#Cuba: ¿Que ocurrió realmente en Bayamo?

Carambola* de una ley mal leída

Dilbert Reyes

Bayamo

Fieles a la tradicional histeria con que los opuestos aprovechan el mínimo pretexto para despotricar del mundo insular cubano, por estos días hicieron de mi amada Bayamo, sus distintivos coches, la madre Cuba y la rebelde pero ajena palabra Huelga, etiquetas calientes y rutas de búsqueda picante en el gran saco ¿plurideológico o desideologizado? llamado INTERNET. (Excúsenme el invento idiomático, más ahora que la Real Academia está muy activa en sus reformas).

Lo cierto es que, como mismo en lo natural la tercera Ley de Newton explica la reacción a una acción física, en lo social cada cambio genera resistencia en diferentes proporciones.

En una de esas arrancadas que parecen conducir al espabilamiento económico de la Isla, los cocheros (conductor de un coche, que en Cuba es un carruaje tirado por un caballo) de mi ciudad respondieron al impulso de marcha atrás.

Como parte del argot que imponen las nuevas proyecciones de la economía nacional, apenas se comenzó a hablar de “oferta y demanda” los susodichos porteadores -a sabiendas de que son la más socorrida alternativa de alivio al deprimido transporte público en Bayamo- entendieron el término como “el precio que se me antoje”, y arbitrariamente, al amanecer de un día, el tramo de un peso valía dos y tres.

Como ingenuos que sólo leen la parte de la Ley que les conviene, entre todos “cuadraron” una oferta que subió dos y tres veces la tarifa tradicional; pero no toleraron la previsible demanda (reacción a la oferta) de sus clientes de siempre, el pueblo trabajador que no le subió el salario y sigue llevando “el día a punta de lápiz” (Los invito a releer el post que lleva este título).

“Lo siento, mijo, no es que no quiera montar, pero simplemente no puedo pagarte lo que pides”, fue la respuesta más común de los menos airados, que en masa se resignaban a la espera de la guagua, o partían a pie hacia el trabajo y las gestiones cotidianas.

Tú ofertas (un servicio de dos y tres pesos), pero yo demando (no me sirvo de ti). Esa es la lógica de un principio de mercado que nuestros cocheros quisieron forzar a conveniencia, y cuya actitud el propio pueblo sancionó pacífica y masivamente. ¿Hay alguna más legítima y auténtica forma de refrendar o rechazar?

Las piqueras se convirtieron entonces en largas filas de coches en stand by, a la espera del esporádico cliente de bolsillo solvente, del apurado sin otra opción que montar, o del aturdido que al llegar a destino abría los ojos y gritaba ¡¿tres pesos?!

El verdadero problema fue que no aceptaron seguir el juego de la oferta y la demanda, y en vez de volver a precios razonables, recularon con evidencias de mayor ignorancia y desinformación; porque parados, entonces, sobre el INCREÍBLE argumento de que su negocio no es rentable con los futuros nuevos tributos (el ligero incremento del impuesto por patente y la contribución a la seguridad social, previstos para aplicar en febrero venidero y no ahora, como ellos sostenían), decidieron detener sus servicios.

A esta situación fue a la cual nuestros opuestos de ideología y pensamiento se apuraron en llamar Huelga de Cocheros, aún cuando no tenían el mínimo respaldo de sus clientes de siempre; quienes, por el contrario, mostraron satisfacción por los ómnibus de todo tipo que cubrieron de inmediato las rutas de los carruajes. O sea, tampoco hubo traumas ni afectaciones sensibles al tráfico de personas que mueven a mí, por suerte, pequeña ciudad.

Sin embargo, la evidente equivocación de perspectiva, que en mi criterio rozó la ambición y el oportunismo de sacarle lascas a la necesidad del pueblo (del cual olvidaron que son parte y como tal reciben lo que Cuba reparte a todos sus hijos por igual); autoridades locales les escucharon sus quejas en un debate franco que demostró la insuficiente información de los ajustes que vienen. Todo terminó en lo único que podía: la aclaración de las malas interpretaciones y la corrección parcial de actitudes.

