Silvio Rodríguez responde al terrorista y oficial CIA Carlos Alberto Montaner

El artículo de Silvio Rodríguez Preguntas de un trovador, publicado en Rebelion el 30 de marzo, generó una respuesta de Carlos Alberto Montaner. Ahora el cantautor cubano responde a Montaner.

2 de abril, 2010

Montaner:

Mi hijo Silvio-Liam es una voz que comienza a extender sus verdades. El ama a nuestro Apóstol, no le resulta incómodo, no desea borrarlo de la Historia. A él no le crispa que Martí haya dicho: “Viví en el monstruo y le conozco las entrañas”. Él escogió ponerse “el libre” por no sentirse atado. Asume haber nacido así y su padre aplaude que lo sienta y lo diga en su clave generacional.

Desconoces la razón de un joven, pero intentas apropiártelo. No pareces comprender mucho lo que aseguras defender. ¿Será costumbre tuya? Diseñas una Cuba distorsionada que propagan las monstruosas cadenas. Cortando y pegando repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes. Siempre he reprobado el hundimiento del remolcador “13 de marzo”. Pero quién va a creer que te importan los muertos somalíes, cuando no te interesan los cubanos que dieron su vida por un fingido prócer. A mí me conforta saber que no fue en vano el sacrificio de los caídos en Angola. No sólo porque los haya visto combatir y morir pobres y limpios, sino porque fueron consagrados en la eternidad por Nelson Mandela.

Atrévete, Carlos Alberto, a afirmar que Mandela mintió cuando dijo que la presencia cubana en África significó el principio del fin del apartheid.

Sé que tus argucias serán multiplicadas mil veces más que cualquier verdad desde Cuba. Desde esta dignidad cercada continuaré cantando lo que pienso: Sigo con muchas más razones para creer en la Revolución que en sus detractores. Si este gobierno es tan malo ¿de dónde salió este pueblo tan bueno?

Atrévete un día a respetar al prójimo. Atrévete a expulsar la soberbia. Atrévete a merecer un pueblo como este.

La Habana, Cuba

Tomado de Rebelión

Ricardo Alarcón: “Lo esencial desde el principio era crear una oposición e inflarla con la propaganda”

  • Entrevista exclusiva para Cubadebate del Presidente del Parlamento Cubano, Ricardo Alarcón de Quesada, sobre las raíces de la más reciente campaña mediática contra Cuba.

 Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba. Foto de archivoEn 1991, el gobierno de los Estados Unidos desclasificó un grupo de documentos referidos a Cuba durante el  período de 1958 hasta 1960. Uno de esos textos constituye el origen de la más reciente campaña mediática contra la Isla.

-Este enorme libro se publicó por el Departamento de Estado en 1991. En la pagina 850, el documento 481 es el Programa de acción encubierta en contra del régimen de Castro, como ellos le llaman a la Revolución Cubana. La mayor parte del texto está tachado, o sea, es aún secreto, pero voy a leer lo que dicen estas tres líneas: El primer requerimiento es la creación de una oposición cubana al régimen de Castro y el segundo es desatar una poderosa ofensiva de propaganda en nombre de esa oposición para realzarla.

Según aparece aquí, el Programa de acción encubierta tiene cuatro párrafos fundamentales. Algo del primero y el segundo están desclasificados, el tercero y el cuarto son aún secretos. ¿Qué diablos habrá ahí? En otras palabras, este documento vale más por lo que no dice, que por lo que dice. Según ellos hay mucho más contenido del programa encubierto que no fue desclasificado, pero lo que dice es muy revelador. La base de todo el plan es crear una oposición y en segundo lugar una poderosa ofensiva de propaganda para levantarla. ¿No te suena familiar? Hablamos de marzo de 1960  

Es muy interesante ver lo que pasó cuando se discutió este documento en la Casa Blanca. El presidente Eisenhower le hizo jurar a todos los presentes (miembros del Consejo de Seguridad Nacional) que nunca reconocerían haber conocido lo leído y escuchado; pero al día siguiente el presidente llamó al director de la CIA y lo instruyó a que nunca más llevara documentos sobre las operaciones encubiertas contra Cuba a las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional. Solo hablarlas directamente con él. Conclusión: ni Dios sabe cuantas otras cosas están ocultas.

