Estados Unidos y #Cuba: La normalización de las relaciones (II)

La iniciativa Kissinger

Estados Unidos y #Cuba: La normalización de las relaciones (I)

MSc. ELIER RAMÍREZ CAÑEDO

Se hacía evidente que Estados Unidos había pretendido aislar económica y políticamente a Cuba, pero era Washington en definitiva el que se había aislado y disminuido su capacidad de influencia sobre la Isla.

La posibilidad de buscar algún tipo de entendimiento con Cuba fue continuada por el secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, en el período 1974-1975. Esta historia comenzó a finales del mandato presidencial de Richard Nixon y cogió su mayor fuerza en el período de Gerald Ford, durante el cual se desarrollaron importantes conversaciones secretas entre representantes de ambos países. [i]

Kissinger no era ningún tonto en materia de política exterior, todo lo  contrario, sabía analizar en su complejidad el escenario internacional y, de acuerdo a la situación de este, tomar las acciones pertinentes para encaminar la política exterior en el sentido que favoreciera a los intereses fundamentales de su país. Para el nuevo diseño de política hacia Cuba, tomó como base las acciones realizadas por él en la apertura diplomática con China, la firma del Tratado de Limitación de Armas Estratégicas con la Unión Soviética (SALT I) y el inicio de negociaciones con Viet Nam.

Entre los elementos más importantes que debe haber tenido en cuenta Kissinger a la hora de trazar el curso de política a seguir con Cuba debieron estar los siguientes:

La política agresiva de Estados Unidos contra Revolución Cubana había sido un verdadero fiasco y la Isla se sentía cada vez más segura económica[ii] y militarmente con el respaldo de la URSS.

La política de aislamiento diplomático a Cuba en el hemisferio –dirigida por Estados Unidos- se mellaba cada vez más[iii]y algunos gobiernos como los de Argentina, México, Canadá,[iv] entre otros, expresaban reiteradamente su rechazo a las restricciones establecidas a las subsidiarias radicadas en sus países para comerciar con la Isla, pues veían estas prohibiciones como un desafío directo a su soberanía nacional.

Se hacía evidente que Estados Unidos había pretendido aislar económica y políticamente a Cuba, pero era Washington en definitiva el que se había aislado y disminuido su capacidad de influencia sobre la Isla.

Europa Occidental y Japón estaban comerciando y estableciendo relaciones con Cuba, mientras que las corporaciones estadounidenses tenían cerrado el mercado cubano, en un momento en que la economía estadounidense pasaba por un mal momento.[v]

En el plano interno aumentaba la presión del Congreso de los Estados Unidos -tanto republicanos como demócratas- sobre el ejecutivo exigiendo un cambio en la política hacia Cuba, la cual consideraban anacrónica y autodestructiva.

La opinión pública estadounidense, ante la actitud de su gobierno frente a China y la URSS, había cambiado sus percepciones sobre Cuba. Una encuesta realizada en esos años reflejó que el 71% de la población norteamericana estaba a favor de que Kissinger fuera a La Habana para mejorar las relaciones entre ambos gobiernos.[vi]

A inicios de 1974 Kissinger había planteado que la “subversión de Cuba en América Latina” era la principal razón para que continuara la animosidad de los Estados Unidos hacia la Isla, pero en 1975 la Agencia de Inteligencia de la Defensa reportaba que Cuba estaba virtualmente inactiva en ese momento en cuanto al apoyo a la “subversión” en América Latina.[vii]

Sin lugar a dudas, Kissinger entendió la necesidad de un acercamiento a Cuba como la única alternativa que podía lograr se flexibilizara la rígida atmósfera de presión internacional e interna existente respeto a un cambio en la política de Washington hacia la Isla. Un hombre como él, caracterizado por un singular pragmatismo no podía hacer otra cosa, máxime si se quería obtener realmente algún éxito en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina, lo cual constituía una prioridad en aquellos momentos. La mejoría de las relaciones con Cuba era un factor clave para las buenas relaciones con el resto del hemisferio.