La primera moraleja de este capítulo -exagerado por los “librepensadores” espacios web- no es nueva. Es difícil triunfar en un empeño minoritario que afecte la voluntad masiva de mis isleños, porque ya llevamos muchos años marchando juntos hasta en las peores crisis y necesidades.

Segunda moraleja: la Ley justa no es un negocio para una parte de quienes se rigen por ella. Para no “meter la pata” más vale estudiarla completa.

Por lo pronto, hoy vine al trabajo en coche. Me costó un peso.

*Carambola: Efecto de segundo rebote. Por ejemplo, en el juego de canicas (bolas), la que se lanza impacta una y al rebotar le da a otra.

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8 comentarios

  1. Estoy totalmente de acuerdo con María de Miami y con Fantom, muy buena la explicación, pero un poco lenta en salir a la luz, y por eso es que algunos elementos tergiversan todo lo que ven o leen respecto a Cuba, por eso debe ser la prensa nacional la primera en hablar sobre lo sucedido, y no negar que hay (o hubo) una huelga, además no tenemos nada que esconder, eso no fue más que una expresión de libertad de expresión, (que valga la redundancia).

  2. Que triste que en pleno Siglo XXI aun sea el coche tirado por animales el mas importante medio de transporte de una ciudad. Deberia darles pena a los comunistas hablar de tanto desarrollo o logros revolucionarios viviendo en un pais que regresó a la edad media lejos de avanzar como el resto de los paises.

  3. LIGERO INCREMENTO DE IMPUESTOS POR PATENTES?!?!?!?!?!?!

    Tu le llamas ligero incremento al 50%? Si eso es ligero que sera para ti entonces lo mucho? Claro, acostumbrado a la miseria que paga el gobierno cubano. Cuanto es que pagan los Castro de lo humanamente razonable para poder vivir? Ahh, ya sé. El 10%.

  4. Enhorabuena y se aclaro el mal entendido.. lo que no entiendo yo es la preocupacion por negar una huelga. Vamos que una huelga es lo mas normal del mundo, y desde luego que, cuando la huelga afecta un servicio publico, pues la gente que hace uso de ese servicio no puede estar contenta.

    En pocas palabras, para hacer una huelga, un paro, o una protesta, no se necesita el apollo del pueblo, basta con la inconformidad de quienes protestan.

    • Asi mismo es Evelio,a diario veo y leo huelgas y protestas en todo el mundo y hoy por hoy creo que es una moda en europa por la crisis,solo hay una cosa esas huelgas y protestas que mencione anteriormente no se le da la importancia mediatica a una que ocurra en Cuba,creo igualmente que es algo normal y se tiene que ver asi y no tratar de politisarlo todo eso no es como dice descontento social sino descontento de un grupo de personas que sus reclamos tienen que ser oidos y si tienen razon solucionar sus demandas

  5. […] #Cuba: ¿Que ocurrió realmente en Bayamo? […]

  6. Fueron lentos en explicar se los digo porque lo primero que se pega en la mente de uno es lo que primero escucha, y en Miami son muy rápidos en los problemas de Cuba, y no dicen nada ahora de esto que ustedes están explicando. Tienen que aprender a ser muy rápidos como lo del avión, lo del incendio del hospital, entre otros ejemplos.

    • Saludos Maria

      Totalmente de acuerdo contigo, la inercia crea incertidumbre y confusión, la cobertura de la información de hechos que ocurren en Cuba debe ser reflejada primeramente y antes que todo por la prensa cubana y no debe importar lo delicado o no que pueda ser el tema, eso solo ayudara a contrarrestar el mensaje manipulado de las publicaciones de la prensa extranjera, que no solo proviene de Miami.

      Fantom.

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