CORRUPCION EN LAS ORGANIZACIONES DE LA CONTRARREVOLUCION CUBANA

No por conocida, deja de llamar la atención la situación de corrupción e irregularidades que identifican a las organizaciones del llamado exilio cubano radicado en Estados Unidos, ahora colocadas de nuevo en la picota publica tras una investigación del Congreso de los Estados Unidos, situación que llevó a ese cuerpo legislativo a congelar la entrega de los 45 millones de dólares que proyecta el gobierno de George Bush destinar a la contrarrevolución en Cuba.

La decisión congresional se sustenta en los resultados de varias verificaciones ejecutadas que sacaron a la luz actos de corrupción, malversación y uso indebido de los fondos estatales.
A la larga lista de casos de irregularidades, se suma ahora el Grupo de Apoyo a la Democracia en Cuba, dirigido por Frank Fernández Trujillo.

Hace unos meses esa entidad fue detectada cuando fondos destinados a la mal llamada disidencia en la isla, fueron desviados para la compra de juegos de Nintendo y otros artículos, como abrigos de piel, latas con masa de cangrejos, chocolates y otros insumos.

Ahora en un memorando enviado a varios congresistas por Stephen Driesler, subgerente adjunto de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) a cargo de Asuntos Legislativos y Públicos, se indica que el Grupo de Apoyo a la Democracia, radicado en Miami, volvió a utilizar para fines de lucro, el  dinero destinado por el gobierno de Bush para los cipayos en la isla.

Puesta la situación al descubierto, la propia organización contrarrevolucionaria admitió que uno de sus empleados pagó con esos fondos artículos personales por un valor de 11 mil dólares.
A partir de esta realidad, el Congreso decidió congelar el desembolso de los 45 millones asignados para la subversión en Cuba, mientras la  Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID), indicó el inicio de una revisión completa de las organizaciones y el destino de los fondos.

Envuelto ahora en este escándalo, es oportuno recordar que el Grupo de Apoyo a la Democracia en Cuba, dirigido por Frank Fernández Trujillo, fue quien canalizó los 6 millones de dólares donados por el gobierno de Bush para la ejecución en mayo del 2005 del llamado congreso de la disidencia en Cuba, encuentro que tuvo como cabeza visible a la contrarrevolucionaria Martha Beatriz Roque.

En esa fecha, algunos de los propios contrarrevolucionarios que operan en Cuba, denunciaron que la reunión fue un pretexto de sus organizadores para apoderarse de dinero y vivir de eso.
Preocupados por perder parte de la tajada financiera, en el mes de mayo la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) denunció que la mayoría del dinero que Estados Unidos destina a la “libertad de Cuba” se quedaba en Miami y Washington. La propia organización contrarrevolucionaria indicó que en los últimos 10 años, solo el 17 por ciento de los fondos se emplearon en programas de “asistencia” a la “isla” y que el resto del dinero se consumió entre los grupos del exilio.

Hace solo unos meses, otra auditoria demostró que el Centro por una Cuba Libre, que dirige el agente de la CIA, Frank Calzón, fueron malversados 500 mil dólares, asunto que destapo un escándalo que aún resuena en la nación del norte.

Al respecto, Stephen Driesler, subgerente adjunto de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) dijo en una entrevista. “Sí, estábamos preocupados, cuando tenemos problemas con dos instituciones en un período de seis meses, de un grupo de 11, uno dice: ‘Esperamos que no sea un patrón, pero es mejor investigar y asegurarnos’.

Convertido en una vía rápida para enriquecer más de una cuenta, el barco del negocio de la contrarrevolución hace agua y amenaza con irse a pique, cuando cada día las organizaciones y los personajes de la contrarrevolución radica en Miami o anclada en la isla bajo las ordenes de la Oficina de Intereses de Estados Unidos SINA, quedan al desnudo ante la opinión publica, demostrando que el dinero y no otro incentivo los mueve en su sucio actuar.

Colaboración de  rreloj y se puede debatir la nota aquí

Marti y Fidel en Estados Unidos

Cuando pseudoliteratos personajillos , osan incursionar en la historia de Cuba, intentando parangonar las gestas patrias con las actividades de grupúsculos que conspiran contra su tierra, en un burdo intento de tergiversar la realidad y los logros de la revolución cubana, es cuando textos como este, ponen en su justo lugar nuestra realidad y nuestro decursar histórico. Bienvenido sea entonces, del libro en preparación “Los Amigos de Cuba en Estados Unidos”, del periodista cubano Nicanor León Cotayo, que será presentado en la próxima Feria Internacional del Libro de La Habana en febrero de 2009, su primer capítulo:


Marti Y Fidel en Estados Unidos
 

El 7 de julio de 1955 fue un día nublado en Ciudad México. Al parecer, igual que otro cualquiera. Pero hubo un hecho que lo diferenció y marcó  para siempre. Procedente de La Habana llegó Fidel Castro Ruz, el jefe de la Revolución cubana ya en marcha.

