Fidel Castro y Stella Calloni

Fidel Castro: de la Sierra Maestra a la batalla de las ideas
Un hombre en revolución permanente


Stella Calloni

Sentado, vestido deportivamente, como quien invita a alguien a su casa para una charla distendida, el Comandante Fidel Castro Ruz tiene la misma fuerza inquisidora, inteligente y curiosa en la mirada, como aquella que vimos en fotografías, algunas de color sepia, en los días en que con otros muchachos barbudos bajó de la Sierra Maestra. Lo miro y no puedo dejar de verlo entrando a La Habana en enero de 1959, rodeado de sus compañeros de duros combates y de sacrificados días de guerra, montados en camiones desvencijados, levantando armas y banderas en las calles de la bella capital cubana y rodeados por un pueblo desbordado por la felicidad de la liberación. Una multitud que se movía en oleajes como el mar.

Fidel junto a la autora de este trabajo.
Fidel junto a la autora de este trabajo.

 

Fue esa la imagen que dio la vuelta al mundo y era esa la dirigencia revolucionaria que nunca perdió el rumbo en los 50 años de resistencia que es lo que en realidad se celebra en estos días en Cuba.

Es esa luminosidad de una revolución, que no han logrado desterrar ni los bloqueos, ni las bombas, ni el terrorismo, lo que se va a festejar austeramente, porque hay que reconstruir lo que los huracanes dejaron como tierra arrasada hace muy poco tiempo. Esta es una Isla rodeada de aguas de cambiantes colores esmeraldas, a solo 90 millas de la potencia imperial, que mantiene un sitio medieval de casi medio siglo. En realidad es un acto de guerra y terrorismo permanente, que nada ha logrado políticamente, a pesar de los daños temibles a ese país. Solo hacer más rebeldes y dignos a los cubanos y cada vez más solidarios con la Revolución a los pueblos del mundo.

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412 comentarios

  1. hay mucha culpa árabe; pero también hay mucho consentimiento yankie. Los judios son mas fuertes; tienen mejores aliados. Asco de mundo capitalista.

  2. Ok, entendido napo.

  3. Hola 100%, Thom y demás amigos. Estoy enteramente de acuerdo con tu nota.
    Un gran abrazo y feliz 2009…
    que viva Fidel…pero lejos!!!

  4. Cómo escapar del fin del mundo
    Hemos llegado a tal cúmulo de crisis que, todas conjugadas, pueden poner fin al tipo de mundo que Occidente ha impuesto a todo el globo en los últimos siglos.
    Leonardo Boff.

    Hemos llegado a tal cúmulo de crisis que, todas conjugadas, pueden poner fin al tipo de mundo que Occidente ha impuesto a todo el globo en los últimos siglos. Se trata de una crisis de civilización y de paradigma de relación con el conjunto de los ecosistemas que componen el planeta Tierra, relación de conquista y de dominación. No tenemos tiempo para subterfugios, medias verdades o simplemente negación de aquello que está a la vista de todos. El hecho es que así como está, la humanidad no puede continuar. De lo contrario, vamos hacia un colapso colectivo de la especie. Es tiempo de balance ante la catástrofe previsible.

  5. Israel – Palestina

    1920: Gran Bretaña recibe el “mandato” de la Sociedad de Naciones sobre Palestina. La población árabe se levantará repetidas veces contra la ocupación imperialista, pero será aplastada por los ingleses ayudados por los colonos sionistas.

    1947: La ONU aprueba la partición de Palestina. Los árabes palestinos que siendo el 70% de la población poseían el 92% de la tierra, fueron reducidos al 43% del país. Comienzan los enfrentamientos, por “razones de seguridad”. Los judíos ocupan el 80% de Palestina.

    1948: Se crea en forma artificial el Estado de Israel, basado en la limpieza étnica de la población palestina.

    1967: En la “Guerra de los 6 días”, Israel ocupa la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Oriental, los Altos del Golán y la Península del Sinaí.

