La Mona Lisa en la Avenida del Puerto

Cientos de cubanos visitan la muestra diariamente

Cientos de cubanos visitan la muestra diariamente

Su sonrisa, salpicada ahora con el salitre de la bahía habanera, se me antoja menos misteriosa y hasta contagiada con esa picardía criolla que casi ha dado tanto que hablar como esos labios de cinco siglos.

La Mona Lisa reposa junto a la verja del Castillo de la Real Fuerza, fortaleza Mona Lisacolonial de La Habana Vieja, y no se asombra. Ni siquiera cuando frente a ella se detienen, una y otra vez, tantos rostros que muy poco se parecen a esos otros que la contemplan en su enclave del Museo del Louvre.

Yusleydi cruza sus manitos de ocho años frente al cuadro, imitando a la perfección la posición en que están las de la Gioconda; Joaquín, apoya en el piso el jolongo con las herramientas para poder acercarse más cómodo al rostro de la mitológica mujer; al Mikel le relumbra el colmillo de oro cuando junto al socio comenta bajito “de las cobas de la sister”.

Las más diversas expresiones provoca esta reproducción del cuadro de Leonardo da Vinci, que permanece expuesta frente a la bahía habanera, junto a  otras cien muestras fotográficas de muy alta resolución y de tamaño natural, de las principales creaciones de la pinacoteca europea de los siglos XIII al XIX.

Botticelli, Tiziano, el Giotto, Murillo, Delacroix, Goya… en singular y nunca visto ajiaco, suman sus paletas a la policromía de la rada capitalina. La iniciativa se inscribe dentro de las celebraciones por la Semana de la Francofonía y nació en el año 2007, a partir de una colaboración entre el Museo del Louvre y el gobierno dominicano. Así lo explicó Marie-Catherine Sahut, conservadora de esa prestigiosa entidad francesa, quien, en nombre de su director Henri Loyrette, inauguró aquí esta muestra al aire libre titulada “Imágenes del Louvre: seis siglos de pintura europea”, que permanecerá hasta el 19 de mayo próximo.

 “En las verjas del Castillo de la Real Fuerza, el más antiguo de su tipo en esta latitud del mundo, cada una de las reproducciones conquistará el corazón de un público preparado para gozar del esplendor de la cultura y el arte”, aseguró el Historiador de la Ciudad de La habana, Eusebio Leal. No se equivocó.

Yohandry Fontana

La Habana

Fidel y el veredicto de la historia

Por Atilio A. Boron

fidel-castro-y-atilioFidel está canalizando todas sus energías hacia la estratégica “batalla de ideas”, condición necesaria para la construcción de una alternativa poscapitalista y no sólo posneoliberal, como ansían algunos antiguos izquierdistas desilusionados. En la medida en que subsista el capitalismo como modo de producción, su naturaleza explotativa, opresiva y predatoria se manifestará en todas sus expresiones históricas, desde el laissez faire de comienzos del siglo XX hasta el neoliberalismo de finales del mismo siglo, pasando por el keynesianismo y el desarrollismo. La preocupación del Comandante por releer a Gramsci y los clásicos de la teoría marxista se acompaña por un renovado interés en la obra de Darwin y el estudio del impacto de la nanotecnología sobre los procesos productivos y, por lo tanto, sobre los bienes y servicios a los que podría acceder la población. Fidel sabe que las nuevas tecnologías de comunicación e información son un poderoso instrumento de dominación ideológica pero, dialécticamente, también pueden ser un arma formidable para concientizar a la población y facilitar la diseminación del pensamiento crítico, como se hace desde los diversos cursos que ofrecemos en el PLED. Pero su inquietud no se queda allí: lee también sobre el cambio climático, la crisis económica, los procesos políticos y los temas candentes de la realidad internacional. La lista sería interminable.

