#Inteligencia: Historias truculentas de la #CIA

Por Dr. Néstor García Iturbe

En una decisión de seis votos a favor y cinco en contra, la Corte Federal de Apelaciones del Noveno Distrito dejó sin efecto una reclamación legal contra la Agencia Central de Inteligencia por la detención de personas “sospechosas” de realizar actividades terroristas, las cuales posteriormente fueron trasladadas a otros países para su encarcelamiento e “interrogatorio”.

Esta decisión judicial representa una victoria para la administración Obama y su interés de mantener en secreto este tipo de actividad, violadora de los derechos humanos y de las normas jurídicas internacionales, como parte de los poderes ejecutivos.

La reclamación se había presentado contra Jeppesen Dataplan Inc., una subsidiaria de la Boeing que se dedicaba a realizar los viajes que la CIA le solicitaba para el programa conocido como “Rendición Extraordinaria”. En este caso cinco prisioneros denunciaron que habían sido torturados por la CIA y que la mencionada empresa era cómplice de dichas acciones.

Los cinco prisioneros plantean que fueron torturados por interrogadores de la CIA en prisiones secretas localizadas en Afganistán y otros países, al igual que fueron torturados por otros gobiernos como  el de Egipto y Jordania cuando la CIA los entregó a estos al ser trasladados en vuelos secretos organizados por  la Jeppesen Dataplan Inc.

Uno de los prisioneros, nombrado Binyam Mohamed, de nacionalidad etíope y residente en el Reino Unido, fue detenido en Pakistán “por violar leyes de inmigración”. Fue entregado a la CIA por las autoridades pakistaníes, la que lo condujo a Marruecos y entregó a los servicios secretos marroquíes.  Estos lo encarcelaron durante 18 meses, período en el cual fue torturado en distintas oportunidades.

Los métodos utilizados incluyeron constantes palizas, mantenerlo 24 horas expuesto a música extremadamente alta, con un escarpelo cortarle partes del pene y otras del cuerpo para después rociar las heridas con líquido irritante con el fin de causarle el mayor dolor posible.

Las historias expuestas por el resto de los prisioneros son parecidas a esta, donde el respeto a la dignidad humana está totalmente ausente.

La CIA continúa siendo un órgano represivo y sanguinario, no importa si la administración que está de turno se encuentra bajo la dirección de  Bush o de Obama. La “compañía” sigue haciendo su trabajo.

El Premio Nobel de la Paz firmó un decreto con carácter retroactivo otorgándole inmunidad a todos aquellos involucrados en la muerte de civiles considerados “sospechosos” en Afganistán y Pakistán, que haya sido provocada por los ataques de misiles disparados desde aviones no tripulados. Aquí está involucrada la CIA.

Siguiendo esta propia línea de acción, se han incluido a ciudadanos estadounidenses en las listas de objetivos a eliminar (asesinar sin juicio) por ser “sospechosos” de estar vinculados a organizaciones “terroristas”. La agencia encargada de eliminarlos es la CIA.

No se ha reconocido el derecho al “habeas corpus” a decenas de detenidos “sospechosos” que se mantienen encarcelados y sujetos a constantes interrogatorios sin tener pruebas que puedan presentar en un juicio contra ellos. La CIA es quien los mantiene encarcelados.

Se mantiene el programa “Rendición Extraordinaria”, aunque se dice que la CIA ya no aplica su manual de interrogatorio, sino el del Ejército, que está fundamentado en la experiencia de Viet Nam, las últimas incursiones en el Medio Oriente y sugerencias de Colombia y Chile. Estos interrogatorios son realizados por la CIA.

Después de todo esto, el Departamento de Estado saca el listado de países violadores de los Derechos Humanos, con la aprobación del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.

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