Pero lo esencial desde el principio era crear una oposición e inflarla con la propaganda.

-¿Fueron estos los primeros planes encubiertos del gobierno de Estados Unidos contra Cuba?

Recuerda cuando el Padre de la Patria escribió que el secreto de la política norteamericana es apoderarse de Cuba; eso está en un mensaje a la emigración cubana en Nueva York, sobre la importancia de la solidaridad del pueblo norteamericano, pero les recomienda la vigilancia frente al gobierno.

¿Por qué llega a esa conclusión? España artillaba sus barcos en Estados Unidos, utilizaba los puertos norteamericanos para organizar el bloqueo contra Cuba. Así impidieron la ayuda de los emigrados a los patriotas en la isla y el avance del oriente a occidente.

Los patriotas tenían que afrontar la persecución y la prisión. En varios documentos que presentó ante el Congreso, el presidente Ulises Grant insultó y amenazó a los emigrados cubanos, afirmando que le impondrían los mayores castigos si intentaban hacer algo contra su aliada España.

Con Martí se va a repetir lo mismo. Recordemos La Fernandina y los insultos. Los cubanos y los latinoamericanos deberíamos releer a cada rato el artículo Vindicación de Cuba.

Siempre Estados Unidos trató de aplastar y reprimir a la emigración cubana que fue muy importante, sin embargo, a partir de 1959 se dedican a organizar a los batistianos. Parte de este plan también es organizar grupos de exiliados cuya principal función será servir de cobertura a la actividad opositora dentro de Cuba.

La historia de Estados Unidos con relación a Cuba es la de un país agresor que siempre ha tratado de aplastar a esta nación y además la ha despreciado. Lo dijo en su tiempo Céspedes, lo dijo en su tiempo Martí, el cubano que mejor conoció a Estados Unidos, que vivió gran parte de su vida allá.

-¿Por qué un documento tan secreto se da a conocer casi cuarenta años después?

-Recuerda la fecha. En 1991 era un hecho el derrumbe del campo socialista; muchos estaban convencidos de que la Revolución Cubana tenía sus días contados. Como esperaban el desplome comienzan a publicar informaciones que son disponibles hoy para cualquiera.

-La lógica indica que cuando una estrategia no da resultados se cambia. ¿Por qué no ha sucedido eso con la política de acción encubierta contra cuba después de cincuenta años?

-El poeta mexicano, Octavio Paz, que no era hombre de izquierda ni simpatizante de la Revolución Cubana, una vez definió la política norteamericana con dos palabras: arrogancia e ignorancia. Pero esa combinación los ha llevado a persistir en políticas y actitudes fallidas.

Cuba es una pequeña isla ambicionada por Estados Unidos desde los fundadores de esa nación, que nos consideraron siempre como una colonia, como un súbdito. Eso está comprobado en la historia desde Jeferson hasta Obama, porque cuando Obama pide que Cuba sea de una u otra manera, está actuando como si fuera el dueño de este país.

Jeferson quería apoderarse de Cuba. Murió después de dejar la presidencia mandándole cartas a su sucesor insistiendo en el tema. La Florida no pertenecía aún a los Estados Unidos cuando ya dicho presidente consideraba que había que agregar Cuba a los nacidos en Estados Unidos. La consideraron clave desde el principio. Eso es un dato parte de nuestra historia que no podemos olvidar.

-Sin embargo, los planes de Estados Unidos contra cuba nunca lograron ser tan “encubiertos”

-Sí, pero fíjate como se empeña en ocultarla, porque te hablan del tema como si fuera entre cubanos en el que ellos no tienen nada que ver.

No hace mucho las Damas de Blanco reconocieron que Santiago Álvarez, un terrorista confeso que acaba de salir de la cárcel, les envió un cheque estando en prisión; porque la CÍA y la AID también le dan recursos a algunos grupos contrarrevolucionarios para que se encarguen de enviarlos a Cuba.

Recibir o dar recursos financieros a un terrorista es un delito terrible en Estados Unidos. Pero Santiago Álvarez no es musulmán, no tiene origen árabe y por lo tanto puede hacer todas esas cosas.

