Noticias de Cuba minuto a minuto

Actualización minuto a minuto de la realidad cubana. Es una iniciativa de un grupo de amigos y  periodistas de Cuba,  Argentina, Chile, México, España…Se incorporarán otros. El objetivo de este blog es que  los invitados pueden enviar sus materiales. Está en fase de prueba. Es un reto. Espero   salga bien.

Los materiales que se publiquen pueden ser replicados en Twitter u otros medios.

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Cuba: «Ni infierno, ni paraíso»

«Hay un interés de poderes políticos y económicos en presentar a Cuba como una dictadura que debe ser derrocada»

Ni infierno, ni paraíso: la Revolución, obra de este mundo, está sucia de barro humano, y justamente por eso, y no a pesar de eso, sigue siendo contagiosa». Con esta reflexión, tan justa como cierta, el escritor uruguayo Eduardo Galeano se refería hace prácticamente una década a la situación política y social en Cuba. Estas palabras, que cobran ahora plena actualidad, se inscriben en un discurso pronunciado en la Universidad de La Habana, donde el autor de ‘Las venas abiertas de América Latina’ fue nombrado en 2001 doctor honoris causa en Letras como reconocimiento a su trayectoria literaria y a su compromiso con los derechos humanos.

Viene a mi memoria el recuerdo de las manifestaciones realizadas entonces por Eduardo Galeano, especialmente cuando afirmaba que a «Cuba se puede quererla sin mentir coincidencias ni callar divergencias». Y pienso en ello, coincidiendo en el tiempo con la muerte de Orlando Zapata, tras una larga huelga de hambre. Detenido en 2003, fue acusado de conspiración contra el régimen y condenado a tres años de prisión, que se prolongaron hasta su fallecimiento, al serle imputados nuevos delitos. Su pérdida ha sido un duro golpe contra los derechos humanos y es razonable preguntarse por qué el Gobierno cubano no evitó este trágico desenlace.

En este sentido, he de decir que las autoridades de la isla debieron hacer más por salvar la vida de Orlando Zapata. Poco importa que fuera un delincuente, como se ha señalado con poco crédito y poco tacto, o un preso de conciencia. En realidad, da lo mismo. Un Estado está moralmente obligado a proteger a todas sus ciudadanas y ciudadanos, sea cual sea su condición o situación. Las cárceles no pueden ser, en ningún caso ni en ningún país, zonas opacas, ajenas al cumplimiento estricto de los derechos humanos de las personas recluidas.

No tengo información fidedigna sobre los motivos por los que Orlando Zapata inició su ayuno, pero entiendo que tendría razones para ello y alguna con seguridad estaría justificada.

Sin embargo, una vez clarificada mi posición en relación con este hecho, quiero hacer público mi desacuerdo ante los ataques reiterados que recibe, un día sí y otro también, el Gobierno de Cuba, con base o sin ella. El régimen de La Habana se ha convertido en el enemigo mundial número uno y todo vale en una campaña de criminalización y desprestigio, impulsada por quienes amparan el bloqueo económico, financiero y comercial, al tiempo que defienden el mantenimiento de la isla en una lista, elaborada por EE UU, en la que figuran países supuestamente patrocinadores del terrorismo internacional. Tan inaudito como cierto.

No conozco personalmente a Willy Toledo, y no me corresponde juzgarle ni en un sentido ni en otro, pero sí puedo hacer mía aquella parte de su argumentación en la que muestra su indignación por las imputaciones sistemáticas vertidas contra Cuba por parte de quienes callan, en cambio, ante la violación de los derechos humanos, que ejercen, por ejemplo, Israel o Marruecos sobre los pueblos palestino y saharaui. Nadie podrá decir que el régimen de Raúl Castro es tan cruel e intolerante, ni provoca tanto dolor y sufrimiento, como sí lo hacen Tel Aviv sobre Gaza y Cisjordania, o Rabat sobre el Sáhara.

Hay un interés compartido por poderes políticos y económicos, que controlan grandes grupos de comunicación transnacionales, en presentar a Cuba como si fuera una dictadura sin valores ni principios, que debe ser derrocada. En esta estrategia todo vale. Curiosamente quienes lideran esta línea de pensamiento, que cala como una lluvia fina incluso entre personas formadas y comprometidas ideológicamente, son quienes ocupan terceros países -Afganistán, sin ir más lejos-, provocan cientos de muertes entre la población civil -daños colaterales los llaman-, y convierten a sus propios soldados en víctimas, que o bien pierden la vida en el frente o bien sobreviven bajo el fantasma de la frustración y las enfermedades mentales, como ahora se está comprobando.

