Fidel Castro “lúcido” y “relajado”

Fidel Castro y el Gabo en su encuentro en el 2000

Fidel Castro y el Gabo en su encuentro en el 2000

LA HABANA (AFP) — El escritor colombiano Gabriel García Márquez y su esposa, Mercedes, encontraron al convaleciente Fidel Castro “lúcido”, “cariñoso” y “relajado” cuando lo visitaron la semana pasada, según contaron a un grupo de amigos, informó este lunes el diario Granma.

Se habló “de muchos temas con muchísima profundidad y lucidez”, relató el Premio Nobel de Literatura al grupo, en el cual se encontraba el periodista cubano Gabriel Molina, autor de la información del periódico oficial.

“Estaba cariñoso y relajado. Se habló de todo… de Birán (localidad natal de Castro, en el este de Cuba)”, expresó por su parte Mercedes Barcha, en el mismo círculo de amigos.

La visita a Castro, celebrada el martes pasado en el sitio no revelado donde convalece de su enfermedad, duró cinco horas y media e incluyó almuerzo, según narró el propio líder cubano en un artículo que publicó el miércoles.

“Lo que escribió Fidel me dejó frío, helado. Tengo la impresión de haberle conocido ayer. Nunca lo había visto así, tan cariñoso”, manifestó García Márquez, quien mantiene una amistad con Castro de casi medio siglo.

En su comentario, Fidel Castro, que cumplirá 82 años en agosto, dijo haber pasado con ‘Gabo’ y Mercedes “las horas más agradables” desde que hace dos años enfermó y debió alejarse del poder, tras casi medio siglo de gobierno. “Nuestra amistad fue fruto de una relación cultivada durante muchos años en que el número de conversaciones, siempre para mí amenas, sumaron centenares”, comentó el líder comunista, que renunció a la presidencia en febrero y es sustituido por su hermano Raúl.

Durante años, encontrarse con ‘Gabo’ “se convertía en una receta contra las fuertes tensiones en que de forma inconsciente, pero constante, vivía un dirigente revolucionario cubano”, narró el ex presidente.

Desde marzo de 2007, Castro se dedica a publicar artículos de prensa, que ya pasan del centenar, a leer, meditar y escribir sus memorias, según ha dicho, además de a un estricto plan de ejercicios y dieta.

¡Petras, Petras!: ¡Petras aprendió mal lo que es ser absuelto por la historia!

Por Norelys Morales Aguilera

Declararse admirador de Cuba y de un Fidel Castro “que fue” parece que está de moda y garantiza público. Con tales amigos, los enemigos están contentos. Esta es la verdadera tesis que subyace en el artículo de James Petras,  Fidel Castro y las FARC: Ocho tesis erróneas de Fidel y aquí parece enseñarnos su esencia: “Las observaciones de Castro piden un análisis y una refutación, no sólo porque sus opiniones son ampliamente leídas e influyen en millones de militantes y admiradores en todo el mundo, especialmente en Cuba y América Latina, sino también porque hoy pretende brindar una base «moral» para la oposición al imperialismo.”

Obsérvese como el señor Petras entrecomilla la palabra moral. ¿Pretende Petras decirnos que Fidel Castro se afilia a la moral absoluta, lo que quiere decir que es un fanático hoy en su lucha? Un argumento moral es no mentir y otro, de sentido común, es que el hecho de que en sus últimas reflexiones Fidel no haya hecho un análisis del uribismo no es prueba de que lo apoye o esté de acuerdo. Bríndenos Petra el texto donde Fidel Castro exculpe o apoye el  “terror masivo desatado por el presidente colombiano Uribe contra sindicalistas, críticos y comunidades campesinas…”

