Delito Cuba

Decidió pasar el verano con sus  hijos en Cuba. A pesar de sus 42 años y tres partos es una mujer extremadamente bella y sensual.  Sus historias por Europa y finalmente Estados Unidos estremecen corazones. Dialogar con ella es como alcanzar el sol con las manos.

Fuimos varias veces de playa y nos contamos las vidas, como suele pasar cuando del alma deseamos sacar el peso que nos acompaña.

Así supe de su paso por Europa, de sus clases de español en Estados Unidos, de la vida agitada en Nueva  York y  la venta de su casa para montar un negocio que, finalmente, cedió ante la incertidumbre financiera que estremece a ese país.

Día  de compras. Tabaco y ron cubanos no podían faltar para los regalos prometidos. Dos botellas de Habana Club, 2 cajas de Cohíba y  algunos presentes con la etiqueta Cuba estarían bien para los neoyorquinos que la ayudan en sus empeños.

La despedida, como siempre, dura, pero sin lágrimas. Se fue como el ave que emigra para luego regresar.

Aeropuerto John F. Kennedy,  Nueva York, 10:40 pm.

Regresa de Cuba y es señalado su equipaje. Los de emigración la maltratan y ella responde con  buen inglés. No se deja amedrentar; muestra su pasaporte; los niños son norteamericanos, nacieron allí; ella nunca ha querido cambiar su ciudadanía. Es apartada de la fila. Inician un registro y el delito se consuma: dos botellas de Habana Club, tabacos y regalos, todos con unas raras etiquetas que dicen Cuba. Deben decomisárselos. Se niega. La amenazan con una multa de 100 000 dólares. Nadie sabe por qué.

Decide no dejarse humillar. Los pequeños viajan a casa con el familiar que esperaba; ella parte desde el aeropuerto de Nueva York hasta Montreal, Canadá. Unos amigos la reciben. Les cuenta y resuelven maniobrar. Consiguen dos botellas plásticas de refrescos y las llenan de Habana Club; sustituyen los envases de tabaco por unas cajas sin estampillas y quitan los anillos que suelen llevar los tabacos de marca.

Arrancan o tachan la palabra Cuba de sus regalos para los amigos neoyorquinos, toda una maniobra de “camuflaje”  que demora unas tres horas.

Parte nuevamente a Estados Unidos con sus premios sin cuños. Trata de hacer el viaje tranquila. Se relaja escuchando música cubana que lleva en su MP3 ¿Música cubana en mi MP3? Faltan minutos para aterrizar y decide borrar el último delito. Se siente limpia, nada en su equipaje lleva el sello Cuba.

Dos días después cuenta la historia a su amigo. Pide que la publique, pero  alerta:

– Recuerda no poner mi nombre, soy de apellido Cuba.

Yohandry Fontana

La Habana

Despidió Raúl Castro a Hugo Chávez

Chávez fue despedido por el presidente cubano Raúl Castro

Chávez fue despedido por el presidente cubano Raúl Castro

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros despidió en horas de la madrugada de este lunes, en el Aeropuerto Internacional José Martí a Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

Según reportó la Televisión Cubana, cerca de la 01:00 de la madrugada concluía su estancia en la mayor de las Antillas Hugo Chavez, quien realizó una breve visita a Cuba junto a varios ministros del gobierno venezolano.

Raúl Castro Ruz lo acompaño hasta la escalerilla del avión.

“Venceremos”, expresó Chávez al abandonar el suelo cubano, agregó la fuente.

Luego de esta escala el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela iniciará una amplia gira internacional que lo llevará a China, Rusia, Belarús, Francia y Portugal. (AIN)

Agilizan recuperación de la viviendas en Cuba

Más de cinco mil 700 afectaciones parciales y totales de techos provocadas por Gustav e Ike, fueron solucionadas en Pinar del Río en las jornadas transcurridas desde el paso de los huracanes hasta la fecha.

Pablo Véliz, director de la Vivienda territorial aseguró que equipos de trabajo y especialistas de ese sector visitaron alrededor de 71 mil 400 inmuebles, de los más de 90 mil perjudicados, mientras los mayores  daños recaen  en las cubiertas ligeras para las cuales se entregan a los pobladores fibras y planchas de zinc.

Se han construido -agregó-  unas siete mil 800 facilidades temporales destinadas a familias que perdieron sus hogares, en tanto sobresale el apoyo de las brigadas techadoras de la  construcción.

Esas agrupaciones laboran actualmente en Los Palacios, Viñales, Consolación del Sur, San Cristóbal, Bahía Honda y La Palma, entre los ocho municipios más castigados por los fenómenos  tropicales, según publicaciones digitales locales. 

La importancia de que tanto  moradores como organismos continúen el aporte a estas faenas en  busca de mayor agilidad en la rehabilitación del fondo habitacional, fue enfatizada por el directivo, quien informó el prevalecimiento  del control y la rigurosidad en el proceso de entrega de los materiales constructivos, lo cual evita su desvio.