    1978: Acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel. A cambio de la devolución de la Península del Sinaí a Egipto, éste se compromete a reconocer al Estado de Israel y no reclamar la creación de un Estado Palestino.

    1987: Estalla la 1ª Intifada palestina.

    1993: Acuerdos de Oslo. Arafat (OLP) reconoce por primera vez al Estado sionista y se crea la Autoridad Nacional Palestina.

    1994: Acuerdos de paz entre Israel y Jordania. Se fijan las fronteras definitivas y Jordania reconoce al Estado de Israel.

    2000: Estalla la 2ª Intifada.

    2005: Israel realiza la “retirada unilateral” de la Franja de Gaza, con el objetivo de retener la mayor parte de los territorios ocupados en Cisjordania. Comienza la construcción del muro del “Apartheid”. 2006: En enero Hamas gana la mayoría parlamentaria, agudizando las tensiones en el gobierno palestino con el sector colaboracionista Al Fatah.

  6. Ricos contra pobres
    Detrás de toda esta masacre alevosa no hay más.
    Jaime Richart.

    Las dis­quisicio­nes étnicas y lasdisecciones bíblicas sobre la historia, sobre arios, judíos y pales­tinos no tienen ningún significado si constatamos que los que están al otro lado de Gaza y bombardean son sumamente ricos, y los que están a este lado son sumamente pobres…

    Y luego se condenarán, con razón, lo que hicieron con ellos los nazis… Sí, echemos la vista atrás y comprenderemos mejor de dónde viene este horror. Re­cién terminada la segunda guerra mun­dial, las potencias instala­ron porque sí, en aquellos territorios, a 700.000 personas que se dijeron hebreas por la gracia de Dios, pero no es verosímil que se hicieran pruebas de ADN para comprobarlo. Es decir, no creo que muchísimos allí sean judíos de la estirpe de los que fueron gaseados. De todos mo­dos y como es de suponer, jamás los países árabes del entorno en­cajaron ese latroci­nio. Bien, quizá ahora esto sea lo de menos, pero también hay que tenerlo en cuenta porque de ello se pueden hacer diversas inferencias aunque no vayan a ninguna parte en presencia de la atrocidad que ahora se permiten in­flingir…

    Lo que sí es real es que todos los gobiernos y responsables que se van sucediendo en Israel pertenecen al lobby judío. Y éste se sitúa físicamente en cualquier parte, en todas partes, y todas cercanas a los yanquis.

    El caso es que la injusticia radical que a la hora de la verdad im­pera en el mundo, hunde sus raíces en la fuerza bruta y en la acu­mulación del ar­mamento. Por eso, ¿a quién, juicioso, extrañará que Irán no esté dispuesto a renunciar al atómico?

    Unas veces esa fuerza la ejercen unos que no padecieron antes, y otras la ejercen quienes supuestamente la habían sufrido sin mere­cerlo. Ahora es a los judíos, a los hebreos, a los israelitas o como demonios quiera llamarse a un género de humanos que se distin­guen permanentemente por un protagonismo histórico y, por lo que vemos, justificado, a quienes toca descargarla. Pero claro, siempre al abrigo de los timoneles del país de las barras y las estrellas. Pue­den hacer el papel de car­niceros, en buena parte porque es dema­siado tenue la fron­tera que separa el pacificismo de la pusilanimidad en toda civiliza­ción. En este caso me refiero a la europea. Civiliza­ción, o más bien civilidad, de una Europa dividida por los yanquis por aquello del divide y vencerás…

    Los judíos, sí, los judíos que son israelitas sólo porque ellos lo di­cen y están allí porque antes habían robado otros para ellos los te­rritorios que ocupan, son ahora terribles verdugos como antes lo fue­ron los arios de ellos. ¡Maldita la falta que hacía buscarles una pa­tria! Mejor dicho, ¡maldita la hora en que se confiscó por la fuerza para ellos un alojamiento, cuando la inmensa mayoría de ellos vive en Estados Unidos desde donde diri­gen las matanzas que ejecuta su mercenaria solda­desca en la me­trópoli robada!

