Terremoto en Baja California (+Video)

Impactarte vídeo de un aficionado que muestra la magnitud del terremoto en Baja California.

 

¿De quién es la calle?

Más de 300 mil cubanos asistieron al concierto de Calle 13, en la Tribuna Antiimperialista

En las últimas semanas las noticias sobre Cuba han hecho evidentes la inquietud imperial porque su ilusa y permanente aspiración de borrar el socialismo cubano se acercara aunque fuera un ápice a lo que en verdad acontece en la Isla. Una consensuada campaña mediática de grandes proporciones, tan grandes como el capital que la sustenta, ha sumado a su orquesta al Parlamento Europeo, 40 mil firmas –tan cacareadas como dudosas- a un documento acusatorio al gobierno cubano, y demostraciones por calles de Barcelona, Nueva York, Los Angeles y Miami, donde la presencia de Luis Posada Carriles, confeso terrorista y asesino, dejó bien claro el signo que identifica a todas. En La Habana, durante siete días consecutivos, las Imperialistas Blancas desfilaron por los céntricos barrios capitalinos evidenciando la libertad de expresión y movimiento que se les ha dado, aun cuando las últimas declaraciones de una de sus líderes, La Pollán, evidencian sin duda alguna y hasta con cifras exactas, la paga que reciben como asalariadas de la SINA. La presencia en estas caminatas de funcionarios de esa Oficina de Intereses así como de diplomáticos europeos, confirma a las claras las intenciones de estas señoras, quienes, no obstante han sido permanentemente protegidas de la indignación popular por cordones policiales. La Isla entera se ha visto sacudida por demostraciones espontáneas que ratifican la adhesión de la ciudadanía a su gobierno y sistema social, según han reflejado desde siempre los medios de prensa nacionales, así como la incuestionable conquista que significa el sistema de salud cubano y también el sentido humanitario y reeducativo que distingue a las prisiones cubanas, donde los reclusos hasta logran hacerse de un título universitario y cuentan con hospitales completos a su disposición.. Repasar el número de hospitales y el tratamiento que reciben los privados de privación de libertad hace del mapa de la Isla (porque decir mapa geográfico sería redundancia) un espejo en que muchas naciones del mundo quisieran verse reflejadas, según confirmó hoy la CNN en Español, al recomendar a Obama el sistema de salud cubano.

La ofensiva mediática entró en ebullición con la muerte del preso común Orlando Zapata Tamayo, sentenciado a privación de libertad por varios delitos. Ya recluido, continuó incurriendo en otras infracciones, que hicieron recrudecerle la sanción. Al comenzar el mes de diciembre decidió declararse en huelga de hambre para que respondieran a sus demandas de un teléfono, un televisor y un microwave en la celda. Incentivado especialmente por la mafia cubano-americana y por figuras mediáticas que con Prisa sirven de voceros a sus empleadores norteños, la salud del preso se quebrantó y fue necesario trasladarlo a uno de esos hospitales que tanto enorgullecen a los cubanos.

El mismo día que lo enterraron en el humilde cementerio del poblado de Banes, en el oriente de la Isla, el Guillermo Fariñas inició una huelga de hambre exigiendo que un grupo de presos comunes fueran liberados. En estos momentos, Fariñas también ha sido hospitalizado y aunque en esta oportunidad han sido más moderados los contrarrevolucionarios -para evitarse fuertes apelativos como el de carroñeros, que les endilgaran a propósito de sus incitaciones que llevaron a la muerte a Zapata-, aún con fiebre y dolores, se resiste a comer sólido, no obstante aceptar de buen grado la alimentación parenteral que recibe,  e incluso alertar al personal médico cuando se está terminando el suero para que sea reemplazado.

