Fidel Castro y los mercenarios culturales del siglo XXI

Manuel Sosa y Jorge Ferrer, obedientes mercenarios culturales del siglo XXI

Yohandry Fontana

Imperialismo del siglo XXI: Las guerras culturales, es un libro que me acompaña desde hace unos dos años, cuando el bichito de la comunicación avivó los deseos de expresión y debate que hoy se dan en la red de redes. 

Una y otra vez voy sobre esta obra del doctor Eliades Acosta Matos,  considerada por el autor como cierre de una trilogía que comenzó con El Apocalipsis según San George y continuó con Siglo XX: Intelectuales militantes, todas en mi librero y consideradas por expertos como textos de obligada consulta, sobre todo para aquellos encargados de lidiar con temas de la guerra mediática y la manipulación.

Hoy no quiero detenerme en ningún capítulo en particular porque cada uno de ellos es una joyita para el análisis y el debate en estos tiempos de Internet.  Pero sí hacer referencia a dos personajes que aparecen en el volumen y que de una u otra forma he encontrado en mis aventuras por la Web. Son ellos  Manuel Sosa y Jorge Ferrer,  a los cuáles Eliades Acosta describe como guerreros culturales de alquiler del  exilio cubano.

No emplearé versiones ni interpretaciones, me limito a transcribir textualmente lo expresado por el autor: “Manuel Sosa, guerrero cultural del exilio cubano, uno de esos inspirados escribas de alquiler que rasgan sus vestales vestiduras al referirse a los infinitos defectos de Cuba socialista, que cierran los ojos pecados del safio patrón que les paga, y al que perdonan por no interesarse mucho en tonterías libertarias, si estas no incluyen las dulces salmodias de las cajas contadoras, ha escrito refiriéndose a la enfermedad de Fidel:  “El Hecho Biológico esperado por medio siglo, no ha ocurrido aún. Nos tocó presenciar una derivación plagada de eufemismos, sangrante, escatológica (…). Al Final, ha sido la Simbología la que ha derrotado al paladín (…). Son los símbolos los que terminan por imponerse”.

Y continúa Eliádes: “¿A qué paraísos inefables estaremos predestinados los cubanos de aceptar la lógica que Sosa nos propone, la que pronostica en la enfermedad de un hombre la derrota simbólica de un pueblo?”

Jorge Ferrer, con quien he intercambiado escuetos mensajes a través de Twitter, es otra de las voces que se levantan por la “libertad de Cuba”. Ahora recuerdo un post de Ferrer que llamaba a la sublevación dentro de la Isla y daba detalles del papel de  Estados Unidos para la victoria final. Un soñador en decadencia,  le faltó decir a Eliades.

Sobre él escribe: “Una treintena de personas tratábamos sobre la impronta dejada en la política, la economía y la cultura cubana por el cuarto siglo de alianza entre Cuba y el “bloque socialista” –afirmaba, también en febrero de este año, Jorge Ferrer, escritor cubano que desde Barcelona se ha jurado, gallardamente, luchar hasta el último estertor del mouse de su computadora, por el derrocamiento de la Revolución en la Isla, refiriéndose, ¡oh sorpresa!, no al encuentro de New York, sino a otro convocado bajo el mismo título, ¡qué portentosa coincidencia!, en University of Connecticut.”

Más adelante agrega el investigador: “Al escribir sobre la proyección de fragmentos de la película La vida de los otros, del realizador alemán Florian Henkel von Donnersmarck en una de las ponencias presentadas, Ferrer recordaba: “Desde la pantalla del auditorio nos miraban intelectuales perseguidos y agentes de la Stasi encargados de vigilarlos, humillarlos, silenciarlos. Aún cuando  (la ponencia) no atendía al trasvase de la tecnología de la represión de la Stasi al G-2, me pareció que el marco era ideal.

“Sin dudas, ¿cómo no iba a ser ideal para los intereses restauradores del capitalismo en la Isla, que representa Jorge Ferrer, el enfoque truculento que vincula una experiencia fallida del socialismo, como el de la RDA, con otra viva y resistente en un pequeño país acosado, extrapolando al segundo los defectos y errores del primero; acuñando, por analogía, la falsa impresión de que estamos en presencia de males incurables, congénitos del sistema, y que, por tanto, lo condenan a una ineludible derrota?”

