Recorre Raúl Castro zonas afectadas por Gustav e Ike en la Isla de la Juventud

Raul Castro

Raúl Castro en su recorrido por la Isla de la Juventud

Nueva Gerona, 17 sep (AIN) El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidió en la Isla de la Juventud una reunión del Consejo de Defensa Municipal y recorrió zonas afectadas por recientes ciclones.

En el encuentro fue presentado un informe sobre los daños provocados por los huracanes Ike y Gustav, y la marcha de la recuperación.

El también Segundo Secretario del Comité Central del Partido se refirió a las diferentes estrategias que se adoptarán y a lo decisivo que resulta sumar a todos los ciudadanos a tal empeño.

Posteriormente, el Presidente cubano visitó el Hospital General Docente Héroes de Baire, donde conversó con pacientes, acompañantes y trabajadores, antes de dirigirse a la población que lo aguardaba a la salida de esa institución.

El papel de bueno, ¿a costa de quién?

Fidel Castro

Fidel Castro

 Informe oficial de Cuba sobre daños de Gustav e Ike

Cuando el gobierno de Estados Unidos ofreció hipócritamente 100 mil dólares como ayuda frente a la catástrofe ocasionada por el huracán Gustav previa inspección in situ para comprobar daños, se le respondió que Cuba no podía aceptar donación alguna del país que nos bloquea; que ya habían sido calculados los daños y lo que reclamábamos era que no se prohibiera la exportación de los materiales indispensables y los créditos asociados a las operaciones comerciales.

Algunos en el Norte se desgañitaron gritando que era inconcebible el rechazo de Cuba.

Cuando el Ike pocos días después azotó el país desde Punta de Maisí al Cabo de San Antonio, los vecinos del Norte fueron un poco más hábiles. Dulcificaron el lenguaje. Hablaron de aviones listos para partir con productos por valor de cinco millones de dólares; que no sería necesario evaluar, porque ya lo habían hecho por sus propios medios, que no pueden ser otros que los de espiar a nuestro país. Esta vez sí que pondrían en aprietos a la Revolución -pensaban-; si se atrevían a rechazar la oferta, se buscarían problemas con la población. Tal vez se creyeron que nadie había visto las imágenes divulgadas por la televisión de Estados Unidos cuando las fuerzas de ocupación de la ONU repartían alimentos en Haití a la población hambrienta que se los disputaba a través de una cerca de alambres de púa, dando lugar incluso a niños heridos.

VIDEO DE LA OPERACION MILITAR EN HAITI PARA ENTREGAR ALIMENTOS

El hambre en ese país es fruto del saqueo histórico y despiadado de los pueblos. Allí mismo, en Gonaïve, nuestros médicos arriesgaban su vida asistiendo a la población de esa ciudad, así como lo hacen en casi el ciento por ciento de los municipios de esa nación. Esa cooperación prosigue allí como en decenas de naciones del mundo, a pesar de los huracanes. A la nueva y astuta Nota, se le respondió categóricamente: “nuestro país no puede aceptar una donación del gobierno que nos bloquea, aunque está dispuesto a comprar los materiales indispensables que las empresas norteamericanas exportan a los mercados, y solicita la autorización para el suministro de los mismos, así como de los créditos que son normales en todas las operaciones comerciales.

“Si el gobierno de Estados Unidos no desea hacerlo definitivamente, el de Cuba solicita que al menos lo autorice durante los próximos seis meses, en especial si se toman en cuenta los daños ocasionados por los huracanes Gustav e Ike, y que aún faltan los meses más peligrosos de la temporada ciclónica.”

No se hacía con altanería, porque no es el estilo de Cuba. En la propia Nota se puede apreciar cómo se expresaba con modestia la idea de que nos bastaba con que se suspendiera la prohibición por un limitado período de tiempo.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, descartó el viernes 12 que se levantara de forma temporal el bloqueo.

Es obvio que el gobierno de ese poderoso país no puede comprender que la dignidad de un pueblo no tiene precio. La ola de solidaridad con Cuba, que abarca a países grandes y pequeños, con recursos y hasta sin recursos, desaparecería el día en que Cuba dejara de ser digna. Se equivocan rotundamente los que en nuestro país se disgusten por ello. Si en vez de cinco millones fuesen mil millones, se encontrarían la misma respuesta. El daño en miles de vidas, sufrimientos y más de 200 mil millones de dólares que han costado el bloqueo y las agresiones yanquis, no pueden pagarse con nada.