Hace poco cualquier norteamericano de la Florida pudo ver la marcha en apoyo a estas señoras que les gusta tanto transitar por las calles de La Habana. Posada Carriles no se escondió, se vistió también de blanco en apoyo a la “disidencia” cubana.

El año pasado se publicó un informe de la AID sobre la necesidad de ser más cuidadosos en los datos presentados para cubrir a sus fuentes, porque eran actividades ilegales, pero aún así, se sabe que hay una partida del presupuesto de la Agencia para esto. Existen motivos para convencerse de que existen partidas más importantes, pero que no se saben por ser parte de las actividades encubierta que Eisenhower pidió mantener bajo silencio.

Hay una discusión en Washington sobre eso. Hace unos meses se publicó un informe criticando algunos aspectos de la ejecución del presupuesto de la AID. Como ocurre entre los delincuentes, parte de esos fondos lo utilizaban algunos vividores en Miami en lugar de enviarlo a sus agentes en Cuba.

¿Qué se discute ahora? ¿Poner fin a esa injerencia? No. Se discuten las medidas que se deben tomar para que el dinero llegue de manera más eficiente. Es un secreto a voces que la prensa conoce perfectamente bien, saben también que hay un plan, que hay instrucciones. Como dijo Noam Chomsky, la principal característica de las corporaciones mediáticas es la disciplina; nunca se equivocan en seguir las líneas fundamentales. Pueden aparentar disensiones, pero en lo fundamental siguen el trillo que se les indican.

-Esa disciplina es evidente por estos días, cuando se publica tanto sobre las Damas de Blanco y los supuestos presos políticos. ¿El objetivo en este caso será darle a estos grupos la legitimidad que no encuentran en la población cubana? 

-Puede tener varios objetivos. Uno de ellos encaminado a dañar las relaciones de Cuba con el mundo exterior, tratar de debilitarnos en ese terreno donde han tenido grandes derrotas

Hay un tema que quiero resaltar.  Esos medios que se desbocan hablando contra Cuba y a favor de los supuestos presos, mantienen un silencio sepulcral ante el caso de nuestros cinco compañeros presos en Estados Unidos. Mientras eso sucede, todos los medios de prensa norteamericanos hablan ahora sobre la situación de estos mercenarios pagados durante cincuenta años con el dinero de los trabajadores y los empresarios estadounidenses ¿Tienes una idea de cuanto habrán gastado en cincuenta años, sin control y sin auditoría? Recordemos que a la CIA nadie la audita.

Yo creo que busca ante todo dañar la imagen de Cuba, tratar de falsificar lo que realmente significa la Revolución Cubana, y no nos engañemos, no es porque ellos estén viviendo en un jardín de rosas, sino porque el sistema y la filosofía política que prevalece en Estados Unidos están en crisis.

Es una indecencia hablar de la desgraciada muerte de Zapata como si fuera una responsabilidad de Cuba. A ese señor nadie lo obligó a declararse en huelga de hambre. No era un preso político, no estaba en la famosa lista que todos los medios tienen y explotan constantemente. Lo incorporan como disidente cuando descubren que podían convertirlo en un instrumento para su campaña. Desgraciadamente perdió la vida.

¿Cuántas vidas ha salvado la Revolución? ¿Cuántas vidas ha ayudado a salvar aquí y  fuera del mundo? Posiblemente sea Cuba el país que más dignifique a la vida, que más respete la vida, que más ayude a la gente a vivir.

Yo diría que aquellos que alientan y ensalzan a los que se han prestado a esta operación mediática contra Cuba,  son responsables por las vidas de esas personas, por la del señor Zapata y por cualquier otra que se produzca.

-Sorprendió ver el silencio de la prensa internacional, cuando la Televisión cubana trasmitió un reportaje desmontando las mentiras en torno a la muerte de Zapata.

-Por eso te digo que tienen responsabilidad con la muerte. Creo que es lamentable que ese señor haya muerto, me parece absurdo.