El grupo de mujeres vestidas de blanco y con gladiolos en las manos, que recorrió las calles habaneras durante toda una semana, no logró la liberación de sus maridos, padres e hijos, es cierto. Sobre todo, porque la mayoría de ellas no son tales esposas, hijas y madres, unidas  a los presos por una real vida en familia. Incluso, algunas, viendo el filón de los dólares, han contraído nupcias con los detenidos en la propia prisión, luego de contactarlos estando ya sancionados. Eso, por no hablar ya de las llamadas damas de apoyo, y también damos, que ni conocen a los susodichos. No obstante, esas marchas le mostraron al mundo la cara más benevolente del gobierno de esta Isla, porque en otras latitudes marchas similares terminan, en el mejor de los casos, con gas pimienta, manguerazos de agua y mucha cachiporra. Aglutinados alrededor de ellas, los vecinos de las localidades coreaban las mismas consignas que les gritaron a quienes abandonaron el país por el puerto de Mariel hace ya treinta años, ratificando la coherencia y consistencia de los principios de este pueblo. En casi todas las jornadas vimos los contundentes y rollizos cuerpos de esas señoras, (remitirse a la anatomía de la Pollán) subir a las guaguas que habitualmente las conducen a sus casas, y por cuya ubicación preguntan inquietas al concluir cada caminata. Las autoridades no pudieron impedir que frente a las pantallas de los televisores, los cubanos se cuestionaran por qué semejantes consideraciones con quienes ameritan tan poca atención.

No obstante el desenmascaramiento de estas damas y la animadversión que han generado en el país, los enemigos de Cuba sueñan ¿deliran? con que tengan lugar masivas demostraciones de descontento. Pero hasta ahora, quienes pretenden borrar de un plumazo lo conseguido por los cubanos en cinco décadas, apenas son elementos aislados, o pequeños grupúsculos, desestructurados y que rivalizan entre sí por pagas y declaraciones a la prensa extranjera, sin que los sustente un ideario ni programa alguno.  Lo más difícil de tramitar para el poder en Cuba ha sido contener a los pobladores enardecidos ante los insultos y provocaciones de las marchantes. A quienes manifiestan su repudio contra ellas hay que llamarlos al orden para que el disgusto y la defensa de la Revolución no trascienda de las palabras. Si no hubiera sido así, otra hubiera sido, por el susto, la palidez de las damas.

Los llamados opositores, desorganizados, fraccionados y enfrentados entre sí, tendrán siempre pendiente la asignatura de la unidad, porque no son convicciones los que les mueven; mientras, el pueblo permanece organizado y unido como puño en torno a su Partido Comunista. La realización del IX Congreso de la Juventud Comunista, significa nuevos bríos y motivaciones para el Partido, que se ha visto obligado a posponer ya por siete años su sexto congreso, a causa de las crisis vividas por la economía cubana, sometida entre otras tensiones al mundialmente condenado bloqueo norteamericano.

La situación descrita se desarrolla además, y como parte de la campaña mediática, aderezada por falsos rumores sobre escándalos de corrupción. A tales palabras necias, la prensa nacional hace oídos sordos.

En medio de estas intentonas, tuvo lugar la vergonzosa muerte por desnutrición y frío de más de cuarenta enfermos del hospital psiquiátrico habanero, poniendo al descubierto irresponsabilidades y condenables manejos que han de tener fuerte y ejemplarizante castigo, entre otras razones, por la imperdonable sombra arrojada sobre nuestra salud pública, que se ha mantenido en pie a pesar de las adversidades económicas.

El país sigue sin producir alimentos y ahora no tiene el suficiente dinero para importar todos los necesarios, aunque la canasta básica continúa llegando puntualmente a las bodegas. Como resultado del reordenamiento empresarial, se han disuelto varias empresas mixtas de capital extranjero y también estatal, a la vez que la nación reitera su disposición a pagar hasta el último centavo de sus deudas. Aun cuando algunas medidas previstas para reajustar la economía nacional pudieran resultar momentáneamente impopulares, uno de sus fines es equilibrar las finanzas y terminar con el odioso sistema de la dualidad monetaria, y los especialistas coinciden en que son inaplazables.

Pero quizás el elemento más dinámico que compensa las carencias materiales es la voluntad política para introducir cambios, guiada entre otras, por el siempre liderazgo de Fidel Castro, a pesar de su ausencia de los escenarios políticos. Es conocida la insistencia con que los actuales dirigentes exhortan al pueblo al ahorro, a la vez que explican la necesidad de mesura en las modificaciones, que no pueden ser de hoy para mañana, como ha apuntado el propio Raúl. El discurso político sigue esclareciendo razones, y mostrando a los cubanos una de las principales razones de la actual coyuntura, de ahí que nuestro dedo acusador continúe señalando hacia el norte; mientras, permanece íntegra la confianza en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que han aportado muy buenos ejemplos de gestión económica y organización en tiempos de paz. Los principios y entereza de los cubanos permanecen intactos, y los rostro en el poder evidencian preocupación y ocupación por nuestros destinos, por el deberse al pueblo. Una combinación así sólo hace presagiar efectivos cambios.