Como parte de esta iniciativa, además de las conversaciones secretas con los cubanos, Estados Unidos aprobó medidas como: el otorgamiento de licencias a las subsidiarias norteamericanas en terceros países para que comerciaran con Cuba, eliminó la negativa de ayuda a naciones que permitían transportar mercancías en sus embarcaciones hacia o desde Cuba, modificó las regulaciones que negaban atracar y suministrar combustible a barcos comprometidos en el comercio con Cuba y votó en julio de 1975 junto a otras 15 naciones una resolución en la OEA que permitía a los estados miembros terminar con las sanciones contra Cuba de manera individual si lo deseaban y establecer el tipo de relaciones que estimaran conveniente.

Al llegar las tropas cubanas a Angola en octubre de 1975, respondiendo a la solicitud del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA)  –con el que Cuba tenía fuertes lazos de amistad- para hacer frente a la escalada militar de Sudáfrica, Zaire y los movimientos oposicionistas internos, apoyados de forma encubierta por los Estados Unidos, el gobierno de Washington planteó que no veía perspectiva para seguir avanzando hacia la normalización de las relaciones y las conversaciones fueron interrumpidas abruptamente. El 20 de diciembre de 1975 el presidente Ford  sentenció: “La acción del gobierno cubano al enviar fuerzas de combate a Angola, destruye cualquier oportunidad de mejoramiento de relaciones con Estados Unidos”.[viii] De esta manera, el 7 de febrero de 1976 se produjo la última conversación entre representantes de ambos países.

Considero que no fue Cuba la responsable de que no se continuaran las conversaciones y se llegara a un modus vivendi entre Estados Unidos y Cuba. Y en este caso, mis argumentos coinciden plenamente con los de Juan Gabriel Tokatlian,[ix] Director de ciencias políticas y relaciones internacionales de la Universidad de San Andrés, Argentina, quien en un libro publicado en 1984 sobre las relaciones Estados Unidos-Cuba expresó: “…, lamentablemente Estados Unidos fue el responsable de introducir un elemento perturbador en las relaciones entre ambos países: condicionó las aproximaciones bilaterales a temas y políticas multilaterales, es decir, multilateralizó lo bilateral y bilateralizó lo multilateral. La participación cubana en Angola durante 1975 fue interpretada como un hecho que impedía un entendimiento constructivo entre Cuba y Estados Unidos. Se ubicó este acontecimiento como un factor que inhibía todo acercamiento positivo de las partes. Esto, reiteramos, fue un error lamentable porque colocó el contenido y el sentido del debate bilateral en otra dimensión”.[x]

Pese a todo lo ocurrido durante la administración Ford, hay que decir que fue la primera vez desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, que un gobierno norteamericano –aunque la iniciativa fue más de Kissinger que de Ford- iniciaba conversaciones secretas con Cuba en función de preparar el terreno para dirigirse hacia la normalización de las relaciones entre ambos países. La flexibilización de la política hacia Cuba que se observó en su momento en dicha administración no constituyó un hecho fortuito, sino que fue el resultado del impacto que tuvo, en el diseño de la política estadounidense hacia Cuba de esos años, el escenario internacional, la realidad latinoamericana, la dinámica interna norteamericana y la realidad interna cubana, realidades todas que conspiraban a favor de un cambio. Aunque se trató de no dar esa idea, el ejecutivo estadounidense accedió a un acercamiento a Cuba bajo una fuerte presión externa e interna. Mas, si bien fue un paso importante la iniciativa tomada por el gobierno estadounidense en relación a Cuba, esta se desarrolló sobre bases irracionales que jamás Cuba podía admitir, como por ejemplo: que Estados Unidos aspirara, a cambio de la normalización, ser juez y árbitro de la política exterior de Cuba. Por otro lado, Estados Unidos asistió a las conversaciones manteniendo su cruel bloqueo económico, comercial y financiero sobre la Isla, el cual utilizó como instrumento de presión sobre Cuba, para extraer las concesiones afines con sus intereses estratégicos, con lo cual adoptó una postura poco constructiva basada en posiciones de fuerza. El bloqueo contra Cuba había ya sido calificado por los analistas estadounidenses como: “nuestra única y verdadera carta para la negociación”.[xi] Asimismo, se hizo notoria en algunas de las conversaciones sostenidas, la actitud arrogante y prepotente de Estados Unidos, propia de una potencia imperialista, dando a entender que Cuba debía tener algunos gestos favorables a los intereses de Estados Unidos, para que se pudiera avanzar hacia una negociación de los asuntos básicos, pues Cuba no era una prioridad para la política exterior estadounidense.


