Ratifica Raúl Castro voluntad para solucionar diferendo con EE.UU

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A un mes de cumplir el primer año de su mandato, la actual administración norteamericana ignora los reclamos de la comunidad internacional y de sectores crecientemente mayoritarios de su país que abogan por un cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba.

A pesar de la enorme campaña propagandística desplegada para confundir al mundo acerca de una aparente disposición de dar un giro en el diferendo bilateral, alegando la derogación de restricciones a los viajes de los emigrados cubanos y las remesas a sus familiares, lo cierto es que se mantienen intactos los instrumentos de la política de agresión a Cuba y el gobierno de Estados Unidos no renuncia a destruir la Revolución y generar un cambio de nuestro régimen económico y social.

En las últimas semanas hemos sido testigos de la multiplicación de los esfuerzos de la nueva administración con ese propósito. Crece el aliento a la subversión abierta y encubierta contra Cuba.

El enemigo está tan activo como siempre, muestra de ello es la detención en días pasados de un ciudadano norteamericano, eufemísticamente denominado en declaraciones de los voceros del Departamento de Estado como “contratista” de su gobierno, que se dedicaba al abastecimiento ilegal con sofisticados medios de comunicación vía satélite a agrupaciones de la “sociedad civil” que aspiran a conformar en contra de nuestro pueblo.

¿De dónde sale el financiamiento para tales actividades? Del presupuesto federal, que este año, sin sonrojo alguno, incluye una partida pública de casi 55 millones de dólares para el apoyo de una supuesta democracia, la defensa de los derechos humanos y la agresión radial y televisiva contra Cuba y estos no son los únicos fondos que se destinan a estos fines, son sólo los que se informan oficialmente.

También en los últimos meses se ha desplegado una concertada campaña anticubana orquestada por el establishment norteamericano con el concurso de los grandes medios de comunicación con el objetivo de hacer ver que crece la represión en el país. Para ello organizan e incitan a sus antipatrióticos asalariados a que incrementen la actividad provocadora en nuestras calles y hasta los hacen acompañarse por la prensa internacional y funcionarios diplomáticos en abierto desafío a las convenciones internacionales en la materia.

Sólo recuerdo que aquí hay un pueblo dispuesto a proteger, a cualquier precio, las conquistas de la Revolución, fruto del esfuerzo y sacrificio de varias generaciones. Aconsejo a unos y otros que cesen las provocaciones de todo tipo.

Luego exclaman con cinismo que hemos retomado un discurso de guerra fría y antinorteamericano; nos agreden y nos reclaman que nos quedemos con los brazos cruzados.

Aprovecho esta otra oportunidad, pues ya lo hemos planteado en varias ocasiones, para ratificar la sincera voluntad de Cuba de solucionar definitivamente el diferendo con Estados Unidos, a partir de un diálogo respetuoso, entre iguales, sobre cualquier asunto, sin menoscabo para nuestra independencia, soberanía y autodeterminación. Si el gobierno norteamericano realmente desea avanzar en las relaciones con Cuba, le recomiendo dejar atrás los condicionamientos de orden interno que pretende imponernos y que sólo a los cubanos compete decidir.

Sirvan estos planteamientos como respuesta a las recientes declaraciones de la señora Secretaria de Estado Hillary Clinton sobre Cuba.

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Ver:

Texto del discurso de Raúl Castro en la clausura del IV Período Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.