¿Para quién es necesaria la vida?

Los grupúsculos de la contrarrevolución –hijastros del imperialismo norteamericano–, incapaces de expresar los intereses del pueblo, han peleado tenazmente durante años por una visibilidad mediática siempre enfocada hacia el exterior, de donde provienen los abastecimientos. No importa el número de convocados o la puerilidad de una convocatoria, algunos periodistas y diplomáticos occidentales acreditados en La Habana y aquellos que violando las leyes se desdoblan de “simples” turistas en reporteros, estarán solícitos en el lugar señalado para proyectar cualquier escaramuza y transformarla en un show de prensa. Pero el procedimiento rinde poco y los ideólogos de la publicidad han diseñado nuevas estrategias. La huelga de hambre, recurso por el que también han optado revolucionarios de todas las épocas, fue retomada por la contrarrevolución en la primera década del nuevo siglo, porque traía consigo –además de un impacto mediático, asociado a naturales sentimientos de solidaridad–, un ataque a lo más esencial de la sensibilidad revolucionaria en Cuba: la Vida.
Durante su travesía el yate Granma detuvo la marcha en un mar picado, poniendo en riesgo la misión, para rescatar a un hombre caído al agua: la vida de uno solo de los expedicionarios valía tanto como la de todos. Durante los combates de la Sierra, se atendía primero a los enemigos heridos, y después a los propios. Los mercenarios capturados durante la invasión de Playa Girón –entrenados, financiados y apoyados logísticamente por el gobierno norteamericano–, fueron tratados con respeto hacia sus vidas. La Revolución sigue día a día el embarazo de cada cubana, hasta el alumbramiento –esa bella palabra que emplean nuestros campesinos para referirse al parto feliz–, y cuida de la niñez con esmero. Ha elevado la expectativa de vida de sus hombres y mujeres a niveles de Primer Mundo. Organiza hasta el más mínimo detalle la protección de sus ciudadanos frente a huracanes y catástrofes naturales, de tal modo que exhibe los más bajos índices posibles de mortalidad para esos acontecimientos. Para ser atendido o protegido, a nadie se le pregunta por sus creencias o convicciones políticas. Cuando aparece una negligencia en el sector de la salud, el pueblo se siente herido en lo más íntimo.
La Revolución es Vida. Sus enemigos confían en ella tanto como sus amigos. Un recluso sabe que tendrá acceso, de forma gratuita, a todas las instalaciones hospitalarias del país y de ser necesario, a los mejores especialistas y a los medicamentos de última generación, incluso a aquellos que no pueden ser adquiridos de forma expedita por el criminal bloqueo de Estados Unidos. Frente a un Estado que no secuestra ni asesina a sus enemigos, que cuida de la salud de cada ciudadano, la contrarrevolución opone la posibilidad de la muerte, de la autodestrucción, de licencias “de tres días” para matar, de “una corta noche de cuchillos largos”.
La muerte es contrarrevolucionaria, en una Revolución que defiende la Vida, que organiza destacamentos internacionalistas para defenderla en decenas de países. “Cuba lucha por la vida en el mundo; usted lucha por la muerte –escribía Fidel en su primera epístola del 2004 al presidente Bush–. Mientras usted mata a incontables personas con sus ataques indiscriminados preventivos y sorpresivos, Cuba salva cientos de miles de vidas de niños, madres, enfermos y ancianos en el mundo”. El bloqueo norteamericano es contrarrevolucionario, precisamente porque apuesta a la muerte, porque intenta ahogar a un pueblo haciéndolo carecer de medicamentos y de productos de primera necesidad, una política imperial que ya se delineaba en abril de 1898 en las instrucciones del subsecretario de Guerra al general Nelson Milles, jefe de sus tropas invasoras: “… La población de Cuba está formada por blancos, negros, asiáticos y mestizos. Sus habitantes son, en general, indolentes y apáticos… Debemos destruir todo lo que esté al alcance de nuestros cañones concentrando el bloqueo de tal forma que el hambre y su eterna compañera La Peste, puedan minar la población civil…”
Para los interesados en el derrocamiento de la Revolución, la muerte de un ciudadano cubano es una victoria. El encumbramiento mediático en torno al reciente fallecimiento de un recluso ha estimulado –en la permanente puja por el protagonismo de los contrarrevolucionarios internos–, que otros traten de llamar la atención de la misma manera. Alguno ha optado por esa forma de “protesta” con anterioridad, y el Estado cubano ha gastado decenas de miles de dólares en el seguimiento médico para salvar su vida (como haría con cualquiera). Me uno a la advertencia de mi amigo Núñez Betancourt: el organismo de un reincidente ya está deteriorado e inmuno-deprimido, y puede tornarse irreversible –más allá de la voluntad del propio afectado y de las posibilidades de la medicina–, el camino hacia la muerte. Los médicos cubanos siguen la peligrosa ruta de la provocación, que es monotoriada desde el exterior.
Las contradicciones internas entre cabecillas contrarrevolucionarios estimulan esas actitudes suicidas. Habrá quién celebre en silencio la muerte del supuesto correligionario. De Zapata Tamayo se habló poco, hasta que fue inminente su muerte. Algunas personas olfatearon el rédito que esta produciría. Yoani se lanzó a entrevistar de inmediato a la madre, para asociar su nombre al fallecido, cuando solo un día antes había mencionado por primera vez a la víctima. Pero aclaremos una vez más de qué se trata: los revolucionarios que han muerto en huelgas de hambre, lo han hecho a favor de la vida, de causas sociales; los contrarrevolucionarios que pretenden imitarlos, lo hacen a favor de objetivos personales –engañosamente presentados como colectivos–, no por valores humanos de carácter general. Los que pretenden enarbolarlos desde ya como héroes, promueven esa actitud irracional, y juegan a favor de la muerte innecesaria. Frente a los intereses de once millones de cubanos, no hay opción. Cuba –ya lo hemos dicho–, nunca se dejará chantajear. Ahora no es un incidente callejero, es la posibilidad de la muerte. La contrarrevolución, una vez más, aliada a ella; la Revolución, a favor de la Vida. A favor incluso de la vida de quienes la combaten.