Si hubiera que escoger una sola palabra para definir la actual situación, esa sería confianza. Cualquier detalle puede ser la espoleta para desatar la iniciativa pública, la defensa apasionada de sus conquistas. Bajo el lema de que Cuba no acepta chantajes ni presiones, el gobierno hace caso omiso a cuantas declaraciones se sumen a la campaña mediática orquestada contra este país. En lugar de abrirle espacio a los enemigos, que sería sinónimo de a los deseos de Washington, el sistema se consolida en sus razones, metas y principios, enseña los dientes en una sonrisa de burla a las marionetas de la farsa,  y se palpa la pistola que lleva en el cinto, en un claro gesto de su disposición a defender incluso con las armas, lo que obtuvo mediante ellas; sobre todo con la más importante: su dignidad.

En las altas esferas el viento de ajustes y replanteos mueve muchas hojas; pero desde acá abajo existe el convencimiento y apoyo a que tales vientos no despeinarán las esencias socialistas. Ha pasado un año de la destitución del viceprimer ministro Carlos Lage, el ministro de relaciones internacionales Felipe Pérez Roque, el de Economía José Luis Rodríguez y otros altos cargos, y tal saneamiento ya evidencia la sabiduría que le acompañó, junto a la explicación pública ofrecida en su momento. El tiempo de la historia es diferente al tiempo de los hombres, ya lo sabemos; pero en el caso cubano los segundos parecen dispuestos a no dejarse aplastar por el primero. Quienes tienen el timón del país se han dado cuenta que estos últimos meses han significado una ratificación más de la credibilidad y apoyo internacional con que cuenta la Revolución cubana, no son pocas las figuras y organizaciones sumadas a desenmascarar los intentos mediáticos. A la vez, la indignación popular ante manifestaciones como las descritas también han evidenciado las pírricas esperanzas que pueden acompañar a la dispersa oposición. El pueblo, y particularmente los jóvenes, siguen repitiendo “esta calle es de Fidel”, y en el interior de sus viviendas, a las Damas, los títeres y demás marionetas imperiales les inunda el miedo, que ya en este 2010 amenaza con salírseles por todas las ventanas en una fétida y amarillenta marea.

La Intérprete

Madrid

P.D

Esta es la primera entrega de una amiga cubana que vive en Barcelona y ha seguido todos los textos de Yoani Sánchez. Su objetivo: parodiar los escritos de la susodicha al derecho.

El futuro en Cuba somos nosotros mismos

Luis Morlote, presidente de la AHS en Cuba

Los amplios debates que han precedido esta sesión final del Congreso han estado signados  por la urgencia de entender que la supervivencia  de la Revolución está determinada, necesariamente, por nuestra capacidad para producir mayor cantidad de bienes con eficiencia.

El Che Guevara, en uno de sus discursos memorables, en la Universidad de Montevideo, Uruguay, en 1961, advertía que toda conquista  de tipo social que no se base en un aumento de la producción, tarde o temprano va a fracasar y exponía sus ideas sobre el hecho de que el desarrollo económico es nada más que el medio para lograr el fin, que es la dignificación del hombre.

En ese camino por dignificar al ser humano, que emprendió la Revolución Cubana desde sus días fundacionales, y que irremediablemente hoy, en una coyuntura internacional mucho más adversa, pasa por la independencia económica y la suficiencia en varios órdenes de la producción nacional, sigue siendo tan importante como el sustento económico, la difusión de ideas, la creación de conciencia, imprescindibles para defender la Patria.

La guerra mayor que se nos hace, también ahora, es de pensamiento. De hecho, por estos días ha sido visible el modo en que se ha arreciado la campaña anticubana en los grandes medios noticiosos internacionales, alentados por los enemigos de la Revolución en el exterior, y por la minúscula contrarrevolución interna tradicional a la que se ha sumado una contrarrevolución de nuevo tipo, más joven biológicamente, que utiliza las llamadas nuevas tecnologías para difamar e intentar la subversión.

Es una guerra a muerte contra la Revolución y lo que ella significa, y no hay escrúpulos para utilizar y tratar de convertir en símbolos, no importa si un preso común de pésima conducta social, empujado al suicidio por nuestros enemigos o damas mercenarias alentadas y financiadas por potencias extranjeras. Se recurre a la tergiversación, a la manipulación, a la mentira.