  7. retirada de los sionistas a sus fronteras originales otorgadas por la ONU, no mas ataque a los pueblos arabes, los dos pueden vivir en paz, por favor que mundo mas enfermo este que estamos construyendo.

  8. Desde su surgimiento como Estado, Israel no ha parado de expandirse territorialmente.

    Parece que los sionistas fueron los que tiraron la primera piedra.

  9. Ser judio no es lo mismo que avalar al estado de Israel

    Marcelo Colussi
    Rebelión

    Declaró recientemente Sergei Gornostayev, soldado israelí que se negó a tomar parte en el actual conflicto de Israel con El Líbano: “Comencé lentamente a comprender el sentido de las políticas israelíes y de la ocupación, y empecé a involucrarme, más o menos activamente, en la acción política de la izquierda. También decidí negarme a prestar el servicio de reserva. Creo que lo obvio y más irritante de esta guerra es su falta de sentido. Para todos está claro que no hay conexión entre los dos soldados capturados por Hezbollah y la operación en El Líbano. Hoy, después de un mes, incluso ni los ministros recuerdan mencionar a esos pobres muchachos, y están buscando justificaciones para el conflicto”. Es decir: hay más de un judío que no avala la agresión que realiza Israel contra los palestinos, ni hoy contra El Líbano, aunque la imagen mediática dominante es que todos los judíos están en una guerra –justa y necesaria, por otro lado– contra sus vecinos.

    ¿Por qué el Estado de Israel se ha transformado en una potencia agresora, militarista, invasora? ¿Por qué esa guerra perpetua que mantiene con sus vecinos árabes? ¿Por qué esta armado hasta los dientes, y siempre dispuesto a utilizar ese armamento? Dicho sea de paso: con un potencial nuclear –oficialmente negado y siempre imprecisamente conocido– que lo coloca como la cuarta o quinta potencia atómica del mundo, con alrededor de 400 cabezas atómicas.

    “Los árabes”, expresó en alguna ocasión el ultraderechista mandatario israelí Ariel Sharon, “sólo entienden la fuerza, y ahora que tenemos poder los trataremos como se merecen”. “Y como solíamos ser tratados”, agregó con mucha perspicacia el politólogo palestino-estadounidense Edward Said.

    ¿Qué ha pasado ahí que el colectivo judío, de víctima de una segregación histórica milenaria, y víctima de las peores atrocidades durante el período nazi en la Alemania de los años 30 del siglo pasado, pasó a ser ahora un azote para sus vecinos árabes del Medio Oriente? ¿Cómo y por qué ha pasado de víctima a victimario? Su posición de potencia militar regional, su alta belicosidad, el martirio a que somete al pueblo palestino, ¿tiene que ver con un real derecho a defenderse, o hay algo más? ¿Es legítima defensa contra el “monstruoso terrorismo” al que se ve sometido?

    La explosiva situación de Medio Oriente, seguramente la región más convulsionada de todo el planeta, lejos está de explicarse por motivos religiosos. Se juegan ahí otros intereses. Económicos básicamente: ahí están las principales reservas de petróleo del mundo. Israel no las tiene, ni en su geoestrategia aparece como la principal potencia ávida de esa materia. Si presenta esa belicosidad, siempre mostrando los dientes y lista para entrar en combate, ¿será que el pueblo judío, históricamente discriminado y víctima del escarnio, ha cambiado tanto, ha pasado a ser tan perverso, tan maléfico? ¿A quién favorece esta guerra perpetua que parece no tener fin? ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos está tan involucrado en esto, proveyendo armamento a Tel Aviv por valor de 3.000 millones de dólares anuales? ¿Con qué necesidad el estado de Israel es una potencia nuclear?

