Tania Bruguera promueve consumo masivo de cocaína

El gobierno colombiano anunció que se investigará lo ocurrido durante una obra de teatro protagonizada por la actriz cubana Tania Bruguera en la que, según asistentes, desde la propia producción se promovió el consumo masivo de cocaína entre el público.

El caso ocurrió el pasado 26 de agosto dentro de un festival organizado en la estatal Universidad Nacional, en Bogotá. Bruguera pidió autorización para usar cocaína y un arma de fuego real en su obra, lo cual fue rechazado por directivas de la institución.

Según el diario El Tiempo, en medio de la obra fueron distribuidas entre los asistentes tres bandejas con cocaína, a pesar de la prohibición.

Testigos del hecho relataron que varias personas se retiraron del recinto por la incomodidad que les causó la invitación a consumir droga, mientras parte del público la aceptó, momento en el cual el montaje fue suspendido por los organizadores.

La ministra de Educación, Cecilia Vélez, dijo que se debe investigar, tras calificar de insólito que se promueva el consumo de estupefacientes en un festival de teatro dentro de una universidad.

Tomado de La Jornada

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Ellos jugaron a ser héroes

Abel Prieto, Tania Bruguera y Yoani Sánchez

Hoy quiero resaltar la entrevista que concedió Abel Prieto, ministro de Cultura de Cuba, al periódico La Jornada, donde valora el desarrollo de  la X Bienal de La Habana,  y lo ocurrido durante el perfomance de Tania Bruguera.

No coincido con algunos de sus criterios. En próximas entregas argumentaré desde otros ángulos mis puntos de vista sobre este tema.

Crítica sana desde la revolución

-En esta bienal destaca la participación de la artista cubana Tania Bruguera, con la cátedra Arte Conducta, en la que participan artistas muy jóvenes con obras severamente críticas con el sistema cubano. ¿Se tolera, se fomenta o se cultiva este espíritu francamente crítico al sistema?

-No sólo en el proyecto de Tania, sino en general en los jóvenes artistas cubanos hay un énfasis en un arte crítico, analítico, que reavive aquel espíritu de la vanguardia con su papel transformador de la sociedad, de la persona, del entorno.

“Es sano, es una crítica desde la revolución, desde una posición comprometida con la revolución y muchas veces esas críticas coinciden con el análisis que estamos haciendo para lograr una mayor eficiencia, luchar contra las mismas trabas burocráticas que nosotros mismos hemos creado.”

-En el Taller Arte Conducta hay obras donde Fidel Castro aparece como muñequito de peluche, de ésos que se “pescan” por unas monedas con unas pinzas en los malls, y se critica también la glorificación de los atletas cubanos como una cosificación utilitaria, ¿eso también se tolera o se fomenta?

-En esas obras asociadas a la Cátedra Conducta hay un interés desacralizador, que para los jóvenes artistas resulta muy atractivo. Pero ocurren cosas como ésta: lamentablemente el domingo por la noche, en un performance que Bruguera presentó, hubo una provocación. La muchacha bloguera ésta muy famosa (Yoani Sánchez) tomó el micrófono para hacer un discurso en contra de la revolución. Ella dijo que la Internet era una grieta en la censura cubana.

“Lo que planteó es algo que hemos considerado importante: crear un clima apropiado para la recepción de ese tipo de arte. Sucede que en Cuba estamos sometidos a una vigilancia mediática que distorsiona permanentemente la realidad. Lo del domingo fue utilizado por personas inescrupulosas y por los medios de Florida.

“Ése es uno de los temas del arte crítico en Cuba. Estamos fomentándolo para reflexionar, que nos ayude a descubrir nuestras distorsiones, que nos ayude a defender la utopía.

“Cuando se hace crítica como lo hace Tania Bruguera, desde una posición de compromiso con el país, los resultados son realmente fecundos.”

Entrevista a Abel Prieto en La Jornada.

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Ellos jugaron a ser héroes

Declaración del Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana

El pasado domingo 29 de marzo, en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, varias personas ajenas a la cultura, encabezadas por una “disidente” profesional  fabricada por el poderoso grupo mediático PRISA, aprovecharon un performance de la artista Tania Bruguera para realizar una provocación contra la Revolución Cubana. Se trata de individuos al servicio de la maquinaria propagandística anticubana, que repitieron el desgastado reclamo de “libertad” y “democracia” exigido por sus patrocinadores. Hablaron -o actuaron más bien- para las cámaras; y hoy varios medios de la Florida convertían el incidente en una gran noticia.

El Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana, considera este hecho un acto anticultural, de oportunismo vergonzoso, que ofende a los artistas cubanos, a los artistas extranjeros que han venido a ofrecernos sus obras y su solidaridad y a todos los que hemos trabajado durante tantos meses, en condiciones muy difíciles, para llevar adelante un evento de tanta trascendencia. Ofende también a nuestro pueblo, que ha desbordado las instalaciones y áreas de la Bienal y disfrutado de un arte inteligente, crítico y humanista, de innegable vanguardia.

Resulta particularmente ofensivo que  usen el espacio libre y plural de nuestro evento, asalariados de quienes manipulan la opinión pública, mienten, censuran, mutilan y coartan sistemáticamente la libertad de expresión y de pensamiento.

