Empeora Estados Unidos crisis alimentaria mundial

Santiago de Cuba, 26 jul (PL) El presidente cubano, Raúl Castro, dijo hoy que la situación alimentaria mundial es grave y la empeora Estados Unidos con su política de promover los agrocombustibles.

El mandatario resumió el acto central efectuado en esta ciudad por el 55 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes encabezado por Fidel Castro y el cual dio inicio a la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Al referirse a la crisis existente en el planeta, Raúl Castro recordó que impacta a todas las naciones y de manera particularmente dramática a los pueblos del Tercer Mundo.

Apuntó que, además de económica, esa crisis se asocia al cambio climática y al empleo irracional de la energía.

Añadió que fuertes llamados de alerta se hicieron por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) cuyo director general denunció valientemente la seriedad de una situación de consecuencias imprevisibles.

Ante ello los gobernantes de los países ricos y las grandes empresas transnacionales han adoptado una actitud pasiva, no sólo en forma egoísta e irresponsable, sino además suicida pues todos vivimos en este pequeñísimo planeta, resaltó.

Ver aquí el discurso de Raúl Castro íntegramente.

106 comentarios

  1. cojin… TE AMO

  2. Adelante, compañeros, con estudio, sin trabajo y con la carabina al hombro.
    Aqui les traigo otro material de estudio para las reuniones de los cdr.

    Carlos Alberto Montaner.

    Por qué fracasarán las reformas de Raúl Castro: Una respuesta a Arleen Rodríguez

    LA PERIODISTA CUBANA Arleen Rodríguez -una persona educada y amable-, portavoz oficiosa del gobierno cubano, pasó por Guatemala y se sintió en la obligación de responder a mi artículo “La parálisis psicológica de Raúl Castro”. Utilizó para ello el Periódico, mi diario semanal en ese querido país. Sus argumentos son de varios tipos. Primero, el ataque personal. Según ella estoy al servicio de Estados Unidos y mi mayor negocio es desacreditar a la revolución. Supuestamente, pertenezco a una élite abusadora asentada en Miami que se enriqueció explotando a los cubanos hasta que la revolución la desplazó del poder y se estableció en la Isla el reino de la justicia.

    Vamos por partes, como decía Jack el Destripador. No estoy al servicio de Estados Unidos ni vivo en Miami. Vivo en Madrid desde 1970 y mi negocio, razonablemente próspero, ha sido la edición de libros de texto relacionados con la lengua (aproximadamente 1000), dictar conferencias (unas 200), publicar libros (unos 25 hasta la fecha), escribir artículos (unos cuatro mil), y moderar y participar en programas de televisión.

    Es cierto que una parte (más pequeña de lo que me hubiera gustado) de ese intenso trabajo ha sido dirigido a denunciar los horrores de la dictadura cubana, pero eso es perfectamente natural. Los exiliados lo han hecho siempre: Martí, los republicanos españoles, los luchadores antifascistas y tantos otros. Si el comunismo, a lo largo de medio siglo, le ha costado a Cuba miles de fusilamientos, decenas de miles de presos políticos, dos millones de exiliados, y una incontable cantidad de personas ahogadas tratando de escapar de esa pesadilla, lo decente y responsable es que quienes puedan contarle al mundo lo que ahí ha ocurrido no dejen de hacerlo.

    Tampoco es verdad que mi familia formara parte de la élite explotadora que tuvo que abandonar Cuba. Lamentablemente, eso no es cierto. Me hubiera encantado que mis padres hubieran sido propietarios de un ingenio azucarero o de una gran empresa, pero no fue así. La próxima vez que vea a Fidel, la señora Rodríguez debe preguntarle cómo era nuestra humilde casa en la calle Tejadillo. Él solía visitarla porque era amigo de mi padre, un simple periodista adscrito al Partido Ortodoxo, y de mi madre, una simple maestra. Y a veces venía acompañado por mi tío Pepe Jesús Ginjauma Montaner, jefe de Fidel en la UIR, también una persona de escasos recursos, quien años más tarde me contara exactamente todas las violentas fechorías del Comandante durante su etapa de peligroso gangstercillo universitario.

    Quien sí parece que estaba al servicio de Estados Unidos era el padre de Arleen Rodríguez, guantanamero, como ella, ex empleado de la base naval americana en ese rincón de Oriente, luego jubilado. Y quien sí parece vivir como la élite explotadora es la señora Rodríguez, si es verdad que adquirió un lujoso apartamento en Línea y F, en el Vedado, mediante el pago ilegal de 25,000 dólares, según cuenta una de las personas que trabajó con ella en Tricontinental, una revista al servicio de las causas más sanguinarias defendidas por la revolución en “estos años de oprobio y bobería”, como decía Borges del peronismo.

    En todo caso, lo importante no es si la señora Rodríguez, como tantos cubanos del régimen, predica la virtud y practica la corrupción y la doble moral, sino si es verdad el argumento medular de su artículo: que Raúl Castro sí está cambiando rápidamente, y para ello da dos pruebas: la entrega en usufructo de tierras ociosas a campesinos particulares y el reintegro voluntario de los maestros jubilados.