En el informe oficial parcial se le explicó al pueblo que en menos de diez días el país había sido afectado en más de cinco mil millones de dólares. Pero también se explicó que esas cifras eran a precios históricos y convencionales, que nada tenían que ver con la realidad. No debe ser olvidada nunca la explicación bien clara de que “los cálculos de las pérdidas en viviendas son sobre la base de precios históricos y convencionales, y no los valores reales a precios internacionales. Baste señalar que para disponer de una vivienda duradera que resista los más fuertes vientos, se requiere un elemento indispensable que escasea mucho: la fuerza de trabajo. Esta se necesita lo mismo para una reparación temporal que para una construcción duradera. Dicha fuerza hay que repartirla en todos los demás centros de producción y servicios, algunos significativamente dañados, por lo que el valor real de una vivienda en el mundo y la amortización de la inversión correspondiente es muchas veces mayor.”

El golpe de la naturaleza fue contundente, pero también es alentador conocer que no habrá tregua ni descanso en nuestra lucha.

La crisis económica que golpea a Estados Unidos, y como consecuencia a los demás pueblos del mundo, no tiene respuesta definitiva; en cambio, sí la tienen los desastres naturales en nuestro país y todo intento de poner precio a nuestra dignidad.

Fidel Castro Ruz

Septiembre 16 de 2008

7 y 54 p.m.

Un “equipo de evaluación” engañó hace 10 años a Cuba

Si la experiencia sirve para algo, el gobierno cubano tiene muy serias razones, precisamente ahora, para desconfiar del “equipo de evaluación” que Bush pretende imponer a La Habana, como condición para enviar ayuda tras el paso devastador de los huracanes Gustav e Ike.

Y es que este 12 de septiembre último se han cumplido diez años de reclusión en prisiones de Estados Unidos de los cinco cubanos condenados por investigar en Miami el nido de terroristas que funciona al amparo de Washington. La semejanza se encuentra en los últimos años de la presidencia de W. Clinton, quien se mostró tan impresionado por las informaciones que Gabriel García Márquez le suministró enviadas por el presidente Fidel Castro -sobre los crímenes terroristas de la Mafia de Miami en Estados Unidos y otros países-, que pidió se recibiera en Cuba a un equipo del FBI para evaluar las informaciones “in situ”.

Pero a lo que condujo la “evaluación” del FBI fue a la detención de los Cinco héroes cubanos, a su confinamiento en tenebrosos “huecos” para hacerlos confesar supuestos delitos de espionaje militar y a las crueles condenas, que van desde 20 años de reclusión hasta varias cadenas perpetuas, en amañados procesos efectuados en el propio nido de terroristas, Miami. A pesar de que la única infracción probada del ordenamiento jurídico de Estados Unidos fue la de no inscribirse como agentes, delito penado con menos de dos años de prisión. La detención fue en 1998, por lo que han cumplido ya diez años en las cárceles por combatir al terrorismo. Nada ni nadie los hará cambiar.

Dados estos antecedentes y si la presente administración norteamericana, presidida por W. Bush, ha probado en todo el mundo, incluso en los propios Estados Unidos y de modo incesante que tiene menos escrúpulos que la anterior, ¿qué puede esperar Cuba de este equipo de evaluación?

La cuestión ha surgido a partir de que el huracán Gustav arrasó el 30 de agosto a la Isla de la Juventud y la provincia de Pinar del Río, en el extremo occidental de Cuba, destruyendo o dañando 140 000 viviendas, tendidos eléctricos y telefónicos, miles de hectáreas de cultivos y diferentes obras de infraestructura. Menos de diez días después, el huracán Ike, recorrió el país de punta a cabo y dejó 7 muertos, 20 heridos, daños totales o parciales en unas 500 000 viviendas, destrozos en vías y servicios públicos, siembras arrasadas y pérdidas económicas multimillonarias. El gobierno cubano aun no ha cuantificado los daños, pero en el programa Mesa Redonda de la televisión nacional, Randy Alonso dijo que algunos los calculan en 10 mil millones.

Como se sabe, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba señaló que la Casa Blanca, “tras expresar su pesar por los daños adicionales causados al pueblo cubano por el huracán Ike, insiste en enviar a la isla “un equipo de evaluación humanitaria” para inspeccionar las áreas afectadas y la magnitud de los destrozos.

La cancillería cubana reiteró que el país cuenta con especialistas suficientes y preparados para esa labor y preguntó por qué el gobierno de Bush insiste en hacer una inspección en el terreno.

