Esposa de cubano preso en EEUU pide gesto tras libertad de mercenarios

La Habana, 1 ago (dpa) – La esposa de uno de los cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos por delitos relacionados con el espionaje pidió hoy al gobierno de Barack Obama un “gesto” hacia ellos después de la excarcelación de opositores cubanos llevada a cabo por las autoridades de la isla.

 “El gesto está ahí. Cuba ha liberado a esos presos, que ya han viajado algunos a España, y realmente Cuba durante muchos años ha estado dando muestras de gestos y, sin embargo, nosotros nunca hemos recibido un gesto”, declaró a la prensa Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, al margen de la sesión plenaria del Parlamento cubano celebrada en La Habana.

 Hernández, de 45 años, fue detenido en 1998 en Miami y condenado en 2001 junto con Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González a altas penas de prisión. El gobierno de Raúl Castro los considera presos políticos y alega que su misión no era espiar a Estados Unidos, sino infiltrarse en grupos del exilio en Florida para evitar atentados contra la isla.

 Castro se mostró dispuesto el año pasado a canjear a los cinco por los 75 opositores cubanos detenidos en la llamada “Primavera Negra” de 2003 y condenados a penas de hasta 28 años de cárcel bajo la acusación de ser “mercenarios” al servicio de Estados Unidos.

 En su diálogo con la Iglesia católica, el gobierno de Castro se comprometió a liberar a los 52 miembros de dicho grupo que continuaban hasta ahora en prisión. De ellos, 20 han abandonado ya la cárcel y se han trasladado con sus familias a España.

 “Esperamos un gesto, aunque sea el de las visas para Olga (Salanueva, esposa de René González) y para mí, y eso ni siquiera se ha producido en casi año y medio de administración de Obama”, afirmó Pérez, quien por falta de visado no ha podido visitar a su esposo desde que ingresó en la cárcel hace 12 años.

 El Departamento de Estado asegura que se han concedido más de un centenar de visados a los familiares de los cinco y funcionarios cubanos, pero que a las dos mujeres se les niega porque una era miembro de la inteligencia cubana en Estados Unidos y fue deportada por ello y la otra era candidata para pasar a integrar dicha red.

 Washington hace referencia al respecto a su derecho a protegerse de espías encubiertos, mientras que la parte cubana insiste en que las acusaciones nunca se demostraron.

 Según las autoridades cubanas, Hernández se encuentra desde el 21 de julio en una celda de castigo pese a que no cometió ninguna infracción y está enfermo, necesitado de atención médica. El líder cubano Fidel Castro acusó el viernes a Estados Unidos de “tortura” y aseguró que la entrada del preso en el “hueco” fue decidida por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y no por la prisión.

 Durante la sesión del Parlamento cubano, en presencia de Raúl Castro, el pleno aprobó por unanimidad una declaración en la que se afirma que Hernández está recluido en un “espacio mínimo que comparte con otro prisionero, carente de ventilación, soportando temperaturas superiores a los 35 grados centígrados y sin contacto con el mundo exterior”.

 “Esta situación debe cesar inmediatamente. Hacemos responsable al gobierno de Estados Unidos por la salud y la integridad física de Gerardo Hernández Nordelo”, añade el texto leído en la sesión por el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón.

 En declaraciones a periodistas, el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, afirmó que Hernández está recibiendo un “trato cruel, inhumano y degradante según las normas de Naciones Unidas” y que es víctima de “violaciones de derechos humanos graves, sistemáticas, sobre él y sobre su familia, sobre su esposa”.

 “Me pregunto dónde están los demócratas que se ocupan del tema humanitario, que se inquietan por la situación de derechos humanos para algunas personas, en algunos lugares. Dónde están todos los que han apelado al sentido humanitario en nuestro país, y espero que se expresen ante un crimen atroz, que se comete contra una persona inocente que ha luchado contra el terrorismo”, añadió.

 Hernández, recluido en una prisión de máxima seguridad de California, cumple una doble condena por cargos de conspiración para cometer espionaje y conspiración para cometer asesinato, por el derribo en 1996 por parte de cazas cubanos de dos avionetas de la organización del exilio Hermanos al Rescate, con cuatro muertos.

 Cuba alega que el derribo se produjo dentro de su espacio aéreo y fue un acto de autodefensa, al tiempo que asegura que Hernández no tenía ninguna posibilidad de estar al tanto de la acción.

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