Comprendo qué puede haber funcionado en su mente. Por sus antecedentes penales no le pueden dar una visa a Estados Unidos, sin embargo, en cuanto asume la condición de disidente pasa a ser un héroe y se limpiaba su expediente delictivo. Quizás eso, acompañado por la propaganda que recibía, lo alentaba a persistir.

Yo he visto cosas que realmente harán hablar las piedras, como decía el Quijote. El señor presidente del Parlamente Europeo hizo una declaración pidiéndole a Cuba que pusiera en libertad a los presos políticos, especialmente a Fariñas, que aún se mantiene en huelga de hambre.

Fariñas estaba en su casa y en algún momento fue trasladado al hospital con su consentimiento y el de su familia. Algunos periodistas más objetivos fueron a entrevistarlo allá en Santa Clara y describen como saludaba a las personas, veía televisión, leía el periódico Granma, hablaba por teléfono con cuanta persona lo quisiera llamar. Tiene al pie de la cama una enfermera las 24 horas del día.

En una de esas entrevistas Fariñas dijo que recibía un trato de excelencia en el hospital donde está, que todo el mundo lo conoce. No te olvides que esa es la huelga de hambre número 23. Ahora, presentarlo como un superhéroe es una forma de estimularlo a que se mantenga en su posición.

Recordemos a la famosa Dama de Hierro, la señora Margaret Thatcher, cuando aquellos combatientes irlandeses que eso sí eran presos políticos porque luchaban por la independencia de su patria,  se declararon en huelga de hambre. Ella dijo allá ellos, si escogieron no comer que no coman y todos murieron sin tanta publicidad, sin tanta llamadera por teléfono, sin ninguna declaración del Parlamento Europeo. Todavía está por  producirse la primera declaración de esa institución autocriticándose por haber callado frente a la muerte de los irlandeses.

-¿En el caso de Europa es solo doble rasero? ¿No persiste allí la mentalidad de metrópolis y el desprecio por esta parte del mundo?

-Francamente metrópolis bien segundonas. La posición común de Europa no es más que un acto de subordinación a los norteamericanos y una cobardía. La Ley Helms Burton fue una bofetada contra Europa y el resto del mundo al imponer castigos ilegales contra empresas europeas. Europa protestó, se rasgó las vestiduras, amenazó con llevar el asunto a la Organización Mundial del Comercio y lo llevó… pero nada más por un ratico. 

Estados Unidos presionó y llegaron a un entendimiento. Washington les dijo durante la presidencia de Clinton que iba a considerar la posibilidad de modificar algunos aspectos de la ley y han pasado ya quince años y no han modificado ni una coma. A cambio de eso Europa cooperaría con Estados Unidos en la promoción de la “democracia” y los “derechos humanos” en Cuba. Esa es la esencia de la posición común.

Dos veces al año el presidente de Estados Unidos tiene que emitir una comunicación para que no comiencen los juicios contra las empresas que invierten en Cuba, porque es parte de la Ley Helms Burton. Dos veces al año, Clinton, Bush y ahora Obama certifican ante el Congreso que es conveniente suspender el inicio de esos juicios porque garantizan la cooperación europea para cumplir sus objetivos en Cuba.

Europa ha sido y es cómplice subalterna de la política norteamericana contra Cuba.

-¿Qué le sucedería a alguien que estuviera en huelga de hambre en Estados Unidos, entrara en crisis y fuera a un hospital?

-Tendría un gran problema porque lo primero que tienes que hacer en un hospital de Estados Unidos es pasar por la oficina en la que tienes que explicar como vas a pagar tu atención. Tendría que mostrar tu seguro y por supuesto la categoría de huelga de hambre no se cubre en ninguna parte. En Estados Unidos muere mucha gente de hambre sin querer pasar hambre y a quien se le ocurra esa locura no le van a dar un suero en ningún hospital.

Aquí se hace con estos personajes ¿Quién lo hace? El único pueblo del mundo que es objeto de una guerra económica que incluye la prohibición de que empresas norteamericanas nos vendan fármacos y equipos médicos. A pesar de eso este país mantiene un sistema de salud que no pueden soñar muchos norteamericanos, europeos o los ciudadanos de algunos países de América Latina que tienen la desvergüenza de presentar a Cuba como si tuviera alguna responsabilidad.