El régimen cubano tiene, sin duda, mucho que mejorar y un largo camino que recorrer para fortalecer las vías democráticas y participativas, que su ciudadanía reivindica. Ahora bien, las soluciones a sus problemas han de partir de quienes residen y trabajan en la isla, y no de quienes aspiran, desde el exilio dorado en Miami, a transformar Cuba en un satélite más de EE UU, dirigiendo su destino bajo parámetros imperialistas, dictados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. No quiero caer en la demagogia como recurso fácil, pero todavía hoy en Cuba su población enfrenta su futuro con más dignidad que la que pueden hacerlo los países de su entorno.

En América Latina el hambre, la enfermedad, el analfabetismo y la violencia constituyen una dramática realidad, que parece no importar a nadie. Son heridas abiertas en un continente histórica y culturalmente próximo, que no generan inquietud en EE UU ni en la Unión Europea, excepto cuando surgen voces políticas, que ellos no tutelan, y éstas recogen el malestar y la indignación social. Hablamos en este artículo de Cuba, pero también podríamos hacerlo de Venezuela o Bolivia. Conozco los tres países y en los tres he percibido preocupación por el bienestar de las personas y una apuesta sincera por poner a su disposición la propiedad de sus tierras y sus riquezas naturales, en lugar de venderlas al mejor postor.

Intuyo que a estos procesos se refería Eduardo Galeano cuando aseguraba que la revolución cubana aún era contagiosa. Tal vez por ello ha sido, igualmente, perseguida, castigada, sancionada y descalificada. Como bien ha resumido, en numerosas ocasiones, el escritor uruguayo, el régimen de Fidel Castro «ha hecho bastante menos que lo que quería pero mucho más que lo que podía». Ojalá Cuba encuentre pronto su propio espacio, y ojalá le dejen avanzar desde la independencia y el respeto a la voluntad de su población. Y mientras tanto, como ha pedido recientemente la Nobel de Literatura Nadine Gordimer, ha llegado el momento de que Barack Obama demuestre autoridad moral y audacia política para poner punto final al boicot contra la isla, aunque sólo sea por humanidad.

JAVIER MADRAZO LAVÍN

Tomado de El Correo

P.D

 Caso Zapata Tamayo

¿Para quién la muerte es útil?

¿Para quién es necesaria la vida?

ZAPATA IN MEMORIAN

¿Quién es terrorista ahora?

El buque hospital estadounidense Comfort abandonará las aguas de Haití, aún cuando se mantiene la fase de emergencia. Los médicos cubanos continuarán en esa nación el tiempo que sea necesario.

El buque hospital estadounidense Comfort abandonará las aguas de Haití, aún cuando se mantiene la fase de emergencia. Los médicos cubanos continuarán en esa nación el tiempo que sea necesario.

Lawrence Wilkerson
The Havana Note

De mi estancia en el Departamento de Estado (2001-2005), primero como un planificador de la política y más tarde como jefe de despacho del Secretario de Estado Colin Powell, llegué a entender algo de la política detrás de la Lista de Terroristas de EE.UU. (estados patrocinadores del terrorismo -véase la Export Administration Act de 1979).

Estas políticas que existían antes del 11 de Septiembre, asumieron, como es comprensible, un tono decididamente más agresivo después. El concepto muy bien desarrollado en términos modernos por el periodista francés Phil Rees en su libro Dining With Terrorists: Meetings with the World’s Most Wanted Militants -”Lo que para uno es un luchador por la libertad puede ser considerado como un terrorista para el otro” y viceversa-, aunque pertinente aquí, no es plenamente explicativo.

He descubierto que, con respecto a los Estados Unidos, uno tiene que cavar más profundo para descubrir cuál es la motivación detrás de esa formulación. No es, por ejemplo, que Ronald Reagan haya convertido a la Contra nicaragüense en una especie de descendientes de los patriotas de la Revolución Americana, mientras Hezbolá era para él un hijo del diablo.