Hace unas semanas, el escritor uruguayo Eduardo Galeano describió con una metáfora que ilustra la dimensión de la campaña mediática a la que se enfrenta nuestro país. Contra Cuba, dice Galeano, se aplica una lupa inmensa que magnifica todo lo que allí ocurre cada vez que conviene a los intereses enemigos, (…) mientras la lupa se distrae y no alcanza ver otras cosas importantes que los medios de comunicación no hacen por informar.

Ante esa realidad que impone la agenda hegemónica mundial, y con recursos inferiores de los que disponen nuestros enemigos, no podemos perder un minuto. Debemos ser más ágiles para responder a esos ataques. Generalmente estamos a la defensiva. Nuestra acción es reactiva. Lamentablemente pocas veces prevemos por dónde nos atacará el enemigo, le restamos importancia a sus agresiones, olvidando la ferocidad de los ataques y la dimensión internacional que tiene nuestra resistencia.

A la vez que persisten los centros hegemónicos que modelan matrices de opinión y configuran una realidad mediática a veces muy distante de la “realidad real”, también se viene sucediendo un crecimiento vertiginoso de nuevas maneras de difundir la información, sustentadas en novedosos soportes de comunicación que van imponiendo modelos comunicativos no tradicionales, desconcentrados y ajenos a los centros de poder del imperialismo. No podemos seguir interpretando la realidad, intentando participar en ella o modelarla con herramientas viejas. No podemos temerle a la tecnología ni permanecer ajenos a sus posibilidades, aún en un país con muchas carencias.

Revolucionarias en su concepción misma, las páginas web, los blogs, los teléfonos móviles fueron utilizados eficazmente en Seatle en 1999, para la movilización de  más de 50 mil personas que protestaban contra la Cumbre del Grupo de los Siete que reunía a los Jefes de Estados o Gobiernos de las potencias imperialistas más poderosas del mundo. Ahora esa contrarrevolución anticubana, aparentemente de nuevo tipo, pagada por la derecha más reaccionaria, trata de utilizar esos medios contra nosotros, aprovechando nuestras problemas económicos y las consecuencias del bloqueo, para aplicar una lógica alternativa, a un sistema social que en sí mismo, es alternativo al mundo globalizado y unipolar en el cual vivimos. Es un imperativo aprovechar las brechas que permiten estas nuevas tecnologías, tomando en cuenta que esos adelantos, en sí mismos, no son enemigos. Hay que cuestionarse si estamos utilizando, en todas sus posibilidades, los recursos que tenemos a la mano.

La utilización de la web y otras publicaciones alternativas, para lanzar al mundo, hace apenas dos semanas, un llamamiento de la UNEAC y la Asociación Hermanos Saíz, fijando la posición de principios de los escritores y artistas cubanos comprometidos con la Revolución, ha permitido, si no detener, al menos contrarrestar la gigantesca campaña mediática que se ha orquestado contra este país y que pretendía confundir a artistas e intelectuales del mundo. Han reaccionado los amigos de Cuba y seguro lo seguirán haciendo. Esa no puede ser una acción aislada, tenemos  todos que poner a funcionar a plenitud el Capítulo Cubano En Defensa de la Humanidad, nacido por inspiración de Fidel, en una coyuntura parecida a la actual, en el año 2003.

De similar dimensión, y no menos compleja es la batalla que tenemos que seguir librando, desde la cultura y las ideas, hacia al interior de nuestra gente. Una gigantesca maniobra de recolonización cultural se intenta desde los países capitalistas desarrollados hacia nuestros pueblos del sur.

Se nos ha tratado de presentar la felicidad, asociada a la tenencia de objetos y al consumismo desenfrenado, el culto a “lo de afuera”, al mercado, a las marcas, a la moda,  como sinónimos de calidad de vida.  También a veces en nuestros medios masivos, ingenuamente o presionados por la ausencia o imposibilidad de producir espacios de factura nacional que cubran la totalidad de la programación, nos convertimos en reproductores del modelo de vida yanqui, y descuidamos, atentos solo a los contenidos políticos directamente más reaccionarios o contrarrevolucionarios, aquellos donde se expresa la frivolidad, lo banal, lo superfluo, creyendo que no dañan a nadie, y desconociendo el papel orientador y educativo que ejercen  esos medios sobre la audiencia.

