Rufo Caballero: La tragedia del despido y la ternura del subempleo

La pequeña propiedad, la pequeña empresa, la posibilidad del negocio privado, sería la ocasión de probar que la soberanía puede establecerse sobre la base del movimiento social y no de la verticalidad asfixiante. No es fácil, para nada; pero peor es que la olla siga cogiendo presión, y presión, a punto de implosionar. Una violenta implosión sería peor que una terrible explosión. Hay que crear válvulas de escape, válvulas de salida, alternativas urgentes. Así como se las ingeniaba Fidel para trocar las crisis políticas (el Mariel como paradigma) en coyunturas para la removilización del consenso, es este un momento para probar que la Revolución es mucho más que la clonación patrimonial de los valores históricos, o que un par de palabras que intentan preservar cuanto se ha conseguido hasta aquí. Con los años, la palabra revolución se ha hecho sinónimo de preservación, y ha extraviado su natural capacidad de crecimiento, de desarrollo, de virarse al revés en cada ocasión que sea preciso. Una palabra de asentimiento ha sustituido a un proceso de cambio.

Texto de Rufo Caballero que está circulando por correo electrónico en Cuba.

Nota:

Rufo Caballero tiene un arte para que sus artículos circulen, como cohetes, por miles y miles de correos electrónicos en la Isla. Para mí que tiene un servidor de correo para distribuir materiales.

¿Y si yo no me escribo con él, por qué me llegan sus artículos a mi e-mail?

De todas maneras, que me los sigan mandando. Este artículo  lo publicó primero Kimbombo, que se resbaló con el texto.

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