Un fuerte y sostenido movimiento popular logró imponer una amnistía a favor de los asaltantes del Moncada que estaban en prisión, pero la tiranía de Fulgencio Batista desplegó un férreo control sobre ellos e incluso trazó un plan de asesinatos que incluía, en primer lugar, a Fidel y otro muy destacado participante en aquella histórica acción del 26 de julio de 1953, Raúl Castro Ruz.

Antes de partir de la Isla el líder revolucionario delineó junto a varios compañeros la estrategia a seguir: vertebrar un movimiento (el 26 de julio) ajeno a la corrupción política imperante en el país, cuyas filas estarían abiertas “para todos los cubanos que sinceramente deseen restablecer en Cuba la democracia política e implantar la justicia social” y mediante el cual se desarrollaría la insurrección popular armada, con el fin de establecer “una revolución de pueblo, con sangre de pueblo y sudor de pueblo”.

Al día siguiente de su llegada, ya en el Distrito Federal, se abrazó a su hermano Raúl. Sus primeros encuentros fueron con exiliados cubanos. A través de ellos, en el pequeño apartamento de María Antonia González, conoció al médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, quien más tarde se convertiría en el legendario Che. Este último recordaría después: “Nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche –en la madrugada- era ya uno de los futuros expedicionarios”.

Luego acompañado de un amigo fue al encuentro de Alberto Bayo, un general español nacido en Camaguey, Cuba, en el año 1892, antes de cesar el dominio colonial sobre la Isla, quien luchó en Marruecos durante los años 20 como parte del Ejército del Aire y más tarde como oficial republicano, combatió en la Guerra Civil española y se exilió en México. Fidel lo comprometió a enseñar tácticas de guerra de guerrillas a los expedicionarios. Por aquellos días le dijo a Bayo: Marcho a los Estados Unidos a recoger hombres y dinero y cuando los tenga dentro de siete u ocho meses, a fines de este año, volveré a verle y planearemos lo que hemos de hacer para nuestro entrenamiento. Según una crónica divulgada por la revista cubana Bohemia el 24 de noviembre de 2006, sin mucha fe en aquel joven “fogoso, idealista y visionario”, Bayo replicó “Sí Fidel, prometo instruir a esos muchachos en el momento preciso”.

En la madrugada del 20 de octubre de aquel mismo año, y gracias al apoyo de amigos mexicanos que les pagaron el viaje, salió hacia los Estados Unidos junto a un destacado combatiente y orador del Partido Ortodoxo, y de luchas anteriores, Juan Manuel Márquez. Diez días después, y en el transcurso de una lluviosa mañana, los dos revolucionarios hablaron ante cerca de 800 compatriotas reunidos en el Palm Garden de Nueva York. Fidel manifestó en aquella oportunidad: “Puedo manifestarles con toda responsabilidad que en el año 1956 seremos libres o seremos mártires. Esta lucha comenzó para nosotros el 10 de marzo, dura ya casi cuatro años y terminará con el último día de la dictadura o el último día nuestro”.

A la entrada del salón, al costo de un dólar se ofertaba la edición neoyorquina de La Historia me Absolverá. En esa importante urbe norteamericana lograron unir a tres grupos opuestos a la tiranía en un club patriótico: Acción Cívica Cubana, el Comité Ortodoxo y el Obrero Democrático.

Sobre uno de los recibimientos que tuvo lugar días más tarde escribió Juan Manuel en una carta fechada el 14 de noviembre: “En Nueva York el recibimiento que le hicieron a Fidel fue emocionante por lo multitudinario y lo sincero”.