    La prensa occidental de las grandes corporaciones mediáticas nos tiene acostumbrados a presentar la convulsa situación del Medio Oriente como producto del terrorismo islámico del que es víctima el estado de Israel. Pero como dijo Adrián Salbuchi: ” Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel han declarado a Hamas y Hezbollah como “organizaciones terroristas”. Conviene recordar, sin embargo, que el origen de las Fuerzas de Defensa Israelíes (el Ejército de Israel) surge de la fusión en 1948 de tres grandes organizaciones terroristas: los grupos Stern, Irgun y Zvai Leumi que previo al surgimiento del Estado de Israel, perpetraron crímenes terroristas como el asesinato del mediador de la ONU en Palestina, Conde Bernadotte (organizado por la guerrilla a cargo de Ytzakh Shamir, luego primer ministro israelí), y el ataque terrorista con bombas en 1947 contra el Hotel Rey David de Jerusalén, sede de la comandancia militar británica (perpetrado por la guerrilla de Menahem Beghin, luego también primer ministro israelí). Una de dos: o todos estos grupos –Hamas, Hezbollah y Ejército Israelí– son catalogados como “fuerzas de defensa”; o son todos catalogados como “grupos terroristas”.

    Y conviene recordar también que las voces más racionales surgidas de entre judíos, como la de Ytzakh Rabin, ex primer ministro que buscaba un entendimiento con sus vecinos árabes, fueron silenciadas por los fundamentalistas guerreristas que tienen secuestrado el estado israelí. Rabin –como dijo Saluchi– “fue acribillado a balazos en Israel NO por un terrorista musulmán; NO por un neonazi; sino por Ygal Amir, un joven militante sionista israelí estrechamente vinculado al movimiento ultra-derechista de los colonos, y próximo al Shin-Beth, el servicio de seguridad interna israelí”. Si alguien no quiere la paz en esta zona, parece el gobierno israelí precisamente.

    No todos los judíos avalan esta política agresiva y pro-estadounidense. Hay voces, como la de Ytzakh Rabin, como la del soldado Sergei Gornostayev, y la de tantos otros, que no comparten el sionismo ultra derechista que busca ser el gendarme nuclear de la región, haciéndole el juego a los intereses petroleros estadounidenses y británicos. “Toda la humanidad se encuentra horrorizada ante el terrible sufrimiento en el Medio Oriente. Inocentes de ambos lados están siendo barridos en un espiral de al parecer interminable derramamiento de sangre. El mundo busca una solución. El reclamo de Israel de representar a los judíos del mundo vincula a todo nuestro pueblo a los actos de violencia del estado en contra del pueblo Palestino. Esta es una frustrante y vergonzosa mentira. Nada puede estar más alejado de la realidad. No hay necesidad para los judíos de ser vistos como los enemigos del mundo islámico”, dice, por ejemplo, la organización judía no gubernamental “Judíos contra el sionismo”. De todos modos, esas voces quedan silenciadas dentro del mismo estado de Israel, y opacadas en el concierto internacional. El discurso “oficial” dominante es que Israel es víctima del ataque indiscriminado del fundamentalismo musulmán, siempre sanguinario y visceralmente anti-judío.

    Pero “Israel está haciendo perder el capital de compasión, de admiración y de respeto que el pueblo judío merecía por los sufrimientos por los que pasó. Ya no son dignos de ese capital”, manifestó recientemente el portugués Premio Nobel José Saramago. Afirmación fuerte, demasiado fuerte. Lo importante es no perder de vista que judíos no es equivalente a Estado de Israel.

    ¿Qué es el terrorismo finalmente? ¿Poner una bomba en un lugar público? ¿Atacar un país en nombre de la libertad para robarle sus recursos? ¿Hacer de la fabricación de las armas el principal negocio del mundo? Si Israel está enclavado en esta problemática zona como valuarte del antiterrorismo, evidentemente su función no se cumple muy bien que digamos, porque los grupos integristas, en vez de disminuir, crecen a diario.