En menos de 10 días, Gustav e Ike azotaron la provincia más occidental cubana y entre las ramas más impactadas, y que hoy constituyen prioridad, figuran las redes eléctricas y la agricultura, y de modo muy especial  la vivienda ya deteriorada anteriormente por otros ciclones.

Colaboración de Maritza Padilla y Elena Milián

Halcones y carroñeros

Quienes ambicionan ver sucumbir a la Revolución cubana y deliran suponiendo que el duro golpe de ambos meteoros sobre la economía acercaría la materialización de sus insanos sueños, ahora deben sufrir pesadillas

Jorge Luis Canela Ciurana (Trabajadores)

Los sofisticados satélites con los que Estados Unidos espía a todo el planeta deben haber captado imágenes de nuestro archipiélago, convertido en un inmenso y laborioso hormiguero luego del paso de los huracanes Gustav e Ike sobre el territorio cubano.

Una vez difundidas por todo el mundo las impresionantes primeras imágenes de devastación, las de los días posteriores de heroica labor no son precisamente las que profusamente muestran los grandes medios de desinformación.

Quienes durante años han ambicionado ver sucumbir a la Revolución y deliran suponiendo que el duro golpe de ambos meteoros sobre la economía acercaría la materialización de sus insanos sueños, ahora deben sufrir pesadillas al constatar la respuesta del pueblo para restaurar la vitalidad de la economía y comenzar a resolver las cuantiosas pérdidas en el fondo habitacional cubano.

Para casi todas las agencias de prensa la noticia por estos días no ha sido el huracán de trabajo y solidaridad humana que, siguiendo los pasos del Ike, fue avanzando desde Maisí hasta el cabo de San Antonio.

Nos han empalagado con la abundancia de despachos acerca de las cínicas propuestas de Bush, desenmascaradas tanto por nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores como por Fidel; y con decenas de declaraciones -tan cargadas de odio como de frustración- de los mafiosos anticubanos de Miami.

Similar guirigay ocurre entre la quinta columna de mercenarios retribuidos con los fondos que el crecido presupuesto yanqui destina a la subversión interna.
Pero ese sonsonete de calumnias, cinismo y desinformación no horadará la voluntad de los patriotas cubanos, alertados por la reciente reflexión de Fidel Los vicios y las virtudes.

Utilizando una elemental nomenclatura zoológica, la agresiva derecha anticubana del imperio ha sido clasificada como halcones, o sea como aves de rapiña. A esos los tenemos bien identificados y sabemos cómo enfrentarlos.

Aquí dentro existe también una peligrosa y repudiable especie de esa fauna: son quienes con su egoísmo desenfrenado se privilegian con los recursos que el Estado revolucionario destina a recobrar la economía o a atender a los damnificados, o los roban impunemente, agravando las carencias del país y el sufrimiento de sus compatriotas.

Algunos de esos inescrupulosos individuos, que bien merecerían ser clasificados como aves de carroña, encubren su antipatriótico proceder bajo el plumaje de responsabilidades empresariales, comerciales, burocráticas o como simples custodios o administradores de recursos estatales o de uso social.

En tiempos en que -como ha dicho Fidel- la solidaridad es nuestro mayor recurso dentro y fuera de la patria, el robo, los privilegios conscientes o tolerados, los inventos burocráticos, e incluso el individualismo y la insensibilidad de quienes corren a comprar en exceso lo que les vendan en las tiendas en divisa, cometen un acto de felonía contra sus compatriotas y traicionan las ideas de justicia y equidad que la Revolución nos ha inculcado con su ciclópea obra y con la prédica de sus dirigentes.

Los antídotos ante esos males pasan por métodos que van desde la fiscalización, la exigencia o la denuncia, hasta el enfrentamiento a cualquier violación de normas éticas, la sanción u otras medidas aplicadas sin extremismos, pero de forma eficaz.

Para defender sus propios privilegios como dueños, los capitalistas reprimen, no educan. Sin embargo, el socialismo aspira más que a un hombre que cohíba sus instintos egoístas, a uno de alta conciencia solidaria, altruista.

El espíritu de fraternal colaboración en que estamos enfrascados en estos heroicos días de recuperación nos une y nos educa, y debemos velar para que ninguna acción egoísta empañe, minimice o entorpezca ese humano y patriótico quehacer.

Protejamos de vicios individualistas esta gigantesca obra a la que hoy estamos consagrados, en la que nos forjamos como un pueblo que se pueda sentir orgulloso de vivir, como ha apuntado Fidel, en un mundo de justicia social y decoro.

Que no cunda el shock-teo

He respondido varios correos de familiares y amistades radicados fuera de Cuba que, preocupados por el desastre que descubren tras el paso de los huracanes Gustav e Ike, necesitan saber qué me ha ocurrido, a mi, a mis familiares y a los suyos. También el teléfono, de ida y vuelta, ha ido dando nota de cómo están las cosas para amigos y familias. Es el primer escalón de un gesto solidario al que respondo, invariablemente, que salvo aquellos cuyo sustento depende del cultivo agrícola, no hemos sufrido en el ámbito familiar nada de interés para la anécdota. Les comento además a los de fuera que estamos tratando de paliar la situación con donaciones, con aportes, que no es sólo un suceso momentáneo… pues, luego de haber vivido los insufribles años de la mayor crisis que registra la Historia de Cuba, conocida como Período Especial, nos amenaza el shock de un nuevo germen de carencias.