Al final de la misiva, Fidel incluyó una nota donde expresaba: “Todo lo que pueda añadirles acerca de lo extraordinario que ha sido este viaje sería poco. Todos nuestros cálculos acerca del entusiasmo y el fervor de la gente se quedan cortos”. Y finalizaba de esta manera: “Nunca estuve más contento”. En el recorrido, que se extendió entre octubre y diciembre, no dejaron de tropezar con dificultades. Por ejemplo, en Unión City, estado de Nueva Jersey, Fidel y Juan Manuel estuvieron a punto de ser detenidos cuando los organizadores de una reunión a la que fueron invitados olvidaron solicitar permiso y la policía norteamericana asaltó el lugar con carros patrulleros. Pero mientras los recién llegados eran entretenidos ambos revolucionarios cubanos salieron por una puerta lateral y se alejaron en un automóvil. El 20 de noviembre Fidel habló en el teatro Flager, de Miami. Allí expresó que sus compatriotas serían reunidos junto a una idea de dignidad plena para el pueblo de Cuba, de justicia para los hambrientos y olvidados, de castigo para los grandes culpables y de castigo para los grandes culpables. Además explicó la estrategia que desembocaría en victoria unos tres años después: insurrección armada y una huelga general organizada desde la base.

Batista y sus hombres empezaron a temer esas palabras. De ahí que, mediante su cónsul en la Florida trataron de impedir que el 27 de noviembre pronunciara un discurso en Tampa dedicado al 84 aniversario del fusilamiento en La Habana colonial de ocho estudiantes de Medicina. El acto casi se frustró cuando los propietarios del lugar negaron el permiso 24 horas antes del encuentro, pero logró salvarse gracias a que la organización de los obreros metalúrgicos cedió su local de reuniones para efectuarlo. Entonces Fidel pudo afirmar ante más de 300 cubanos : “Si Batista se obstina en mancillar la historia de Cuba, el pueblo se verá obligado a derribarle y nosotros iremos a la vanguardia”.

También en Cayo Hueso constituyeron una  agrupación patriótica. El cónsul de Batista, además de intrigar, compró al jefe de la policía local, quien cerró todos los espacios a los revolucionarios e incluso amenazó con llevar a la cárcel a los participantes, por que lo que el acto fue desplazado al condado vecino de Murria (Verificar este nombre), donde utilizaron el amplio parqueo del Kennel Club, y así numerosos cubanos, de pie y a la intemperie, escucharon el mensaje de la Revolución hasta altas horas de la noche.

Como saldo de aquel viaje de Fidel y Juan Manuel Márquez para vincular al Movimiento 26 de Julio con la emigración fueron constituidos clubes revolucionarios en Bridgeport, Unión City, Nueva York, Miami, Tampa y Cayo Hueso. Una importante fase organizativa y de esclarecimiento político en el exilio había culminado.

Hubo una coincidencia histórica. En el siglo XIX, José Martí, Héroe Nacional de Cuba, hizo un recorrido similar por Estados Unidos con el propósito de sumar a la causa libertaria a la emigración cubana dispersa, organizarla en clubes revolucionarios y establecer una base de recaudación con destino a lo que denominó la guerra necesaria.

Martí lo describió así en el periódico Patria el 23 de abril de 1892: Treinta y cuatro asociaciones, repartidas en New York, Cayo Hueso, Tampa, Ocala, Filadelfia, Boston, Nueva Orleáns y Jamaica, se han formado de su propio impulso para contribuir a los fines del Partido Revolucionario Cubano, por los métodos que él mismo establece, o han conformado a él su organización, o han conformado a él su organización antigua. En Cayo Hueso hay trece asociaciones: siete en New York; cinco en Jamaica; cinco en Tampa; una en Filadelfia; una en Boston; una en Ocala; y una en Nueva Orleáns. 

Este periplo quedó plasmado en escritos de Panchito Gómez Toro, el joven combatiente que cayó junto a uno de los grandes del siglo XIX cubano, Antonio Maceo y Grajales, e hijo de otro de los principales héroes de aquella epopeya nacido en Santo Domingo, Máximo Gómez.

Los testimonios de Panchito describieron  la gran acogida brindada a Martí en cada lugar que visitó en Estados Unidos, algo muy similar a los emocionantes y masivos recibimientos dispensados a Fidel, plasmados por Juan Manuel Márquez en la carta que envió a los compañeros del Movimiento que estaban en México.

