luz.

Bastaba invocar a Bohemia en aquel periplo, para que se abrieran todas las puertas y llegara el abrazo, la gratitud de quienes se reconocen en sus páginas. La sección En Cuba, para la que trabajo, de la mano del periodismo en profundidad y de precisión, es quizás una de las más evidentes muestras de cómo a la revista no se le desdibuja el rostro propio ni se le despinta una personalidad que, generación tras generación de periodistas, hemos preservado. Basta leer para fácilmente constatarlo, pero hay necesariamente que leer para después opinar.

Con muchas horas de reflexión colectiva, de diálogos y soliloquios, construimos edición tras edición una agenda temática nutrida de la cotidianidad, de la observación e indagación constante, desde la honestidad y el respeto a nosotros mismos y a quienes nos leen. De ahí que mucho nos alejamos de ser solo intermediarios entre fuentes y destinatarios, de ahí que ninguna mordaza intente silenciarnos. Cien mil ejemplares y una frecuencia quincenal es ciertamente poco, muy poco quizás para tanto empeño, pero aun así, bien alto y claro que se escucha la voz de la Centenaria.

Prefiero no hablar aquí de los premios que la revista recibe año tras año, del impacto muchas veces tangible de sus mensajes, porque entre los mejores termómetros están los tantos adolescentes y jóvenes que cotidianamente llegan a nuestra puerta -allí junto al hermoso busto de Martí modelado por José Delarra– buscando informaciones, queriendo preguntarle a este o aquel colega… Y están también los otros tantos que como Daniel, en primer año de Periodismo e insertado en la revista para sus prácticas, justo ayer nos comentaba al regreso de su primera conferencia de prensa, que ojalá un día pudiera ocupar puesto en nuestra redacción; esa donde en cada pliego recién salido hacia la imprenta late un periodismo vivo, leal a su tiempo, a sus lectores, y que muchos ojos disfrutan.

Vladia Rubio

La Habana

Texto tomado de su blog.

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Opinión: Las protestas populares en Estados Unidos

Néstor García Iturbe

El ejemplo de las protestas populares que tuvieron como resultado la caída del gobierno de Mubarak en Egipto, al igual que otras que se desarrollan en la actualidad en el mundo árabe ha tenido su repercusión en Estados Unidos.

En el llamado “país de la abundancia” la situación social y económica ha llevado a un número apreciable de ciudadanos a niveles de vida por debajo de la “línea de pobreza”, establecida por las propias autoridades gubernamentales. Sigue leyendo

Continúa en #Cuba juicio contra estadounidense Alan Gross

En la foto: La esposa de Alan Gross, Judy Gross, acompañada por el abogado norteamericano Peter J. Kahn, en el momento de su llegada al tribunal.

En la foto: La esposa de Alan Gross, Judy Gross, acompañada por el abogado norteamericano Peter J. Kahn, en el momento de su llegada al tribunal.

Con la continuación de la práctica de la prueba documental, pericial y testifical, las declaraciones del instructor y los informes conclusivos del fiscal y la defensa, continúa hoy el juicio al ciudadano estadounidense Alan Phillip Gross.

De acuerdo con una nota oficial en La Habana, a Gross se le acusa de “actos contra la Independencia o la integridad territorial del Estado”.

Durante esta primera jornada del juicio, el acusado hizo declaración libre y respondió preguntas del fiscal, de la defensa y del tribunal sobre los hechos que se le imputan.

La nota consigna que los testigos depusieron y contestaron interrogantes formuladas por las partes, al tiempo que inició la práctica de la prueba pericial.

Entre otros asistentes, estuvieron presentes en la vista oral la esposa de Gross, abogados norteamericanos y representantes consulares de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana.

Con información de Prensa Latina y Cubadebate

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