El oportunismo político

Mi comentario de hoy tiene que ver con el oportunismo político. La retórica de la industria de la desinformación es enfática y machacona: los revolucionarios -que en la jerga de la contrarrevolución son “oficialistas”–, apoyan al “régimen” porque están acomodados y viven de prebendas. Pero cualquier conocedor profundo y actualizado sabe que el oportunismo de los años setenta -cuando ser funcionario o simplemente militante del Partido otorgaba ciertos privilegios o abría algunas puertas, que eran ciertamente mínimas vistas a la luz de otras sociedades, pero que podían resultar apetecibles–, se transformó en el oportunismo de los noventa, asociado a una conveniente lejanía de la esfera estatal y a un calculado apoliticismo que aligera el equipaje y deja las manos “libres” para el ojo tuerto (que no ve la propia mano derecha hipertrofiada) y aún para el posible salto de fronteras.

En algunos textos he mostrado cómo la expresión “hijos de papá” ha cambiado de color en Cuba: no suelen ser estos (aunque algunos queden) hijos de funcionarios, sino de “empresarios” de pacotilla y de macetas filo-marginales. No fue casual que algunos de los intelectuales de aparente mayor compromiso en los setenta -para solo mencionar dos casos: Jesús Díaz y Raúl Rivero–, saltaran en los noventa a la otra orilla, que “descubrieran” que el capitalismo era “maravilloso”, precisamente cuando todos tuvimos que apretarnos el cinturón más allá del último hoyito. Y que algunos hijitos de papá de los setenta dejaran el barco, cuando los camarotes de primera desaparecieron o se deterioraron. Pero esa retórica contrarrevolucionaria insiste en soslayar el cambio, en pasarlo por debajo de la mesa, porque el maceta filo-marginal o el empresario tapiñado son en última instancia sus principales aliados. Y porque el oportunismo real de nuestros días ocurre en las filas de los saltadores con percha: nuevos adeptos de religiones apenas conocidas, repentinos y fervorosos patriotas de naciones extranjeras, súbitos cruzados de una disidencia esencialmente mediática (recompensada con generosidad) y antiheroica. Todo por razones de bolsillo y de malos cálculos.

No son equívocos del lenguaje, sino estrategias de comunicación, las que invierten el significado. La contrarrevolución necesita endilgar a los revolucionarios la mala conducta que practica con júbilo, que emana de su visión del mundo: el oportunismo de nuestros días (siempre han existido y siempre existirán oportunistas: es parte de la naturaleza humana), se asocia a un tipo de pragmatismo cínico que prioriza el bienestar personal, que es la esencia del capitalismo y subordina sin escrúpulos los medios a ese fin. Ocupar responsabilidades estatales, militar en el Partido, significa hoy -mucho más que ayer–, enfrentar problemas y asumir una ética cotidiana de sacrificios sin beneficios materiales. Lo reconocen diariamente los oportunistas que rechazan las mismas responsabilidades por las que quizás ayer habrían peleado. Y que dicen distanciarse de una doble moral que suponen en los otros, cuando en realidad era atributo propio. Contra esa doble moral por supuesto nos pronunciamos todos, porque sus inventores de ayer son los defensores del capitalismo de hoy. O siempre lo fueron, aunque aparentaran otra cosa. No confundo ni catalogo de oportunistas a quienes durante los años más difíciles del Período Especial buscaron estrategias honorables de sobrevivencia, sin abandonar sus principios.

Hablo de los que acusan a los revolucionarios de ostentar inexistentes prebendas para ocultar las propias, de los que critican la corrupción y la estimulan a la vez -porque además la practican–, para corromper el socialismo. Los corruptos, los simuladores, los vendepatrias, los cambiacasacas, son orgánicos del capitalismo, son piezas esenciales de su engranaje social; acusar al socialismo de engendrar esas conductas es crear una cortina de humo: el oportunismo se disfraza en el socialismo porque es ajeno a su esencia, y se muestra sonriente y libre en el capitalismo, porque se corresponde con él.

Colaboración de Enrique Ubieta Gómez

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356 comentarios

  1. ALEJANDROMAGNO, en Febrero 23rd, 2009 a 6:37 pm Dijo:

    Y dale LEX con las elecciones, miren esto se esta poniendo candente, se le acaba la pincha a la gusanera de Miami.
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    Para ti es más importante la pincha de la gusanera en Miami que las elecciones en Cuba

  2. y otra cosa mango , si vuelves por este topic , seria bueno que explicaras como tus palabras :
    un sistema que arrasa con la vida espiritual y material d ela humanidad entera,

    se aplicarian .. .yo que sé . por ejemplo en el caso del mar aral ? eso por poner un ejemplo de “arrasar al vida material”. de lo espiritual no comments. que sabrás tu de “vida espiritual” ?

  3. alejandro mango dixit :
    soy comunista por conviccion, soy comunista por que me di cuenta que del capitalismo nada se puede esperar nada para el futuro de la humanidad,
    convicciones tú ? darte cuenta de algo ? para eso se necesita una premisa básica : pensar y tener la mente abierta para cuestionarte tus ideas. obviamente tú eres incapaz de eso. ese mecanismo en los de tu calaña lo sustituye la lealtad incondicional al fürher y el odio visceral a ideas y personas que cuestionan tu fé. ergo, 1) eres “com unsita” por las cirscunstancias de AL 2) en otras circunstancias serias franquista, fascsita , nazi , mugabista , pinochetista .. u name it.

    ademas, mira que casualidad es el capitalismo quien engendra al fascismo.
    lo dicho. tus razonamientos son infantiloides.

  4. de parte de MDO, en Febrero 25th, 2009 a 7:41 pm Dijo:
    http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-revolucion-llega-50-aniversario-entrevista-manuel-david-orrio

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    Pero este tipo es un chivato de cuna.

  5. Alekho, la pregunta es sencilla y de mucho valor…

    De su respuesta se concluye si el sistema socioeconómico de Cuba es en realidad una ALTERNATIVA… o no.

    Dime un logro cubano que algún país capitalista no haya alcanzado…

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