Cuando Fidel regresó a ese país, el 10 de diciembre de 1955, ya llevaba redactado el borrador del Manifiesto número dos del 26 de Julio a Cuba. El texto de ese documento, reproducido en el libro Fidel Periodista, de la editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana 2006, dice en una de sus partes:
 

“A los hombres y mujeres de mi patria dirijo fundamentalmente estas líneas. En mi retina traigo todavía las escenas inolvidables que he vivido entre la emigración cubana de Estados Unidos. Puestos de pie, en todas partes, los cubanos, con la mano en alto, juraron no descansar hasta ver redimida su tierra y acudieron luego en masa a depositar en el sombrero mambí el producto de su sudor que aquí vierten en rudo trabajo. Pero aquella no habría de ser la única contribución. A los cubanos de la emigración no hay que buscarlos para que ayuden; después de cada reunión pública se les ve por las calles preguntando dónde está el local del Club Patriótico para solicitar su ingreso y ofrecer su aporte semanal; el 28 de enero entregarán el salario de ese día de trabajo; todos los domingos organizarán fiestas cubanas para entregar integro lo que se recaude a la  revolución”.

Esta Tropa de Futuro está y estará siempre con Fidel y con Raúl

Palabras de Carlos Valenciaga, miembro del Consejo de Estado de la República de Cuba, en la segunda graduación de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), que tuvo lugar el 19 de julio de 2008, en el Teatro Karl Marx.

Queridos graduados:

Queridos profesores:

Estimados invitados:

Segunda graduación de la UCI en Cuba

Segunda graduación de la UCI en Cuba

Es un día extraordinario el que hoy compartimos a propósito de la segunda graduación de Ingenieros en Ciencias Informáticas de la UCI, cinco años después del encuentro del Comandante en Jefe, en este mismo teatro, con los estudiantes que concluían su primer curso.

Mayor aún es la satisfacción al dedicarla al aniversario 55 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y a nuestros Cinco Héroes, en sus 10 años de resistencia por la verdad en cárceles del Imperio.

Un momento de reflexión siempre se impone cuando se vive el umbral de estudiantes a profesionales y es ineludible en nuestro caso hablar hoy de la constancia del Comandante y del valor de sus ideas para darle a nuestro pueblo todas las posibilidades a la educación, la cultura y el conocimiento.

Llevar las ventajas de la tecnología a la enseñanza fue su preocupación desde los primeros momentos del Triunfo de la Revolución.

En una entrevista concedida a la televisión de Camagüey, en julio de 1959 decía:

“Estamos considerando la posibilidad de determinados tipos de lecciones, determinados programas semanales, de geografía, de historia, utilizar la televisión como medio de educación con una estación del Estado, con televisor en todos los centros y todas las escuelas, donde simultáneamente, una película de educación se les lleve a los muchachos…”

“Esta es una idea para hacer más amenas las clases, y poner estos medios técnicos al servicio de la educación.”

En 1965, cuatro años antes de que el Pentágono trabajara en el proyecto que dio lugar a Internet, Fidel preveía su nacimiento, advirtiendo la posibilidad de que nuevas herramientas electrónicas se estaban produciendo y que en manos de los Estados Unidos podrían disponerse para el mal y contra Cuba.

En el acto por el cuarto aniversario de la Victoria de Playa Girón, expresaba:

“Ellos (los Estados Unidos), acostumbrados a trabajar con cerebros electrónicos, con datos, con computadoras de todo tipo, se equivocaron, porque hay algo que los cerebros electrónicos del Pentágono no pueden medir, hay algo que sus computadoras no pueden calcular, y eso es: la dignidad, la moral, y el espíritu revolucionario de nuestro pueblo.”

En 1968 visitó Cuba el Doctor Erwin Roy John, director del Laboratorio de Investigaciones del Cerebro de la Universidad de Nueva York. En una reseña publicada después el doctor Roy dijo que su centro había donado una minicomputadora a Cuba-la primera de su tipo que se producía en el mundo. También contó que había sostenido una larga conversación con el Comandante en Jefe sobre las últimas novedades técnicas, y el líder cubano había mostrado una inconcebible capacidad de información y un conocimiento puntilloso de esta tecnología. Fidel integró entonces en la Universidad de la Habana a los mejores especialistas cubanos y les preguntó si Cuba estaba por sí sola en condiciones de construir una computadora de primer nivel. Seis meses después, con su apoyo y estímulo constante, se había creado aquella proeza tecnológica y constituido además un Centro de Investigación Digital.

“Sin las computadoras, no se puede llevar el control de la economía, de los inventarios, de lo que falta, de lo que hay, de lo que se necesita en la enorme escala que impone la economía socialista”, afirmaba el 3 de septiembre de 1970, en una plenaria de la CTC.

Durante un viaje a Bulgaria, dos años después, el 23 de mayo de 1972, alertaba tempranamente:

“Lo terrible es cuando esas máquinas no están al servicio del pueblo, ni de la economía del pueblo, ni de la industria del pueblo, sino cuando esas máquinas están al servicio de los explotadores, de los capitalistas, de los monopolistas, porque conforme pueden ser útiles en el socialismo son esclavizadoras y explotadoras del hombre en el capitalismo”.