[i] 11 de enero de 1975, en el aeropuerto La Guardia, New York, participan por Cuba, Nestor García Iturbe, Consejero de la Misión Cubana en Naciones Unidas, y Ramón Sánchez Parodi, funcionario del Comité Central del PCC, y por los Estados Unidos, Lawrence Eagleburger, del Departamento de Estado y el periodista estadounidense Frank Mankiewicz. 9 de julio de 1975, en el hotel Pierre, New York, participan por Cuba, Ramón Sánchez Parodi y Nestor García Iturbe, y por los Estados Unidos, Lawrence Eagleburguer y William Rogers, subsecretario de Estado para asuntos interamericanos. 12 de enero de 1976, en el aeropuerto nacional de Washington, participa por Cuba, Nestor García Iturbe, y por los Estados Unidos, William Rogers. 7 de febrero de 1976, en el aeropuerto nacional de Washington, participa por Cuba, Nestor García Iturbe, y por los Estados Unidos, Lawrence Eagleburguer.

[ii] Cuba gozaba de una buena situación económica no solo por el respaldo de la URSS, sino también por los precios que alcanzó en esos momentos el azúcar en el mercado internacional. La posibilidad para Estados Unidos de comerciar directamente con Cuba no era nada despreciable en momentos en que su economía atravesaba una aguda crisis y otros países se les estaban adelantando en los negocios con Cuba.

[iii]Entre 1972 y 1973, Perú, Argentina y cuatro países caribeños recién independizados establecieron relaciones diplomáticas con Cuba

[iv] El 28 de enero de 1975 el funcionario de la embajada canadiense Vernon Turner le expresó al vicesecretario adjunto para Asuntos Canadienses Richard Vine que su gobierno consideraba que un cambio en la política de los Estados Unidos sobre el comercio con Cuba de las subsidiarias en terceros países era una cuestión de la mayor importancia en las relaciones entre Estados Unidos y Canadá.

[v] A mediados de enero de 1975, el vicepresidente cubano Carlos Rafael Rodríguez visitó Francia en la primera visita de un dirigente cubano a ese país desde 1959. París concedió a Cuba una línea de crédito de $350 millones para 1975-1976. En mayo, Rodríguez encabezó una delegación a Londres donde concluyó un trato por un enorme crédito de $550 millones. Por su parte Japón se convirtió en el mayor socio comercial no socialista de Cuba.

[vi] Barry Sklar, “El Congreso y la Normalización de Relaciones con Cuba”, The Library of Congress, Congresional Research Service, Washington, 1977, pp.146-147.

[vii]Lars Schoultz, That Infernal Little Cuban Republic. The United States and the Cuban Revolution, The University of North Carolina Press, 2009, p. 269.

[viii] Citado por Nestor García Iturbe en: De Ford a Busch, Ob.Cit, Editora Política, La Habana, 2008, p.18.

[ix] Vivió en Colombia entre 1981 y 1998, donde estuvo vinculado académicamente a la Universidad Nacional, entre 1995 y 1998, y a la Universidad de los Andes, entre 1982 y 1994. Fue columnista del diario El Tiempo y colaborador de diversas revistas. Tiene un PhD en relaciones internacionales de The Johns Hopkins University of Advanced International Studies. Autor de Hacia una nueva estrategia internacional: el desafío de Néstor Kirchner y Globalización, narcotráfico y violencia: siete ensayos sobre Colombia.

[x] Juan G. Tokatlian, Introducción, en: Colectivo de Autores, Cuba-Estados Unidos: Dos Enfoques, (edición y compilación de Juan G. Tokatlian), CEREC, Argentina, 1984.

[xi] Memorándum de Harry Shlaudeman a William Rogers, 27 de marzo de 1975, http://www.gwu.edu/~nsarchiv/ (Internet), (Traducción del ESTI)

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