Enrique Ubieta Gómez

La Habana

La teta asustada es un orgullo para Perú

El secreto de sus ojos , de Argentina, se llevó el Oscar como mejor película extranjera, pero mis ojos siempre estuvieron sobre La teta asustada, de Perú. A pesar de que la estatuilla quedó en manos de los argentinos, el filme es un orgullo para Perú.

 Los Premios

– Mejor Película extranjera: “EL SECRETO DE SUS OJOS”
– Mejor Película: “The Hurt Locker”
– Mejor director: Kathryn Bigelow por “The Hurt Locker”
– Mejor actor: Jeff Bridges por “Crazy Heart”
– Mejor actriz: Sandra Bullock por “The Blind Side”
– Mejor actor de reparto: Christoph Waltz por “Inglourious Basterds””
– Mejor Película Animada: “Up”
– Mejor canción original: “The Weary Kind” de “Crazy Heart”
– Mejor guión original: “The Hurt Locker”
– Mejor cortometraje animado: “Logorama”
– Mejor corto documental: “Music by Prudence”
– Mejor cortometraje: “The New Tenants”
– Mejor maquillaje: “Star Trek”
– Mejor guión adaptado: “Precious”
– Mejor actriz de reparto: Mo’Nique por “Precious”
– Mejor dirección artística: “Avatar”
– Mejor diseño de vestuario: “The Young Victoria”
– Mejor edición de sonido: “The Hurt Locker”
– Mejor sonido: “The Hurt Locker”
– Mejor fotografía: “Avatar”
– Mejor banda sonora: “Up”
– Mejores efectos especiales: “Avatar”
– Mejor Documental: “The Cove”
– Mejor Edición: “The Hurt Locker”

Fidel Castro: Del cambio climático apenas se hablaba

Fidel Castro

No se trata de una cuestión ideológica relacionada con la esperanza irremediable de que un mundo mejor es y debe ser posible.

Es conocido que el homo sapiens existe desde hace aproximadamente 200 mil años, lo que equivale a un minúsculo espacio del tiempo transcurrido desde que surgieron las primeras formas de vida elementales en nuestro planeta hace alrededor de tres mil millones de años.

Las respuestas ante los insondables misterios de la vida y la naturaleza han sido fundamentalmente de carácter religioso. Carecería de sentido pretender que fuese de otra forma, y tengo la convicción de que nunca dejará de ser así. Mientras más profundiza la ciencia en la explicación del universo, el espacio, el tiempo, la materia y la energía, las infinitas galaxias y las teorías sobre el origen de las constelaciones y estrellas, los átomos y fracciones de los mismos que dieron origen a la vida y la brevedad de la misma, y los millones y millones de combinaciones por segundo que rigen su existencia, más preguntas se hará el hombre en busca de explicaciones que serán cada vez más complejas y difíciles.

Mientras más se enfrascan los seres humanos en buscar respuestas a tan profundas y complejas tareas que se relacionan con la inteligencia, más valdrán la pena los esfuerzos por sacarlos de su colosal ignorancia sobre las posibilidades reales de lo que nuestra especie inteligente ha creado y es capaz de crear. Vivir e ignorarlo es la negación total de nuestra condición humana.

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Ver también:

Alerta Fidel Castro sobre cambio climático

Caso Fariñas al desnudo

Cuba no acepta presiones ni chantajes

Campaña mediática sobre huelga de hambre de contrarrevolucionario

ALBERTO NÚÑEZ BETANCOURT
alberto.enb@granma.cip.cu

Importantes medios occidentales de prensa vuelven a llamar la atención con la mentira prefabricada. Así responden a los intereses imperialistas contra nuestro país.