Petras, muy ducho en círculos académicos, no le podrá negar su experiencia a Fidel Castro en una guerrilla que nunca usó las tácticas de toma de rehenes en las montañas y señala “la «crueldad» de las tácticas de las FARC «del secuestro y la retención de prisioneros en las condiciones de la selva»: –empleo en este trabajo solo citas que eligió Petras-. ¿Desea el señor Petras que en nombre de la violencia que emplea Uribe, lacayo de Estados Unidos, Fidel Castro justifique tales tácticas guerrillas?. Eso sí sería un engaño y un estupendo argumento para discrepar con Fidel Castro, pero el argumento moral que ha molestado a Petras es justo decir esa verdad, aunque nos duela. Sí, son tácticas crueles, lo que no exculpa al gobierno de Uribe de someter a crueles cárceles a los guerrilleros.

Con esta lógica de pensamiento el sociólogo norteamericano James Petras acaba viendo los sucesos colombianos como una lucha entre los buenos y los malos, muy típico de película de mala muerte y la cultura mass-media de los Estados Unidos. Muy mal andaría América Latina si fuese a conducirse bajo tales preceptos. El caso colombiano es mucho más serio y está en un contexto. Los europeos venían a América por El Dorado. Hoy se cree que ese lugar estaba en Colombia. Algún oro moral debe quedar en la tierra colombiana para que tanta violencia haga allí su sitio. El ciclo más reciente comenzó con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán y aún no ha parado. Casualmente el adolescente Fidel Castro estaba allí durante esos sucesos conocidos como “el bogotazo” y vivió las experiencias de un pueblo dividido y extrajo lecciones prácticas importantes para su lucha posterior.

Como una simple persona que ejerce el criterio me parece repugnante y muy tendencioso que James Petras diga que Fidel Castro denigra a Marulanda por afirmar que era un «campesino y militante comunista, líder de la guerrilla» y por señalar que no compartía su tesis: «Marulanda, de notable inteligencia natural y dotes de dirigente, que no tuvo, en cambio, oportunidades de estudio cuando era adolescente. Se dice que pudo cursar sólo hasta el quinto grado. Concebía la revolución como una larga y prolongada lucha, un punto de vista que yo no compartía». Sólo un dato que seguramente Petras conoce y olvida: los revolucionarios cubanos aprendieron el arte de la guerra en la lucha guerrillera y tuvieron un ideólogo de alto vuelo revolucionario e intelectual, José Martí,  que les enseñó “la guerra necesaria”, rápida, no prolongada, entre otras valiosísimas enseñanzas, como las morales para ganar una guerra, al decir “que trinchera de ideas valen más que trincheras de piedra”. La moral de los revolucionarios no es un descubrimiento de Fidel Castro, pero ha sido su gran arma para que lo consideren un encantador de serpientes. El sociólogo norteamericano nos deja pensando sobre sus interpretaciones morales.

El líder cubano, que no hizo solo una revolución, sino acompañado de campesinos, obreros y todo el espectro del pueblo cubano, negro y blanco, como síntoma de que nunca albergó racismo o desestimación, nos lo presenta Petras con el mismo argumento que él supone en el cubano. “Castro es hijo de un terrateniente y fue educado en colegios jesuitas privados y tiene el título de abogado. Da a entender que las credenciales educativas y un mayor status social preparan al líder revolucionario para guiar a los campesinos que no tienen educación formal, pero sí «cualidades naturales de liderazgo» aparentemente suficientes para permitirles seguir a los intelectuales y profesionales, más adecuados para dirigir la revolución.”

Los sucesos con Ingrid Betancourt y lo demás que argumenta el señor Petras no vale la pena comentarlo si ya conocemos por donde viene el articulista.