La motivación, la mayoría de las veces, está envuelta en la parafernalia tradicional de la política -dinero, poder, influencia y codicia. Es algo notable el hecho de que de vez en cuando esta motivación toca los intereses de seguridad nacional de EE.UU., porque casi siempre lo hace y casi nunca por casualidad.

Un ejemplo con respecto a la lista de terrorismo que inmediatamente me viene a la mente es el de Cuba.

He seleccionado a Cuba, porque Cuba es un ejemplo especialmente flagrante. De hecho, si se diera el caso de que Cuba mantuviera una lista de terroristas, Cuba tendría un derecho más que legítimo de reservarle un lugar a los Estados Unidos en su lista.

¿Entonces por qué EEUU incluye a Cuba en la lista de los estados que patrocinan el terrorismo?

En primer lugar, porque el grupo infinitesimalmente pequeño de los cubano-americanos que odian a Fidel Castro y todo lo que él representa, quiere que Cuba esté en la lista. La arrogancia de este grupo, el dinero y la instrumentalización de la política es tal que nadie se atreve a desafiarlo de manera significativa.

En segundo lugar, porque queremos ocultar nuestra propia perfidia y, como nos enseñaron muy bien Dick Cheney y Karl Rove, la mejor manera de hacerlo es acusar a otros de lo que uno está haciendo.

En tercer lugar, porque en realidad nadie se preocupa por Cuba y por tanto todo tipo de atroces actividades son posibles en ese ambiente de apatía. Si hay algo que propicia el vacío de poder es la perfidia.

La verdad es que Cuba no ha patrocinado una actividad terrorista en más de 20 años, aunque, estrictamente hablando, nunca lo hizo.

Sin embargo, EE.UU. sigue estando comprometido, o indirectamente está protegiendo, a terroristas como Luis Posada Carriles. Carriles estuvo involucrado en el atentado de 1976 contra un avión cubano (vuelo 455 de Cubana de Aviación), que mató a más de 70 personas. Además, existen fuertes sospechas de su implicación en los atentados a un hotel en La Habana en 1997, que resultó en la muerte de al menos un individuo.

Así es como disfrazamos nuestros propios crímenes: acusando a los demás. Después de todo, no parecemos que amparamos a los terroristas, si los cubanos que atacamos son terroristas. Como Stephen Colbert ha dicho, estas “verdaditas” son nuestra tabla rasa. Si nuestras entrañas nos dice que está bien, está bien.

Y la lista de terroristas es otra flecha en el carcaj del pequeño grupo en la Florida que quiere que la política de EEUU hacia Cuba siga congelada para siempre en el estado actual. La estrategia no es, simplemente, mantener medidas draconianas inimaginables, sino que estas mantenga su fortaleza. Que nadie se entrometa. En particular, no dejar que el sentido común, la decencia y el interés nacional de EE.UU. entren en juego.

¿Qué pasa con el cociente de apatía?

Colin Powell me decía que era increíble lo que se podría lograr cuando dejaba de importar la sensatez. El pequeño grupo de cubanoamericanos con la política de Cuba en su puño de hierro ha convertido este principio en algo que ni se discute.

Es increíble lo que puede ocurrir, cuando a nadie le importa.

Ese debe ser la propaganda que cuelga encima de las oficinas de Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Díaz-Balart, Robert Menéndez, y cualquier otro anfitrión de esos fanáticos cubano-americanos.

Año tras año, el Departamento de Estado de EE.UU. sigue manteniendo a Cuba en su lista de países terroristas. Una burla a la lista y al país que la mantiene.

(Fragmentos del artículo publicado este 10 de marzo en el blog The Havana Note. Versión del inglés Cubadebate)

Actos  terroristas contra Cuba:

Secuestro de aviones

Actos terroristas en escuelas

Industriales abre ganando 5×3

Industriales logró doblegar al campeón Habana, en la continuación del Campeonato naciónal de béisbol.

Anotación por entradas:

Equipo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 C H E.
-Industriales 0 0 0 0 0 3 2 0 0 5 9 0
-Habana           0 0 0 0 0 1 1 1 0 3 9 0

Ganó: Odrisamer Despaigne (3-0).

Perdió: Yulieski González (1-2).

Salvó: Armando Rivero (1).

Jonrón: Ernesto Molinet.

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