Si bien su recuperación física y el moderado aumento de peso han desdibujado en algo su figura quijotesca del pasado, su intelecto y su corazón siguen siendo fieles a la noble tradición del Quijote y su pasión por enderezar entuertos es tan intensa como antes. Es ese espíritu el que lo llevó a tomar por asalto el Moncada y tiempo después, con Raúl y el Che, a iniciar la epopeya de Sierra Maestra. Tal como lo había pronosticado en su célebre alegato ante los jueces del Moncada, la historia lo absolvió, ¡y cómo! También le otorgó la razón cuando en 1985 demostró matemáticamente la imposibilidad de pagar la deuda externa, contrariando las opiniones de sedicentes “expertos” que elaboraban ingeniosos artificios para demostrar lo contrario. Cuando se derrumbó la Unión Soviética y se vino abajo el (falso) socialismo de Europa Oriental fueron muchos los que le aconsejaron que reconciliara a Cuba con las nuevas realidades de la globalización, arriando las supuestamente raídas banderas del socialismo. El guerrero se negó y contrariando la opinión y los pronósticos de propios y ajenos aguantó el temporal y proclamó a los cuatro vientos que, aunque la Unión Soviética se hundiera, el frágil navío de la Cuba revolucionaria resistiría la tormenta y llegaría a buen puerto. Una vez más, la historia le concedió la razón.

También le había sonreído en 1992, en la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro, cuando denunció en los siete minutos exactos que cada participante tenía asignado la catástrofe ambiental y climática que se avecinaba. Su intervención fue fulminada como apocalíptica y meramente ideológica por muchos de los que el pensamiento convencional identificaba como “realistas” y “expertos.” ¿Quién se acuerda ahora de aquellos enanos? ¿Y qué decir de los gobernantes allí presentes -Menem, Fujimori y otros de su misma ralea- que hicieron oídos sordos ante el discurso de Fidel y que con su criminal indiferencia agravaron el problema? La historia volvió a fallar a su favor cuando, en 1998, convocó a los economistas a discutir la crisis en gestación, en momentos en que el saber oficial aseguraba que no había -y que no habría- crisis sino, a lo sumo, una transitoria desaceleración del crecimiento económico. Una década más tarde los porfiados hechos demostraban una vez más que la razón estaba con Fidel.

Este fue el hombre que me honró con su invitación a discutir algunos aspectos de mi ponencia. Le interesó sobre todo el concepto de “burguesía imperial”, concebido para caracterizar el entrelazamiento producido entre las clases dominantes de las principales metrópolis capitalistas y la forma en que unificaron su estrategia de dominación global. Sus integrantes se dan cita anualmente en Davos para coordinar su estrategia a escala mundial, pasar revista a sus efectivos, armonizar sus discursos y políticas y potenciar su influencia política e ideológica a nivel internacional, para lo cual invitan a gobernantes, “expertos” y comunicadores sociales para transmitir la buena nueva. Me pidió detalles, ejemplos, razones por las cuales utilizo ese concepto. Se quejó de su falta de tiempo: no pudo recibir a varios presidentes, y a los que atendió no pudo dedicarles el tiempo que hubiera deseado.

