#Cuba: Fariñas y sus putas de salón

Oficial del G-2 Yoani Sánchez,  durante una visita a Fariñas en su huelga de hambre en una sala de terapia intensiva.

Oficial del G-2 Yoani Sánchez, durante una visita a Fariñas en su huelga de hambre en una sala de terapia intensiva, lugar al que no podía entrar nadie más.

Hoy he tenido que manchar nuevamente mi blog, mancharlo con solo teclear el nombre de Guillermo Fariñas. Otra vez el hombre aparece, energizado por tantos sueros y euros, desatinado por Santa Clara. Voceando a las mil y una noches que se lo lleven preso, como si fuera el macho de la película. Pero es un remake.

Se salvó luego de que esmerados intensivistas lo trataran durante su huelga, nada menos que ingresado en una sala de terapia  del hospital de esa ciudad del centro de la Isla, en la que estuvo por más de 200 días y  gastó cerca de 200 000 dólares, de los cuales no ha pagado un solo centavo a las autoridades cubanas de la salud.

Sí, hoy tengo que volver a manchar mi blog con ese Fariñas que nadie sigue, que nadie conoce fuera de sus acólitos; ese Fariñas que habla de Angola y de tropas especiales, pero que arremete contra mujeres y afloja las rodillas  para que lo carguen cuando la policía llega, fingiendo dolor en el pecho y azúcar baja.

Y la prensa extranjera allí, y las televisoras del mundo listas, y los periódicos de Europa husmeando en la Red para reportar el “acontecimiento”, y los blogueros cubanos de Miami, de Madrid, de Francia, todos, como putas de salón, abriéndosele de piernas.

Yohandry Fontana

La Habana