Mientras en Cuba tiene lugar, por ejemplo, la campaña de vacunación antipolio, que preserva la salud de más de medio millón de niños y en el Haití devastado centenares de galenos cubanos reafirman su espíritu humanista de lucha por la vida, titulares malintencionados se esmeran en orquestar una campaña en favor del contrarrevolucionario Guillermo Fariñas Hernández, en huelga de hambre, en su casa, en Santa Clara, desde hace 13 días, con la que, según ha declarado, trata de imponer la liberación de más de 20 presos contrarrevolucionarios, sancionados con todas las garantías procesales por nuestros tribunales; por actuar al servicio de intereses extranjeros, contra la independencia y el orden constitucional de nuestro país.

La manipulación es tal que reportes periodísticos llegan a plantear que el Gobierno cubano ha indicado que se deje morir a este asalariado de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, sin apuntar ni una palabra sobre los múltiples esfuerzos de nuestros profesionales de la salud por asistir a esa persona.

Guillermo Fariñas Hernández, conocido en el ambiente de los vendepatria como “Coco”, transita de una posición afín a la Revolución, a una conducta antisocial.

El primer acto público que reveló el claro desajuste de su personalidad, y que no tenía ningún matiz político, ocurrió a finales del año 1995, cuando agredió físicamente a una mujer, funcionaria de la institución de salud donde laboraba como sicólogo, ocasionándole múltiples lesiones en el rostro y los brazos. El delito motivó una sanción de tres años de privación de libertad sin internamiento, además de imponérsele una multa de 600 pesos.

Para evadir la justicia inventó su primera huelga de hambre y poco tiempo después traspasó el umbral del activismo contrarrevolucionario.

Con la colaboración de esos grupúsculos divulgaba su caso, hacía un sinnúmero de tergiversaciones por las emisoras radiales subversivas, además de manifestar la disposición de morir si no le daban respuestas a demandas que se le antojaban.

Un segundo hecho en el año 2002 ratifica la característica violenta de este sujeto y el evidente desprecio por su Patria y los ciudadanos que la defienden. En plena ciudad de Santa Clara, Fariñas golpeó fuertemente con un bastón a un anciano que había impedido un acto terrorista de un enviado personal del criminal Luis Posada Carriles.

Los daños en el lesionado provocaron una urgente intervención quirúrgica para extirparle el bazo.

Una vez sancionado a 5 años y 10 meses de privación de libertad en la Causa 569 de 2002 del Tribunal Popular Provincial de Villa Clara, echa mano de nuevo a su método de hacer show: la huelga de hambre.

En aquella ocasión, la posición mantenida por Fariñas Hernández le provocó una ligera deshidratación, por lo que se le indicó tratamiento con sueros. Interrumpe la huelga y el 4 de noviembre del año 2002 decidió reiniciarla exigiendo que le pusieran un televisor en la sala de Enfermería de la prisión donde se recuperaba.

El 5 de diciembre del 2003, en atención a sus padecimientos de salud, se le concedió una licencia extra-penal (en el artículo 31, incisos 3.b y 4, del Código Penal, se establece la facultad de conceder la suspensión del internamiento al sancionado a privación de libertad por causas justificadas, sobre la base de que observe buena conducta), en cumplimiento de nuestras leyes y con base en la concepción humanitaria de nuestra justicia y sistema penitenciario.

Tres años después, este agente al servicio de los Estados Unidos protagoniza un ayuno prolongado para exigir a funcionarios de ETECSA el acceso a Internet desde su domicilio. Fariñas es un asiduo reportero de la infame emisora nombrada Radio Martí y de otras estaciones anticubanas.

Su hoja de servicios es amplia también en la asistencia a actividades de todo tipo de la SINA y algunas sedes diplomáticas europeas que dirigen la subversión en Cuba, de las que recibe instrucciones, dinero y abastecimientos.

Existen principios bioéticos que obligan al médico a respetar la decisión de una persona que ha decidido iniciar una huelga de hambre.

Por tanto, de ningún modo puede forzársele a ingerir alimentos, como hacen cotidianamente las autoridades norteamericanas en las cárceles y centros de tortura de Guantánamo, Abu Ghraib y Bagram, en violación de los derechos de los detenidos.

La medicina solo puede actuar cuando el paciente ha entrado en shock, fase en que como regla resulta tarde, pues el ser humano está en los límites de la supervivencia, lo que se llama punto de no retorno.

Como consecuencia de episodios sucesivos de huelgas de hambre, el organismo de Fariñas se encuentra en un proceso de deterioro notable.

Si hoy está vivo, hay que decirlo, es gracias a la atención médica calificada que ha recibido sin importar su condición de mercenario.

En este caso, no es la medicina la que debe resolver el problema intencionalmente creado con el propósito de desacreditar nuestro sistema político, sino el propio paciente y los apátridas, diplomáticos extranjeros y medios de prensa que lo manipulan. Las consecuencias serán de su entera y única responsabilidad.

Cuba, que ha demostrado con creces que tiene como divisa principal la vida y la dignidad del ser humano, no aceptará presiones ni chantajes.