LA VIDA (EN MIAMI) ES UNA MENTIRA

José Varela

A finales de los años 90 una productora ejecutiva de Telemundo había concebido la idea de una original comedia por episodios al estilo Qué Pasa, U.S.A.?, un ajiaco a base de Spanglish, Miami multicultural y travesuras políticas locales (dosificadas suavemente).

Se titulaba La Alcaldesa y trataba sobre la primera mujer alcalde de Miami. Se había parloteado con el ayuntamiento para que prestase ciertas áreas para grabar aunque la oficina de la alcaldesa era escenario de estudio.

La alcaldesa sería interpretada por Olga Guillot, la cual ya lo había aceptado. Con un reparto de altura alrededor de ella (tanto hispano como norteamericano) y un buen director. La casa de la alcaldesa iba a ser la misma de la Guillot, que ella la prestaba.

Entonces para producir el libreto inicial contrataron a dos famosos escritores humorísticos del teatro vernáculo de la Calle 8.

Pero apenas leyó el libreto la Guillot lo rechazó. No le gustaron los chistes verdes y sexistas ni el tratamiento que le dieron a su personaje, con clichés de santería, brujería o vudú; ritos y religiones que la cantante no practicaba.

La productora de Telemundo se reunió conmigo para que escribiese un segundo libreto y pedí hablar con la Guillot. Nuestro contacto telefónico fue ameno y estuvimos charlando como una hora, pues mi segundo apellido es Guillot y ella me explicó los orígenes del mismo (por Cataluña llegado de Francia, según ella). Habló ella sola casi todo el tiempo –que era lo que yo quería.

La Guillot aceptó mi libreto (recuerdo que le puse un piano de cola en el ayuntamiento; que trabajaba con una Boa de Peluche enrollada; y que había ordenado construir un túnel que no tenía salida por falta de presupuesto pero sólo para competir con el de La Habana; todo lo cual le dio mucha gracia a Olga).

El proyecto recibió luz verde pero se fastidió con los costos de producción locales, demasiado altos. Y se engavetó.

Después en el 2007 coincidimos en otro proyecto, ésta vez era un periódico local para competir con El Nuevo Herald que estaba patrocinado, entre otros, por Olga Guillot. Y precisamente invitó a todo el personal a un almuerzo en su casa un domingo. Me habían llamado como caricaturista del periódico pero yo no acudí al almuerzo. Lo que me valió un regaño de parte de la cantante a través del director del periódico. Ese intento también fracasó cuando uno de los principales inversionistas, un venezolano, se retiró del proyecto.

Luego en abril del 2009, Olga y Omara Portuondo — ambas en el ocaso de sus vidas — hacen las paces en República Dominicana durante un festival del bolero. Se abrazan y acaso cantan una estrofa a capella. Y empiezan a atacar a la Guillot en Miami los odiadores y recalcitrantes de siempre porque la Portuondo es una eterna defensora del gobierno cubano y nunca se ha ido de su país.

Las críticas se aplacan, pero meses depués, en agosto, la anciana de 85 años es vuelta a traer a colación cuando se enciende el jaleo por el concierto del colombiano Juanes en La Habana.

La invitan al programa A Mano Limpia del canal 41 que conduce el oportunista Oscar Haza para que explique su abrazo con la Portuondo. Allí la Guillot, penosamente, dice que ella no le niega un abrazo a nadie… pero para despejar dudas (y sabiendo en qué tipo de candela estaba) procede a meter un discurso políticamente correcto.

Es patético que una estrella de esa magnitud y en el ocaso de su carrera tenga que explicar con quién se reúne y a quién saluda en el mundo, viviendo en una ciudad de Estados Unidos.

Y todo resulta tan irónico que Omara Portuondo no fue obligada en Cuba a explicar en televisión su abrazo a la Guillot.

Pero para colmo, en el día de su fallecimiento, el programa de Oscar Haza, disfrazado como un homenaje a la cantante, vuelve a sacar las imágenes de Olga Guillot enérgicamente coincidiendo con la ultraderecha miamense. Lo escandaloso es que se presentan esas imágenes sin explicar que fueron una defensa ante una acusación.

El canal 41 convierte la picota pública a Olga Guillot en su testamento político. Muy propio de la farsa de Miami.

Yo le diría como dice la letra de una canción que ella inmortalizó: Olga… y que más da… la vida es una mentira.

José Varela, es publicista y escritor de televisión.miembro del equipo de Progreso Semanal.

Fuente: Progreso Semanal

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Una respuesta

  1. Lo que parece mentira es que un sátrapa liberticida, al ocaso de su vida, coja carrerilla y vuelva con lo mismos bríos y la misma invectiva inmovilista de siempre, paralizando con su sola presencia en primera línea cualquier tipo de cambios y de transformación urgente de que tan necesitado está el sufrido pueblo cubano. Sobre todo este chisme miamense que cuenta este señor, del régimen totalitario cubano y de sus tiralevitas y bufones y arrebatacapas isleños se puede escribir todo un libreto interminable. ¿A que sí Yoahndry,s. ? Hoy no me apetece llamarte lo “cobardica amancebado”. Lo mismo va y le vas cogiendo “el gustillo” a tan “distinguido título”; y no te quiero dar por la vena del gusto. un saludo

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