    La señora Rodríguez no se da cuenta que Raúl Castro no está solucionando el problema de fondo de la improductividad cubana, causante de la inmensa pobreza que padece el país, sino sólo colocando un parche que en modo alguno va a cambiar la miserable vida de los cubanos. Medio siglo de disparates e involución debieron enseñarle a la periodista que lo que no sirve es el sistema comunista basado en la propiedad estatal, el partido único, la planificación centralizada, el colectivismo y la ausencia de libertades políticas y económicas. En 1922 Ludwig von Mises se lo dijo pacientemente a Lenin en un libro llamado Socialismo y aquel pequeño carnicero autoritario no le hizo caso.

    Yo no voy a perder el tiempo explicándole a la señora Rodríguez la diferencia entre las dos Coreas, las dos Alemanias (cuando existían) entre Taiwán y China continental, incluso entre la Cuba pre-comunista, situada entre los países más prósperos de América Latina, y la de hoy, colocada entre los más pobres, con un PIB per cápita semejante al de Bolivia, pero le dejo la más segura y elemental de las profecías: mientras Cuba sea una dictadura comunista los cubanos van a vivir triste y miserablemente. Así ha sido siempre en todas las latitudes.

    En cuanto a la reincorporación de los maestros jubilados, con posibilidades de cobrar salario y retiro, eso sólo prueba que en el desastroso modelo cubano no hay incentivos para convertirse en docente, como no lo hay para ser ingeniero, médico o cualquier cosa porque esa estúpida manera de organizar a la sociedad es contraria a la naturaleza humana.

    Esos casi ochocientos mil graduados universitarios que existen en la Isla se lo preguntan todos los días: ¿para qué hemos estudiados si estamos condenados a vivir en la indigencia, víctimas de todas las carencias? ¿No se da cuenta la señora Rodríguez que en los países normales que cuentan con un buen capital humano suele haber prosperidad general? ¿No es capaz de descubrir que la prueba de que ese sistema no puede generar riqueza radica, precisamente, en que posee un gran capital humano que no le sirve de nada?

    ¿Dónde está la buena vida en Cuba? ¿Dónde están los incentivos materiales? Exactamente, en la jefatura del Partido y en lo que hace la señora Arleen Rodríguez: en defender la dictadura, en denigrar a quienes denuncian sus excesos, en ocultar los crímenes y barbaridades que ella no ignora. Por eso ella puede viajar al exterior, disponer de dólares y vivir mejor que el 99% de los cubanos. En Cuba los incentivos existen para el que aplaude, no para el que critica. Existen para el que delata, no para el que cuestiona. Existen para el que sale a gritar consignas y se muestra obediente al poder y obsecuente con los jerarcas. Pero ninguna de esas penosas actividades, ninguna, aumenta un ápice la riqueza del país. Todo lo contrario: contribuye a sostener el error en el que se funda esta minuciosa catástrofe.

    Al final de su artículo la señora Rodríguez me recomienda un psiquiatra que me quite la obsesión anticastrista. Temo decirle que es un mal incurable: durará mientras ese cruel disparate continúe haciéndoles daño a mis compatriotas.

    Julio 28, 2008

  3. Yo si puedo, en Julio 27th, 2008 en 3:00 am Dijo:
    Comno saben soy el método más fácil y práctico para alfabetizar a los iletrados…revisando los comentarios decidí entrar para proponer a Dalia Sata matricularla de inmediato para que mejore su ortografía y el lenguaje …como estas eres ANALFABETA funcional.
    ———————————————————————-

    Antes de quererme dar clases de gramática y ortografía, animalejo y RATA comunista, quizas debieras aprender que se escribe “como” y no “comno”; aunque eso te lo podríamos aceptar como un error al teclear.
    Lo que sí no te podemos aceptar, es que no uses correctamente los acentos y las comas:
    “como estas eres ANALFABETA funcional.

    Y YO TE DIGO QUE, VIENDO COMO REDACTAS Y COMO ESCRIBES…………

    como estás, eres analfabeto funcional,

    Aunque te las quieras dar de letrado y te cambies de nicks para intentar despistar y aparentar ser muchos a una vez. Recuerda que no todo es como parece ser.

    PD: Y también recuerda que tu IP es la misma para muchos nicks. ¿Coincidencia?

  4. Los USA como la tortuga….no es fácil!!!
    Bueno la cosa en Cuba VA! Hasta nuevo aviso!

    Pueblo de USA, despierten sino siguen jodidos!

  5. Y a quien le voy a tener miedo, si más hambre que yo nadie ha pasado en este mundo, que me vengo con mi flaca para México, y la armamos gorda aqui, repartiendo leche a los niños pobres de la calle, y así le hacemos una obrita de la caridad a esos pobres, y nos podemos ir a casar a la iglesia, sin que nos cueste, pos que ya uno se se puede ni casar como están las cosas.

    Cantinflas

  6. Y este mi nini, a esta hora ya no ve nada, que en México como que todavía me ando por la red desencajado, pero puedo ver bien que repartes y desrepartes los mismo con otros puntos y comas, y al final, no me puedo comer ni una coma, que así ando por México, esperando que mi flaca se me venga para acá, y deje al Feto de la Red, que bien malo y desencajado que está.

    Cantinflas

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