Ningún otro país tiene las potencialidades de este, para enfrentar esos fenómenos. Tenemos excelentes profesionales en todas las áreas: en la comunicación, en el diseño, en la informática. En la era de la imagen y las tecnologías mediáticas, hay que ponerse a trabajar sin demora en el diseño de productos comunicativos atractivos, que sean referentes eficaces, competitivos, y que por sí mismos consigan legitimar una estética nacional que se convierta en referencia a partir de promover, desde la sugerencia y el buen gusto, lo más genuino de nuestros valores. No podemos perder tiempo, tenemos que pensar y actuar con creatividad, sin chapucerías, e integrarnos las instituciones, la vanguardia intelectual, y los medios de comunicación con el fin de establecer jerarquías sustentadas en la calidad.

Frente a la globalización que pretende borrar nuestras identidades y anularnos como naciones, la cultura, vista de manera integral, es afirmación, es sustento, es crecimiento espiritual.

La cuadragésimo novena Serie Nacional de Béisbol, convertida en verdadera fiesta nacional, de la que nadie pudo sustraerse, demostró cuanto se puede lograr cuando con intencionalidad estimulamos el culto a lo nuestro, a los símbolos nacionales. Habría ahora que no dejar morir esa fiebre beisbolera y seguir alentando  ese respeto y ese cariño por los equipos que han representado cada uno de nuestros territorios e individualmente por los peloteros. Esos tienen que ser nuestros verdaderos ídolos, y no los que los medios foráneos, en todos los órdenes, nos fabrican e imponen.

La cultura artística, antídoto probado frente a la idea de que la satisfacción  personal solo se alcanza asociada al consumo, puede hacer aportes invaluables, y de hecho lo viene haciendo, a la calidad de vida de nuestro pueblo. Basta recordar el profundo agradecimiento que recibieron quienes integraron las Brigadas Artísticas que, tras el paso de los huracanes por nuestro territorio nacional, partieron a ofrecer su arte en las comunidades más afectadas. Esas experiencias, que se pueden hacer con muy pocos recursos, tenemos que extenderlas, hacerlas cotidianas.

En momentos de tremendas tensiones, no podemos escatimar esfuerzos, ni subestimar el valor del trabajo persona a persona. Ahora más que nunca es necesario fortalecer el debate, el intercambio, la discusión franca, desprejuiciada, donde escuchemos y expongamos argumentos. Valdría la pena preguntarnos, ¿cuántos de nosotros salimos a conversar con nuestros coetáneos?¿Cuántos de nosotros no subestimamos a los grupos informales, jóvenes como nosotros, educados como compañeros de grupo, en las mismas aulas en que estudiamos? ¿Cuántas veces no descalificamos a los que no piensan ciento por ciento como nosotros?

Un día como hoy, hace exactamente 48 años, en la Clausura del Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, momento en que se anunciaba el nacimiento de la Unión de Jóvenes Comunistas, Fidel decía a la juventud reunida en el Estadio Latinoamericano: quien aleje a los jóvenes de sí, con sus métodos despóticos, con su desprecio y con su falta de generosidad hacia los demás jóvenes no puede ser un joven comunista. El joven Comunista tiene que ganarse a los demás jóvenes, conquistarlos para su causa; ganarlos con su ejemplo; atraerlos a las filas de la Revolución, (…) el deber de cada revolucionario es ganar, es sumar, y no perder, no restar. Acercar a la Revolución y no alejar de la Revolución”.   

Nuestra tarea prioritaria, no importa el sector en que nos desempeñemos, tiene que ser la unidad. Única garantía posible para resistir los desafíos que se nos imponen. Hay que salir, sin prejuicio alguno, a dialogar, a convencer a los jóvenes como nosotros, sin considerar de antemano que son nuestros enemigos; hay que ponerlos a participar en la construcción de una obra que será menos imperfecta en la medida en que se edifique de manera más colectiva. Ahora me viene a la mente aquella bellísima imagen de Cintio Vitier, de que Cuba tendría que ser necesariamente “un parlamento en una trinchera”

Desde el exterior, hay quienes no entienden que la Revolución es la mayor riqueza que recibimos de nuestros padres. Frente a quienes, desde el bando de los enemigos de Cuba, quieren dibujar una nación dividida, donde, supuestamente, es insalvable el abismo entre la generación histórica que construyó la Revolución y las generaciones más jóvenes, y dudan de nuestras capacidades y deseos para seguirla edificando en las décadas por venir, solo se le puede responder con más participación, con más compromiso, con más unidad, conscientes de que el futuro se construye hoy. El futuro somos nosotros mismos.

Luis Morlote, presidente de la AHS (Palabras en el Congreso de la UJC)

La Habana