Ninguno de ellos pueden explicar cómo están sus presos y todos tienen presos políticos. Ninguno de ellos haría algo para salvarle la vida a alguien que se le ocurriese una locura semejante.

¿Tú puedes asegurarme a mí que no hay algún preso en Estados Unidos que se haya declarado en huelga de hambre? No podrías hacerlo, porque ningún medio de prensa se ocupa de dar esa información, pero tengo entendido que unos cuantos lo han hecho por desesperación ante las torturas y los martirios que le impusieron en la base de Guantánamo. ¿Y los que mandan a las cárceles secretas de las CIA en todo el mundo? Nadie puede tener la menor idea de cuantos han muertos de inanición o de torturas en esas prisiones.

En el caso cubano es muy sencillo. Rápidamente aparece la prensa, las cámaras y  los micrófonos. Como hongos se reproducen. ¿Eso es casual? No, tiene que ver con la parte oculta de este plan de política encubierta.

Las campañas contra Cuba y la maquila de los bostezos

Mucho más que económica, diplomática o militar, la guerra contra Cuba ha sido, y es, una guerra cultural total, y eso explica su prolongación y encarnizamiento. Y si alguien tiene dudas, que revise por estos días cómo marchan las cosas por el frente mediático, cómo se usan todas las armas, todas las tecnologías, todos los esfuerzos por demoler la resistencia de una isla rebelde negada a diluir su nacionalidad o a entregar su proyecto social.

Cuando se enfrentan ejércitos, flotas o brigadas acorazadas, siempre puede determinarse el minuto en que se inician y en el que cesan las hostilidades, hay treguas, armisticios, incluso, leyes internacionales que rigen los conflictos. Nada de eso se aplica en las batallas donde se enfrentan ideas, visiones del mundo y valores. Parece que para algunos todo puede convertirse en un arma arrojadiza con tal de desmoralizar, aislar, herir, o escarnecer al contrario. Se busca demonizarlo, hacer de su causa un motivo de vergüenza, un anacronismo. No importa lo que se publique, no importa si se miente, no importa si se apela a métodos canallescos, como el trucaje de fotos, la publicación de imágenes que ofenden la dignidad humana, ni siquiera que se hagan llamados a la violencia, o a cometer actos vandálicos. Para esos todo vale, si se logra aislar a Cuba, debilitarla, hacerla un blanco válido para invasiones, “operaciones de estabilización”, “reconstrucción de estados fallidos” o “intervenciones humanitarias”.

Ya se sabe que Cuba actúa sobre ciertos sectores de la política norteamericana como mismo influye la luna llena sobre el hombre-lobo, frase afortunada que corresponde a Wayne Smith, quien dirigiera la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, en tiempos de Carter, y que sabe perfectamente de lo que habla. ¿La razón profunda, casi freudiana, de un encarnizamiento irracional que lleva más de medio siglo y que ha sobrevivido a más de diez administraciones republicanas y demócratas, incluso a la misma Guerra Fría? Pues algo de ello hallamos en un informe de 1965, hace ya 45 años, redactado por Albert Wohlstetter,[i] uno de los estrategas del movimiento neoconservador norteamericano, y quien fue asesor de todos los presidentes que ocuparon el puesto entre Eisenhower y Bush Sr.:

“Debe exigirse a Castro la liberación de los prisioneros políticos, no solo como un acto humanitario, sino para dar un paso más en la formación de una oposición a su gobierno… Sacarlos del país podría ser también un acto humanitario, pero tendría menos valor para el futuro de la oposición en Cuba… No debe firmarse ningún acuerdo para limitar los vuelos espías de los U2 sobre la isla…En la esfera comercial, no debe hablarse de “normalización” de las relaciones entre los dos países, eso no es deseable. El bloqueo contra Cuba deberá mantenerse (entre otras razones) para demostrar a los pueblos de las repúblicas latinoamericanas que el comunismo no tiene futuro en el Hemisferio Occidental… El solo hecho de que esta avanzada del comunismo pueda fácilmente sobrevivir a nuestra hostilidad, e incluso, florecer con nuestra ayuda, estimulará futuras imitaciones de Castro”.