Meses más tarde inauguraba el Instituto Tecnológico de Electrónica “Eduardo García Delgado”, el primero de su tipo en América Latina, con una capacidad para 2.200 estudiantes.

El 31 de enero de 1974, en el acto de inauguración de la Escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin, el Jefe de la Revolución anunciaba que esta escuela contaría con talleres para el montaje de computadoras y radios.

En 1987, a propósito del V Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas advertía:

“El socialismo va a ser muy difícil de construir plenamente sin la computación”.

Cinco meses después nacían los Joven Club de Computación y Electrónica, momento en el que aseveraba: “La sociedad que no se prepara para el uso de la computación está liquidada”

En 1999 en el VII Congreso de la UPEC afirmaba “La Internet parece inventada para nosotros”. Había llegado al convencimiento de que esta podía ser un arma fundamental en la batalla de las ideas.

En el 2001 lo ratificaba:

“Ellos no saben lo que han inventado, la tremenda herramienta que nos han dado. Si Lenin con un periódico y un Partido hizo la Gran Revolución Rusa, qué no podremos hacer nosotros con Internet.”

El combate de un pueblo entero por el rescate de Elián y el anhelo porque todos “los niños y jóvenes aprendieran tres veces más”, convirtió en realizaciones concretas muchos de los sueños de Fidel:

· Nacieron dos canales educativos de televisión, que transmiten 218 horas semanales con 80 programas para las diferentes enseñanzas. Universidad para Todos, con 76 cursos, más de 3 mil horas de clases y la producción de más de 21 millones de tabloides.

· 104 mil televisores y más de 44 mil videos fueron destinados a las escuelas y 2.447 de ellas se electrificaron con sistemas fotovoltaicos para que todos los niños contaran con la oportunidad de recibir los Programas Audiovisuales y de Computación.

· 131 mil computadoras se asignaron al sistema de educación general y 13 mil profesores de computación básica se formaron para enseñarla desde preescolar, en un país donde la tasa de matrícula en la educación primaria para niños entre 6 y 11 años es del 99,9 %, una de las más altas del mundo. En días recientes la CUJAE graduó los primeros 108 de ellos como Ingenieros Informáticos por la vía de la universalización.

· Un millón y medio de cubanos se han graduado en los más de 600 Joven Club de Computación.

· 26 mil estudiantes se encuentran matriculados en los Institutos Politécnicos de Informática una especialidad transformada integralmente.

· Se extendieron los estudios superiores de Informática a todas las provincias del país, hoy con 4.479 alumnos.

Así también, con el concurso de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana y la CUJAE, surgió la nueva Universidad de las Ciencias Informáticas ―hoy con 11.214 estudiantes incluyendo los de sus tres facultades regionales en el Oriente, Centro y Occidente del país― como resultado de un pensamiento amplio, integrador y no excluyente, que exigía desde sus inicios mantener este proyecto como un orgullo para Cuba, que significara un aporte de divisas con sus exportaciones y que involucrara a estudiantes de los 169 municipios de la nación, convirtiéndose en un ejemplo de inclusión, de la masividad, del talento y de la conciencia revolucionaria.

Con los 1.660 jóvenes que reciben hoy su título de Ingeniero en Ciencias Informáticas, el Proyecto Futuro ha graduado en solo dos cursos más profesionales en esta especialidad que en todos los años de Revolución.

Esta es la verdad que trata de negar el imperialismo y sus falderos seguidores cuando califican a la Revolución cubana de espaldas a la computación y la Internet.

Nos presentan como indigentes del conocimiento. Ya no saben qué hacer y, después de prohibirnos con la Ley Helms Burton la sacrosanta conectividad, ahora dicen que “sus empresas de tecnología están dispuestas en este momento a conectar a Cuba a Internet”.

El bloqueo y sus leyes asesinas pareciera que nunca han existido.

Pretenden disfrazar la estrategia contra Cuba y desviar la atención de su propia realidad. Estados Unidos controla con mano férrea las vías de navegación por Internet, para convertir las llamadas tecnologías de la información en un ámbito exclusivo para la vigilancia y el control ideológico y económico del mundo.

Son ellos los que sobre la pobreza y la exclusión se alzan para afianzar su dominio. La brecha entre conectados y desconectados ya va siendo mayor que la que conocemos hoy entre ricos y pobres.