    Valga agregar que con la estructura económico-social que presenta nuestra aldea global –no muy justa, por cierto– actualmente se dan a nivel planetario 6.000 muertes diarias por diarrea, 11.000 muertes diarias por hambre, 3.800 personas mueren a diario por la infección de VIH/SIDA, mientras que cada día personas 150 fallecen por consumo de drogas y otros 720 seres humanos mueren por accidentes automovilísticos, en tanto que el siempre mal definido “terrorismo” produce, en promedio, 11 muertos diarias.

    Sin llegar a la afirmación de Saramago, quizá podemos decir que los judíos, víctimas del infame Holocausto en que murieron 6 millones de ellos, siguen siendo dignos de respeto como colectivo, y su masacre a manos de los nazis continúa siendo una vergüenza histórica para toda la humanidad (como lo son las víctimas de cualquier holocausto: los armenios a principios del siglo XX, los 25 millones de soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial, los mayas-guatemaltecos en la guerra civil de la década de los 80 con la política de tierra arrasada, los hutus en la carnicería de Ruanda, los palestinos masacrados por el ejército israelí, etc., etc.)

    Los judíos, pueblo históricamente marginado y aborrecido, se merecen algo más que un estado como el que manejan los genocidas sionistas hoy en el poder, tanto en Tel Aviv como en Washington.

  10. Yo no estoy de acuerdo con la violencia de ningún lado.
    Pero, ¿Quién tiró la primera bala?
    ¿Quién empezó?

  11. 100% ese conflicto es viejo, para empezar Isarael debe retirarse a las fronteras que le asigno la ONU en el 48 asi no mas, Gaza, Cisjordania y Jerusalen son tierras de los palestinos que por demas es un pueblo que ha estado ahi por miles de años, es como que tu vecino venga a quitarte lo tuyo a punta de pistola, lo menos que puedes hacer es defenderte.

  12. Algunas opiniones expresadas en BBC sobre el tema d ela masacre sionista contra el pueblo palestino.

    “mirad el mapa de Israel: tiene la forma de un puñal, ¿quien lo empuña?, se preguntaba el poeta argelino Fayad Jamis, si ¿quien lo empuña?: el capital judio- norteamericano, Israel, es obra de USA, con complicidad europea, ¿porque pocos judios americanos, holandeses, alemanes, japoneses en Israel? porque tantos judios rusos, polacos, checos, bulgaros; ¿cuales fueron los verdaderos intereses yankees y europeos al crear Israel?

    nelson davila Guayaquil Ecuador

    Que triste es ver como se usa el poder para matar inocentes, nada justifica que israel use f-16 contra una poblacion, no solo invaden a Jerusalen sino que los acusan de defender lo suyo, el criminal se convierte en justiciero y los patriotas se convierten en terroristas

    Rober Art

    Es increible ver como se justifica la violencia cuando Estados Unidos esta de acuerdo. El dolor que sufre esos pueblos, donde no es posible ni de ir al mercado con tranquilidad por miedo de un ataque suicida o de un bombardeo.
    Basta, no podemos ver las noticias y que no nos moleste ver tanta sangre de ambos lados. No es posible seguir bajo esas situaciones, si el dinero trae ese dolor, gracias a Dios que Latinoamerica no tiene mas que el dia a dia.
    Se requiere una verdadera solución.

    Carolina Guerrero Managua, nicaragua

    Los judíos le hacen a los Palestinos lo que los nazis le hicieron a ellos, luego ¿cuál es la diferencia entre los dos?. Esto es el holocausto Palestino sin más palabras. Los Palestinos fueron y son despojados de sus tierras sin misericordia, avalados por las grandes potencias y complicidades de algunas naciones árabes. Pobre gente sin esperanzas y acusados de ser los culpables de la violencia: esto es paradójico.

    Jesus Rodriguez Caracas

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