Apartemos, en consecuencia, esas mantras repetidas hasta la saciedad por muchos de los que viven de la industria del enfrentamiento y la hostilidad hacia Cuba, de que su lucha se debe “a razones morales o patrióticas”. Se trata de una guerra prefabricada por razones ideológicas y geoestratégicas que tuvo su inicio, y algún sentido, en el marco de aquellas confrontaciones de la Guerra Fría, pero que hace mucho que se mantiene contra toda lógica, que no sea una lógica imperial. Y en ese escenario, ¿se puede aceptar las protestas de que se actúa de manera independiente, alejada del poder gravitacional de la fuente nutricia, y fuera de los planes de aquellos círculos para los que Wohlstetter trabajaba?

En fecha más reciente, Mark Falcoff, uno de los “cubanólogos” del clan neoconservador, ha actualizado aún más, si cabe, las razones de este odio y persecución inextinguibles. “Desde el punto de vista de la política, de la ideología y la cultura -señaló en una conferencia pronunciada en el American Enterprise Institute, en enero del 2003[ii]- Cuba es mucho más importante de lo que debería ser , teniendo en cuenta su población o su Producto Interno Bruto… El culto a la Revolución pervive en América Latina y Cuba es el único país que lleva adelante el ideal de las transformaciones totales, hasta las últimas consecuencias… Mientras muchos se resienten de nuestro poder, solo Cuba, la pequeña Cuba está decidida a pagar el precio completo de su posición… Es el tipo de bandera bajo el cual pueden reunirse todos los izquierdistas anti norteamericanos y las tendencias utópicas del mundo”.

Pues, no importa cuán galantemente se sueñen, por ejemplo, los Días-Balart o la inefable señora Ros-Lethinen; no importa si se imaginan a sí mismos, y se vendan al público, como cruzados idealistas en pos de derechos y libertades, lo cierto es que no pasan de ser tuercas y poleas de transmisión de una maquinaria que los rebasa. Inobjetablemente, forman parte de una troupe cuyos verdaderos empresarios están más arriba en la cadena alimenticia de la política de la nación más poderosa del planeta. Lo demás es maquillaje y máscara carnavalesca: una forma de vida.

Vistas las razones reales de estas campañas que cada cierto tiempo galvanizan los medios del mundo y que aprovechan por igual tragedias y sainetes, dolores reales y fingidos, carencias y excesos, veamos cómo se estructuran, cómo actúa esta maquila universal de las guerras culturales contra Cuba y las ideas de izquierda del mundo, y que dicho sea de paso, se encuentra trabajando al tope de su capacidad también contra un liberal, como lo es el actual presidente de los Estados Unidos.

Existe un abultado manual de cómo montar campañas contra los enemigos reales o supuestos de los Estados Unidos. En él se inscriben, por ejemplo, las campañas para demonizar a España o Alemania y “venderle” a los norteamericanos la entrada de la nación en la guerra de Cuba, en 1898, o en la Primera Guerra Mundial. A esta enciclopedia de la manipulación pertenecen, por derecho propio, tanto William Randolph Hearst, padre de la prensa amarilla, como Jean Louis Bernays, padre de la Ingeniería del Consenso y la Aceptación. Ambos aplicaron métodos casi idénticos: saturación del mercado de la información, demonización del enemigo y usar la agitación emocional para llegar a influir sobre la elección racional de las personas. ¿Verdad que esto nos suena?

Las contiendas de la Guerra Fría, en el frente cultural, cuando las agencias de inteligencia norteamericanas actuaron como Ministerio de Propaganda y Cultura del país, dejaron un valioso know how, que solo tiene el defecto de repetir las mismas fórmulas “exitosas” hasta el fin de los tiempos. No hay en esto creatividad y lo que contra los soviéticos pudo ser brillante y creador, eficaz y muy difícil de contrarrestar, contra los cubanos no pasa de ser remedo mediocre y surtidor de bostezos. Una panoplia de armas previsibles, de métodos extrapolados a la fuerza, y en consecuencia, ridículos, de consignas rancias, y de figurines en serie delata la decadencia de una manera de guerrear que se asentó sobre las ideas y las concepciones de estrategas brillantes como George Kennan, Llewellyn Thompson o Loy Wesley Henderson. Ellos entendieron la naturaleza ideológica y cultural de aquella confrontación y usaron un enorme surtido de herramientas del mismo tipo. Lo que queda hoy, en el caso cubano, es le elevación forzada a los altares de cualquier logrero, de cualquier vocinglero: la guerra era de ideas, hoy se ha panfilizado. Más bajo no puede caer.