Libres de remordimientos, se roban los cerebros frescos y prometedores del Tercer Mundo.

La promoción de la emigración profesional se ha convertido en una política oficial de Estado en varios países del Norte, con incentivos y procedimientos especialmente diseñados a ese fin, como los que acaba de implementar la Unión Europea, con un gran pacto sobre inmigración y asilo que promueve el movimiento migratorio laboral a la carta, aceptando a aquellos con preparación técnica y profesional, y expulsando a los inmigrantes pobres con escasa o ninguna educación.

El 40% de todos los doctorados en investigación que trabajan en los Estados Unidos provienen de otros países y esta cifra llega al 57% en el campo de las ciencias informáticas. Aproximadamente un tercio de todos los científicos formados en los países del Tercer Mundo, no trabajan en sus naciones, y actualmente se estima que algo más del 50% de los que viajan a hacer un Doctorado en Norteamérica y Europa, no regresan.

El robo de cerebros es un fenómeno del cual Cuba no está exenta.

Buena parte de los proyectos de investigación en las universidades norteamericanas se dedican hoy a la guerra cibernética y al control de la Internet.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos tendrá asignado en el 2009 para Investigación y Desarrollo 85 mil 400 millones de dólares, un 6 por ciento más que en el actual año, debido al nuevo desarrollo de armas espaciales para la NASA y otros artefactos de guerra.

Qué diferente a la obra de nuestras universidades y nuestros centros de investigación que consagran sus esfuerzos para salvar vidas, para alimentar al pueblo, para prever desastres naturales, para desarrollar la enseñanza, para colaborar con otros países hermanos, ámbitos en los que se insertan también los más de 100 proyectos productivos de la UCI.

La ubicación laboral de los que hoy se gradúan se ha definido en función de las necesidades de informatización del país, aplicando el principio de mantener concentrado el capital humano formado, y priorizando la actividad productiva como objetivo clave. Las decisiones de incrementar los integrantes de la RESERVA, elevar el número de ingenieros para los Polos de Integración de la Infraestructura Productiva de la UCI y crear dos centros para el desarrollo de soluciones informáticas, en las regiones central y oriental, así lo demuestran.

El esfuerzo y el legado de ustedes debe contribuir en la magnitud que el país lo requiere en el área de las producciones del conocimiento y en desplegar las capacidades de la Informática para aportar, como nos convocó el compañero Raúl en su reciente intervención en la Asamblea Nacional, al orden, al control, la eficiencia y el ahorro en nuestra economía.

Compañeras y compañeros:

El desafío es esencialmente ideológico. La batalla que ustedes deben dar por ser útiles a la Revolución y consecuentes con sus padres, que han puesto su confianza en este sueño, es de inteligencia y convicciones, de compromiso y entrega.

Recuerdo una de las sesiones del VII Congreso de los periodistas cubanos, donde se suscitó un diálogo que prueba la insaciable sed de conocimiento de Fidel y su genialidad para sintetizar los procesos más intrincados de esta tecnología.

Alguien mencionó el hipertexto, y Fidel quiso saber inmediatamente qué cosa era.

“Mire, Comandante ―le dijeron―, supongamos que usted está leyendo en la pantalla algo sobre Cuba, y en el texto le aparece subrayada o en otro color la palabra “cultura”; si hace clic en ella puede aparecer otro texto con la palabra “africana” y si hace clic en esta encontrará “poesía antillana” y de seguro pasará lo mismo con el nombre de “Guillén”, y si hace clic ahí resaltará la “Elegía a Jesús Menéndez” y si hace clic en “movimiento obrero cubano” lo remitirá a…” “No sigas ―lo detuvo Fidel―, ya sé por qué es difícil entenderlo. Porque es el infinito”.

Infinitos son también los valores del ser humano, infinita es la obra que ustedes tienen por delante, y el pensamiento de Fidel que debe servirles de permanente guía y aliento; infinitos son la inspiración y el compromiso que ustedes adquieren hoy ante la generación del Centenario y los Cinco Héroes.

Sus profesores, su universidad, aquellos que les imprimieron fuerzas y convicciones para cada marcha, para cada día de madrugadas interminables por el examen difícil, para cada jornada cumpliendo con el deber en Venezuela, estarán siempre para ustedes y esperan que ustedes, esta Tropa de Futuro, estén siempre con Fidel y con Raúl para la patria.

¡Viva Fidel!

¡Viva Raúl!

¡Hasta la Victoria Siempre!