El eje central sustentado por  Eliades en su obra, al desnudar a ambos escritores,  es el de las guerras culturales, los símbolos y su papel para neutralizar y desmovilizar a los contrarios, en un contexto latinoamericano  caracterizado por corrientes inversas al capitalismo y al neoliberalismo, que imprimen resistencia al pasado en busca de un camino de transformaciones, como es el caso de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, entre otros.

Los líderes no escapan a estas campañas.  Está viva en la red la controversial entrevista de Jeffrey Goldberg a Fidel  Castro, donde el Comandante expresó una frase que encabezó titulares no sólo en The Atlantic, sino en miles de sitios Web y periódico de todo el mundo.

Lo primero que salta a la vista es el propio silencio del periodista Jeffrey Goldberg ante la contundente afirmación de Fidel Castro que, de ser comentada por el entrevistado,  pasaría a ser el eje central de la conversación, tratándose precisamente del más importante defensor contemporáneo de las ideas socialistas como forma superior al capitalismo. ¿Desliz o ladino silencio del reportero?

¿Hasta qué punto puede considerarse este acontecimiento parte de una campaña mediática coordinada y elaborada para asestar un golpe a los movimientos sociales que luchan por sus derechos en América Latina inspirados por el ejemplo cubano, e incluso, de cara a las elecciones que tendrán lugar en Venezuela el próximo 26 de septiembre y en Brasil en octubre, ambas con pronósticos hasta ahora bien definidos y que no son del beneplácito de Washington?

Algunas hipótesis pueden irse armando, pero tocará a los especialistas del tema escudriñar  en el hecho y llegar a conclusiones. Sólo quiero subrayar mi punto de vista: no fue casual este despliegue informativo con CNN, El País y las principales agencias de prensa imperialistas encabezando la interpretación que hiciera Jeffrey Goldberg y la analista Julia Sweig sobre lo expresado por Fidel.

“Hoy se hace difícil discernir dónde empiezan y terminan las guerras culturales…”, plantea Eliades Acosta en su libro Imperialismo del siglo XXI…  Y mucho más difícil, agregaría yo,  conocer todos los hilos que las mueven en esta era de Internet donde el emisor, monopólico, emplea canales de repetición  que sepultan la verdad pretendiendo imponer criterios y conceptos hegemónicos en un mundo cada vez más global, donde el conflicto primero se gana en la mente, para luego conquistar sin esfuerzos el campo de batalla.

Manuel Sosa y Jorge Ferrer, conocedores de los manuales secretos de los llamados “chicos creativos de la CIA”,  y obedientes mercenarios culturales del siglo XXI, decidieron desenfundar bits sin escrúpulos sumándolos a la campaña mediática contra Fidel Castro, como si se tratase del desembarco final en las costas de Cuba. 

 

Anuncios

11 comentarios

  1. No entiendo cómo Cuba le publica libros a Sosa…Si el hombre se la pasa levantando armas contra su país, bueno, letras…

  2. Yohandry fuera de Cuba todo vale y si es para ganar plata la patria importa poco y por eso se convierte en mercenarios. Lo de Ferrer no tiene cura, de entrada es un pésimo escritor con un alto nivel de frustración y lo que está buscado es algún tipo de reconocimiento la Web para entrar en la comarca de Yoani, o de PND, que el hambre también mata en Europa.

  3. Ustedes no saben interpretación, con su ironía, está Ferrer apoyando a Fidel Castro, a su revolución, a su pueblo, está diciendo que no se cae la revolución.

  4. En esta ya larga guerra ideológica acerca de la revolución cubana, no sorprende que cada uno explote al máximo el menor desliz de la contraparte, es indudable que estas palabras de la boca del mismísimo FIDEL CASTRO no iban a pasar de largo sin que sus detractores no intentaran sacar el máximo provecho de ellas. Lo cierto es que esas palabras si salieron de su boca, la cuestión es: ¿el ratifico esas palabras? ¿El confirmo que esa declaración inacabada… sin oportunidad de aclaración, en su momento, era lo que el realmente quería expresar? No olvidemos que a pesar del misticismo que rodea a Fidel, sigue siendo humano, y dudo de que a algunos de los pros o anticastristas alguna vez no les haya sucedido expresar mal sus pensamientos por utilizar una palabra incorrecta o dejar la idea incompleta. No es ofensivo aclarar que Fidel ya tiene 84 años, en algún momento será evidente el asunto, sin intentar atribuir necesariamente que su desliz, fue debido a sus años, pues nos ha pasado a muchos, sino a todos independientemente de la edad. El bullicio sobre “su declaración” es comprensible… pero muy inmadura.