Para Winston Churchill, la forma en que la CIA depuso en 1953 a Mohammad Mossadegh, Primer Ministro de Irán, usando intensamente la combinación de subversión armada, aliento de traiciones y deserciones, fomento de conflictos religiosos, campañas de prensa, guerra psicológica, emisoras radiales clandestinas, caricaturas y documentales, al costo de un millón de dólares, en el marco de la operación PBAJAX, constituyó “… la operación más exitosa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”. El mismo equipo, incluyendo el CIA Art Group activado para escribir los editoriales que firmaron “periodistas independientes iraníes”, diseñar carteles y caricaturas, fue movilizado un año después para derrocar, de similar manera, a Jacobo Arbenz, presidente de Guatemala. Las únicas diferencias entre ambos casos solo radicaron en el nombre y el costo de la operación. La de Guatemala se llamó PBSUCCESS, y costó el triple que la de Irán.

Contra la URSS y el campo socialista se usaron idénticos enfoques, entre ellos, la fabricación de disidentes en serie, y de organizaciones “independientes” a granel. Las campañas internacionales de prensa y el barraje publicitario alcanzó niveles demenciales. Nada escapó a la contienda: ni el diseño de lavadoras y cocinas, ni los discos que se exportaban con las victrolas de la Wurlitzer, ni los libros que se traducían al ruso o al árabe por el Franklin Books Project, ni el repertorio danzario para las giras de “buena voluntad” de la compañía de José Limon, ni los programas “People to People”, ni las becas Fulbright, ni el Jazz con que el Jazz Ambassador Program, que incluía con toda intención a Gillespie o Armstrong como cartas triunfadoras de relaciones públicas, desmentía ante húngaros y polacos que existiese racismo en la nación. NI hablar de Hollywood o Radio Free Europe.

Existe en los Estados Unidos, a pesar de muchas agencias gubernamentales que no gustan que la luz pública alumbre sus interioridades, una Ley de Libre Acceso a la Información (FOIA), que es el resultado de las luchas del pueblo norteamericano por controlar, en lo posible, el accionar del gobierno, especialmente después de Watergate, y tras conocerse de la aplicación ilegal de programas de contrainsurgencia interna, de aniquilación de la disidencia propia, de manipulación de la opinión pública, como fue el conocido por “Cointelpro”, ampliamente investigado y condenado por la Comisión Church. Gracias a FOIA, y a INTERNET, hoy se sabe, al detalle, cómo se organiza una campaña contra gobiernos “hostiles”, contra enemigos ciertos o supuestos, contra países rebeldes.

Mientras, la industria de la subversión contra Cuba sigue empleando mano de obra nativa, dentro y fuera de la isla, y sigue guiándose por aquel enfoque de que todo vale. Nada nuevo bajo el sol: las mismas campañas con los mismos objetivos, guiadas por los mismos principios y con similares inversiones.

Y esperando el día en que podamos conocer, gracias a FOIA, cómo se llamó esta operación contra Cuba de los chicos creativos de siempre; mediante qué indicaciones se montaron blogs disidentes, se fabricaron organizaciones, periodistas, bibliotecarios, sindicalistas, activistas y toda suerte de independientes; cómo se acarreaba a los espontáneos, se les hacía llegar los textos prefabricados a los inspirados que los firmaban, qué ordenaban los talking points a “El País”, de España y a la red clientelista de la gran prensa mundial, no nos queda más que suspirar de tedio, bostezar y constatar cómo la idea del progreso no siempre se justifica.
Para la maquila de la subversión contra Cuba, cualquier tiempo pasado fue mejor.

Dr. Eliades Acosta Matos

La Habana