¡Petras, Petras! Esta pregunta conclusiva al artículo debe pensarla el lector; el señor Petras pregunta: “¿Ha pensado Castro realmente en las consecuencias desastrosas para millones de colombianos empobrecidos, o pensaba únicamente en las posibles mejoras de las relaciones de Cuba con Colombia una vez que las FARC sean liquidadas?”. La simple sugerencia de que en sus análisis Fidel Castro obvie la realidad de los colombianos y lleven a que Cuba ande de pedigüeña, negociando con la integridad moral de una nación cuando hemos crecido bloqueados por no ponernos de rodillas, es un insulto al pueblo cubano que ha compartido y comparte no lo que le sobra sino, lo suyo propio, pero nunca ha claudicado pidiendo al imperio o sus aliados.

Más de una vez Cuba estuvo sola, solita. Si en ese entonces Petras nos quiso acompañar ha sido bienvenido, pero en nombre de eso no es legítimo atacar a Fidel Castro para que no miremos las verdades de frente. ¿Es lo que Petras pretende con retórica de izquierda?

Aprendió mal lo que es ser absuelto por la historia.

Inventar o errar, ésa es ahora la cuestión cubana

Parlamentarios cubanos
Kenia Serrano, integrante del Parlamento cubano

Aunque el discurso de Raúl Castro centró la atención de los analistas y medios de comunicación extranjeros, la realidad es que el mensaje trasladado es el resultado del trabajo realizado por las diferentes comisiones parlamentarias durante toda la semana anterior. La puesta en común en plenario supuso un sincero y honesto repaso de la situación de un país que sigue expuesto al análisis distorsionados por la ideología de ambos signos.

Sin dudas, el estilo de Raúl, fundado en la sinceridad y en la concreción, ha calado en los dirigentes cubanos. De ahí que lo que más asombraría al profano de la política de la isla es descubrir la crudeza con la que se presentan los problemas y el espíritu colectivo en que se sugieren las soluciones. Es un tono al que no estamos acostumbrados en nuestras latitudes, donde el panorama siempre se caracteriza por el triunfalismo recalcitrante de los gobernantes frente al catastrofismo pertinaz de la oposición, lo cual suele dejar al ciudadano un tanto desconcertado para comprender lo que sucede.

En esta última sesión del Parlamento de Cuba se habló con dureza de los problemas de vivienda, agricultura y productividad laboral, de los retos a los que se enfrentan los cubanos y sobre los que van a girar los principales cambios del país.

Unos cambios que confirmarán la respuesta que Fidel Castro dio a una pregunta del periodista Ignacio Ramonet reconociendo que el “más importante error era creer que alguien sabía cómo se construye el socialismo”. Con ello daba a entender que Cuba seguiría buscando su propio camino sin dejarse llevar por clichés establecidos.

De ahí que entre las iniciativas anunciadas se encuentra la de ligar los salarios al cumplimiento de objetivos. Así lo razonaba Raúl Castro: “Que el trabajador se sienta dueño de los medios de producción no depende sólo de explicaciones teóricas –en eso llevamos como 48 años– ni de que su opinión se tenga en cuenta en la actividad laboral. Es muy importante que sus ingresos se correspondan con el aporte personal y el cumplimiento por el centro de trabajo del objeto social para el que se constituyó, es decir, alcanzar la producción o la oferta de servicios que tiene establecido”.

Raúl dejó claro que el mítico igualitarismo comunista puede ser “también una forma de explotación: la del buen trabajador por el que no lo es, o peor aún por el vago”. El parlamento también reafirmó la necesidad de combinar todos los formatos posibles de explotación agrícola para incrementar la necesaria producción de alimentos. Quienes crean ver una renuncia socialista deben saber que no se trata de nada excepcional en Cuba. El cultivo del tabaco siempre fue sacado adelante por propietarios individuales y, en última instancia, tal y como siempre han reivindicado los movimientos socialistas campesinos, la tierra será de quien la trabaja, sea cooperativa, empresa estatal o campesino particular.

Parece que, entre las tantas influencias que se están generando entre Venezuela y Cuba se encuentra la asimilación en la revolución cubana de la afirmación de Simón Bolívar de que “inventamos o erramos”.

Pascual Serrano
Rebelión