“Si el gobierno de Estados Unidos tiene una real voluntad de cooperar con el pueblo cubano, debe permitir la venta a la isla caribeña de materiales indispensables, tales como cubiertas para techos y otros para reparar viviendas, y restablecer las redes eléctricas”, apuntó la nota. Cuba reiteró la solicitud de que EE.UU. suspenda las restricciones que impiden a las compañías norteamericanas ofrecer créditos comerciales privados a Cuba para comprar alimentos en ese país.

Porque resulta incongruente que los cubanos residentes en Estados Unidos sólo pueden visitar a sus familiares una vez cada cinco años, sin excepciones por razones humanitarias, con el supuesto humanismo de donar la irrisoria cantidad de cien mil dólares, una verdadera limosna.

El viernes 5, la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), autorizó esos 100 000 dólares para las víctimas de Gustav en Cuba. Esa es la misma agencia que reparte este año 45 millones de dólares desde Washington para actividades de propaganda y subversión contra Cuba, gestionados por Iliana Ros Lehtinen y Lincoln Diaz Balart. La misma que ha suministrado 4 millones 600 mil pesos a Francisco Hernández Trujillo, uno de sus ejecutores junto a Frank Calzón, a quienes investiga la Oficina de Contabilidad del Gobierno. Se necesita gran desfachatez, muy a lo Bush, para tratar de meter aquí un equipo de evaluación relacionado con la USAID.

“Uno queda con la impresión de que Estados Unidos está cumpliendo las formalidades, jugando a la política con las vidas de los cubanos porque no puede soportar a su Gobierno”, dijo Sarah Stephens, directora del Centro para la Democracia en las Américas, con base en Washington, que está a favor de cambiar la política de Washington respecto a Cuba.

El Secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrrez, uno de los legisladores y funcionarios de origen cubano que han cabildeado siempre por que el gobierno de Estados Unidos ahogue a la Revolución Cubana, reiteró la intransigencia de su grupo en cuanto a cambios en la política hacia la Isla y siguió la rima que han elaborado: “Parece que estamos siendo colocados en una posición en la que podemos ser acusados de no ayudar, debido a que el régimen en Cuba no nos permite ayudar”.

Sin embargo, la opinión pública se sigue manifestando por cambiar la política hacia la mayor de las Antillas, que es rehén del grupo fundamentalista de ex colaboradores del tirano Fulgencio Batista. El New York Times, el Miami Herald y el St. Petersburg Times se manifestaron a favor de hacer algo ahora para cambiar la situación. Los obispos católicos solicitaron el jueves 11 al Gobierno de Estados Unidos que levante, aunque sea transitoriamente, la prohibición de remesas y viajes a Cuba, “en vista de la devastación y el desastre humano causado por los recientes huracanes y los esfuerzos de familias, amigos y organizaciones de llegar a quienes lo necesitan”. La petición fue presentada en una carta dirigida al mandatario estadounidense, W. Bush, por el presidente de la Conferencia Episcopal de EE.UU., cardenal Francis George.

El candidato a la presidencia, Barack Obama, lanzó una demanda semejante desde el paso del Gustav, secundado por el congresista republicano Jeff Flakes. Lincoln Díaz Balart, como de costumbre, se pronunció contra todo lo que sea a favor del pueblo que expulsó del poder en Cuba a su abuelo y a su padre. Su oponente al escaño en la Cámara Baja, el demócrata Raúl Martinez, también de origen cubano, se adscribió a la propuesta de Obama.

Entre tanto, una coalición estadounidense contra la guerra y el racismo lanzó una campaña que busca eliminar el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, tras la devastación que dejaron los huracanes. Answer Coalition indicó que es tiempo de terminar con las restricciones, luego que Ike y Gustav arrasaron en Cuba.

‘Ahora es exactamente el tiempo de terminar el bloqueo criminal que usa la comida y la medicina como un arma contra un pueblo, cuyos logros en educación y cuidado de la salud son legendarios’, apuntó la organización en un comunicado.

Answer calificó como ‘escandalosa’ la declaración de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, de que no es tiempo para terminar el embargo. Además criticó que el gobierno del presidente George W. Bush haya ofrecido a Cuba una ayuda de 100 mil dólares bajo la condición de permitir la entrada de un equipo evaluador.

La coalición urgió a los estadounidenses a enviar correos electrónicos a Bush y a Gutiérrez, para expresar apoyo a la eliminación del bloqueo comercial.

La Coalición, con oficinas en Washington, D.C., Nueva York, Chicago y Los Angeles, subrayó que Cuba siempre ofrece enviar ayuda tras desastres, ya sea Haití, Venezuela, Pakistán o Nueva Orleans después del huracán Katrina.

‘Es nuestro turno extender nuestra solidaridad al pueblo cubano’

Colaboración de Gabriel Molina