Hablamos un poco sobre la Argentina y me dijo que le había sorprendido gratamente la fortaleza y la convicción que demostró la presidenta Cristina Fernández y sus ganas de luchar, pero estaba preocupado por las secuelas del conflicto que el año pasado enfrentó al Gobierno con los sectores del campo. Al examinar el panorama sociopolítico latinoamericano expresó su preocupación porque el péndulo ideológico, que en la última década se había movido hacia la izquierda -si bien con diferente amplitud según los países- pudiera detener su marcha o, peor, iniciar una reversión amenazando la estabilidad o la continuidad de los gobiernos progresistas de la región. Sabe que el imperialismo está al acecho para “corregir el rumbo” de su patio trasero. Lo conoce al detalle y puede decir, como Martí, que “le conozco las entrañas y mi honda es la de David”. Con esa honda tuvo a raya al Goliat americano durante 50 años y terminó por aislarlo: en octubre del 2008 de los 192 países miembros de las Naciones Unidas 185 votaron a favor de una resolución que exigía poner fin al bloqueo contra Cuba. Sólo dos acompañaron al imperio: Israel, la megabase militar estadounidense en Medio Oriente, y Palau, una islita perdida en el Pacífico poblada por 21.000 personas y utilizada como campo de pruebas de la cohetería de la armada norteamericana. Otros dos, las islas Marshall (63.000 habitantes) y Micronesia (107.000) consideraron demasiado tamaña ignominia y se abstuvieron. Pero este mensaje de la comunidad universal es desoído por la Casa Blanca y sus mandantes: el complejo militar-industrial. Estos quieren aprovechar la crisis para volver a “disciplinar” a la región y acabar con la primavera izquierdista. La sucesión del gobierno de la Concertación en Chile parece inexorablemente destinada a reinstalar a un personaje de la derecha en la Moneda, bien sea el oficialista Eduardo Frei o el opositor Sebastián Piñera. Y las previsiones no son mucho más alentadoras para Argentina, Brasil y Uruguay. La crisis económica podría ser el disparador de esa recomposición derechista y esa amenaza no puede ser tomada a la ligera. Si esto se produjera, el aislamiento de Venezuela, Bolivia y Ecuador podría agravarse, poniendo en riesgo la viabilidad política y económica de los proyectos transformadores actualmente en curso con negativas consecuencias para Cuba. También me hizo saber de su inquietud por el acoso a que está siendo sometido el gobierno de Fernando Lugo en Paraguay, y la necesidad de que Argentina y Brasil adopten una postura solidaria y generosa en relación con las dos grandes represas de Yacyretá e Itaipú, cuya propiedad comparten con el Paraguay.

Había transcurrido una hora y cuarenta minutos de conversación y era preciso poner fin a este diálogo. Le pregunté si no sería posible que alguien nos sacara una foto porque de lo contrario no serían pocos los que me considerarían un impostor. Fidel accedió de buen grado a mi pedido quejándose burlonamente de que todos le dicen lo mismo y lo obligan a retratarse. Entonces se volvió hacia uno de sus colaboradores y dijo: “A ver. Traigan un espejo”. Se lo traen, se mira y dice: “Humm, ¡se ve bien!”, y es cierto. Estimulado por su buen humor aprovecho para felicitarlo por su recuperación y decirle que lo veo muy bien, con un aspecto tan bueno como el que lucía Ingrid Betancourt cuando se produjo su misteriosa liberación por el ejército colombiano. Una estruendosa carcajada selló la humorada. Nos preparamos para la foto y allí, transportado por el clima relajado, me atreví a decirle que con el logo de Adidas del uniforme de los atletas cubanos sus detractores ahora lo criticarían por hacerle publicidad a una transnacional. Nueva carcajada y, rápido como un rayo, y con su dedo índice repetidamente hundiéndose en mi pecho me dijo, masticando cada sílaba, “es-que-yo-soy-una-víctima-de-tu-burguesía-imperial”. Nuevas risotadas, foto, y un fuerte abrazo de despedida que permite comprobar el buen tono muscular de su físico y, con alivio, que tenemos Comandante para rato.

Publicadoa en Página 12

Cuba sigue con vida en Segundo Clásico de Béisbol

Cubanos seguidores del beisbol

Cubanos seguidores del béisbol

Anoche no durmió Cuba. El béisbol, el deporte nacional, mantuvo a un pueblo atento ante un equipo que salió al terreno a darlo todo para vencer a México en la parte semifinal del Segundo Clásico Mundial de Béisbol.

Para lo fanáticos este juego que concluyó 7 x 4 a favor de Cuba despejó algunas dudas sobre el movimiento del banco y las figuras nuevas que integran esta esmerada selección.

Los antillanos deberán esperar ahora por el perdedor del encuentro entre Japón y Sucorea.

Higinio Vélez hizo declaraciones a Prensa Latina que pueden consultar aquí.