También me contaba mi madre que en Vueltas, mi pueblo de origen, los choferes de alquiler no habían perdido la oportunidad de especular desde apenas el día siguiente del paso del ciclón por la región central, aumentando en más de tres veces el precio legal del contrato que han firmado y el doble del precio que ilegal y habitualmente cobran. Y así también puede ocurrir con los precios de alimentos y productos básicos, que en nuestro caso incluye el acceso de todos a la salud, con asistencia gratuita y tarifas protegidas para los medicamentos, y la continuidad de los estudios. Se crea, por tanto, un abono para que surja el rostro del oportunismo, la deshumanización individualista, el egoísmo brutal que, mal que nos pese, nuestra prensa refleja en pocas ocasiones. Vemos, eso sí, una eficiente estrategia del estado cubano para la atención del país, no sólo en capitales y focos poblacionales de importancia, sino en cualquier región, por aislada que se halle, así como las muestras altruistas que los ciudadanos por sí mismos ofrecen en concreto. Una verdad que ningún odio, por arraigado, por básico que surja, debiera echar en saco roto.

No obstante, y para no perder costumbre, no sólo respecto a Cuba sino también en relación con cualquier zona de desastre que puedan someter para sus beneficios, de los Estados Unidos llega un cínico ofrecimiento de ayuda que no refleja otra cosa que su entrenamiento para especular con la desgracia ajena y su inefable visión de superioridad. La respuesta oficial cubana da muestra, en cada una de sus pacientes comunicaciones, de obedecer con responsabilidad a una inteligencia diplomática que para nada pide aislarnos del contexto global que nos implica. El propio candidato a la presidencia norteamericana, Barak Obama, lo ha sugerido oportunamente: que se levanten las restricciones económicas sobre Cuba, siquiera como condición humanitaria. Es una idea atendible, más allá de diferencias de perspectiva política, incluso más allá de la valoración de abusiva, especuladora, criminal, etcétera, que el Bloqueo estadounidense ha demostrado.

Los cubanos necesitamos ahora mismo gestos que demuestren que no todos vivimos para un mundo de exterminio de todos contra todos, acciones concretas, para ahora mismo pero también para después, que no bloqueen la puesta a prueba de nuestras capacidades humanas y que anuncien no sólo que es posible vivir bajo criterios diferentes, enfrentando con valentía las polémicas, sino que no se está esperando para cobros de venganza allí donde la herida surja. Así debían pensarlo los cubanos que, fuera, preferirían colocar su equis de votante en la casilla Mc Cain, en la Obama, Mc Donald o Walt Mart, antes que en la casilla Castro, Machado, Lage, Lazo, Pérez o Gutiérrez. Y así podían asumirlo los que no pierden ocasión para guerrillas Web apenas les llega un comentario sin confirmación de que a cualquier artista disidente le ha pasado tal o cual abuso. Se trata de un problema de Cuba para todos los tiempos. Si no levantarse, condescender al menos, lo cual, perdonen la obviedad pero las actitudes parecen evadirla, implica a los cubanos que vivimos tanto sus carencias como sus esplendores.

Como no sólo se puede, sino que es necesidad de la política actual echar abajo el Bloqueo sobre Cuba, una solución transitoria llamaría a riesgo de fosilización a esa medida. Y pondría en riesgo, se entiende, status de vida de muchos que de esas diferencias se alimentan y hasta de otros pocos que con ella se englorian.

Para explicar su tesis del choteo, Jorge Mañach manejaba entre sus ejemplos el de unos ciudadanos que echaban a reír al ver los techos de las casas volando bajo la furia de un ciclón. En la versión Bergsoniana del humor, ello responde a una crueldad que superior se siente. Y en el arte de Chaplin, para atinar sólo un ejemplo afín, actitudes semejantes reflejan indolencia humana, algo que, aún en su visión, sólo conduce a más miseria humana. Los techos de nuestras casas se han hecho trizas bajo la furia del ciclón; que rían, pues, aquellos que superiores se crean, capaces de especular con la desgracia ajena, aquellos cuya ideología de dominio por shock (como bien lo describe y analiza Naomi Klein en su libro La doctrina del Shock. El auge del Capitalismo del desastre) no les permite reconocerse en la condescendencia y, sobre todo, temen hasta lo hondo contender en igualdad de condiciones. Los que se duelan, que empujen porque volvamos a sufrir por nuestras personales cuitas, a trabajar por cambios que nos permitan vivir de mejor modo.

No es un chiste esta cosa, ni mucho menos un caso para chota. De ahí que sólo pida: Que nos tiren el cabo los que puedan y, sobre todo, que no se abran las vías para que cunda el shock-teo, por favor.

Jorge Ángel Hernández

Santa Clara