  5. […] Hoy leo en el blog de «Yohandry», una burda construcción urdida en La Habana. […]

  6. Eso no es ni un “llamado” a la sublevación ni mucho menos se ofrecen “detalles del papel de Estados Unidos para la victoria final”. Es la mera descripción de un escenario. Y con una ironía que tú no eres capaz de procesar, bobo. ¡Y mentiroso!

  7. En este mismo post, en sus comentarios miren esto, y si eres el dueño del post también de lo que comentan tio.

    1. ‘Barbarito, el lector cubano’ dijo a las 8:58 am el 13/05/2010:
    Cualquiera de los escenarios planteados es válido (¡ojalá sea el más pacífico posible!), pero de que la DICTADURA se acaba ¡¡se acaba!! “Muerto el perro, se acabó la rabia”.
    No le pogamos fecha… pero olvidense de los 20 años ni mucho menos. Lo vamos a ver…
    Eso si, la transición será angustiosamente lenta y desesperante. De todos nosotros -los de aquí y los de allá- depende su éxito.

    Y todo el que apoye esta mierda es un mercenario y un asesino contra su pueblo

  8. No lo dudo si el tío ha apoyado un levantamiento popular en Cuba con ¡Pum! ¡Pum!
    y todo.
    ¿En qué barrio de Cuba se acaba el castrismo?
    Jorge Ferrer – 13/05/10
    Cautivos de una esperanza, cada vez que alguien manifiesta que el «régimen cubano está llegando a su fin» nos alegramos como niños. Gimoteamos. Damos palmas. No importa que el profeta carezca de más argumentos que su propio deseo o de más evidencia que el paso de un calendario que ya nos engañó una vez.
    De hecho, todavía emociona el «ya viene llegando» de Willy Chirino. De hace veinte años. Veinte. Que para venir llegando desde entonces, chico, parece le pidió el mapa al bueno de J. R. R. Tolkien y eligió la ruta más escarpada y sinuosa hacia las Tierras Altas.
    Hay apenas dos expectativas diáfanas de cambio de régimen:
    1) Un levantamiento popular al que el gobierno se vea obligado a responder a tiros.
    2) Una intervención militar extranjera que siga a catástrofe humanitaria de magnitud horrenda.
    La segunda es opción que repugna, porque nadie en sus cabales desea se produzca catástrofe de tal envergadura que merezca intervención.
    La primera, en cambio, puede producirse en cualquier momento. Ahora mismo que leen esto, por ejemplo.
    ¿Recuerdan el salpafuera del ‘94? ¿Recuerdan las extraordinarias imágenes del Maleconazo?
    Pues, imagínense que hoy, mañana, se enciende la chispa y en un barrio habanero sale a la calle la muchachada y comienza a romper vitrinas y a linchar policías orientales. Imaginen que las turbas armadas de cabillas no consiguen controlar la situación y se ven obligadas a pedir refuerzos. Y que estos llegan, se producen disparos y hay víctimas.
    ¡Pum! ¡Pum!
    Y ¡pum!-to final.
    Lo otro, todo lo otro, no es más que lo que hace mi fiel Bruno cuando lo saco a mear cada noche: seguir rastros que lo llevan siempre a un mismo sitio. La casa donde tierno dictador le da la comida, lo baja del sofá cuando recibe visitas, le premia las gracias con galleticas y le apaga las luces cuando le place.
    Por eso cada vez que alguien me dice que «el final del régimen está cerca» le pregunto en qué barrio es la cosa. Y a qué hora.

  9. Toda la nota es mendaz y mueve a risa. Tanto como lo de Eliades, de lo que no tenía noticia.

    Y esto, nene, es rotundamente falso:

    “un post de Ferrer que llamaba a la sublevación dentro de la Isla y daba detalles del papel de Estados Unidos para la victoria final.”

    Si respetas a tus lectores, te reto a que cites dónde he escrito yo eso que me endilgas.

Los comentarios están cerrados.