La obra de Tania Bruguera corresponde a la serie “El susurro de Tatlin”, que se ha venido presentando en diversas ciudades de Europa y Estados Unidos, y, en su presentación en La Habana, estaba concebida como un mano a mano en el propio Centro Lam con “Cuerpo ilícito”, del artista chicano Guillermo Gómez Peña. Contrasta  de manera lastimosa el extraordinario performance anticolonial, en defensa de las minorías excluidas y despreciadas,  que ofreció la noche del domingo Gómez Peña, con el espectáculo protagonizado por unos pocos buscadores de notoriedad y de dinero fácil, sin ideas ni decoro.

Esta mediocre instrumentalización política de una obra artística, demuestra el desprecio por la cultura de estos personajes y de quienes los alientan.  En cambio, nuestras instituciones y nuestros artistas, acusados constantemente por esa misma maquinaria de politizar la cultura, continuaremos defendiendo la creación artística más libre y diversa y el acceso a ella de nuestro pueblo.

Por encima de estas provocaciones, la  Bienal continuará  siendo ese espacio de rebeldía antihegemónica, de herejía y auténtica disidencia que conquistó definitivamente la Revolución Cubana para los artistas de Cuba y del mundo.

Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana

Ellos jugaron a ser héroes

Tania Bruguera al desnudo

Tania Bruguera al desnudo

 Tania Bruguera promueve consumo masivo de cocaína (ACTUALIZADO)

Declaración del Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana

A algunos les sudaban las manos, otros se veían pálidos, hubo quien pensó en lo que diría su viejo si se enteraba de lo que iba  a hacer. Pero con el mismo arresto con que presionan el mouse para combatir en el juego digital de turno, se encaminaron a la improvisada tribuna. Jugaban a ser héroes. Tania Bruguera les había preparado el escenario, y ellos subieron dóciles, ignorando que en esa oportunidad solo serían fichas. Los jugadores eran otros

Cuando se tiene 20 años y muchos deseos insatisfechos, suelen suceder cosas así. Aunque no faltaron en la bien pensada acción plástica oradores  de más edad. A la artista le interesaba un nutrido quórum de aplausos. 

En esta ocasión, el Centro Wifredo Lam sirvió de sede, como parte de las instituciones en que transcurre la 10ma. Bienal de la Habana. Fue un performance a cargo de la creadora plástica Tania Bruguera, al frente de la llamada Cátedra de Arte de Conducta, cuyos intentos se habían mantenido curiosamente en silencio desde el 2003, su año de fundación.

Remedando una tribuna política flanqueada por dos jóvenes con uniforme verde olivo y cortinaje rojo a las espaldas, la Bruguera pretendió con su performance reproducir un escenario similar a los podios desde los que habla Fidel Castro. Particularmente, parodiar el contexto de aquel discurso del 8 de enero de 1959. Allí estaban las palomas para subrayarlo. Cada vez que un orador se hacía cargo del micrófono, los muchachos uniformados colocaban sobre sus hombros una paloma. Con tales íconos, la habitual polisemia de toda obra artística reducía bastante las posibles lecturas sin casi  dejar margen a otra interpretación.

Resonaron arengas y exhortaciones clamando por “libertad de expresión” y “libertad” a secas. En verdad, fue un acontecimiento extraño. Sobre todo considerando que ocurría en una entidad estatal, inscrito en el más importante suceso que cada dos años vive la plástica cubana. ¿Conocía la institución los propósitos de este “noble” proyecto?, ¿los encargados de velar por manifestaciones políticas de esta índole andaban de vacaciones o, simplemente, se trata en verdad de un dejar hacer porque “no merece la pena”? ¿Es que todo el mundo piensa igual -en una unanimidad otra, e igual de sospechosa- , porque solo  hubo dos criterios diferentes, aun cuando se encontraban presentes importantes directivos de Cultura y de la AHS?

Lo cierto es que la más asombrada debe haber sido la propia artista y sus “interactivos”. Su acción plástica se le volvió un boomerang ante los propios ojos, descalificando así los objetivos para los que fue concebida. Ningún uniformado de los de verdad siquiera se portó por el lugar, no hubo intentos de silenciar ni de reprimir. ¿Por qué libertad estaban entonces clamando?

“No es arte que se hace con imágenes sobre la política, sino arte que pretende cambiar cosas, aunque sea a pequeña escala o momentáneamente”, había declarado la Bruguera, días antes, a la agencia EFE. Entonces, ¿pretendía cambiar la libertad con que se manifestaron?

¿Qué hacían extranjeros en esa tribuna clamando por “libertad para el pueblo de Cuba”? ¿Qué libertad pedía para nosotros un puertorriqueño, procedente de una colonia norteamericana? Si en verdad fuera esa una demanda legítima, es humillante que hayan sido otros los que la reclamaran en vez de los propios cubanos. Pero las “fichas” no hicieron esta lectura. Nadie se percató que estaban echándose un cubo de lo mismo que las palomas dejaron dulcemente caer sobre hombros y cabezas de algunos de los oradores. 

Aunque se le fue de las manos, esperando una violencia que no llegó y el acostumbrado show mediático, pareciera que el performance había sido bien estudiado. No fue casual la presencia de algunos oradores, cuyos discursos “curiosamente” repetían como papagayos  ideas manejadas hasta el cansancio por quienes pretenden eliminar  la Revolución cubana, para, como afirma Tania, “cambiar las cosas”.

Justamente es esa divisa la que esgrimen hoy quienes aspiran a que esta Isla sea otra, y en algunas ocasiones cuando hablan de modificarlo todo llevan el disfraz de patriotas. Parecía que Fidel ya se asomaba a este presente, y hasta atisbaba sucesos como el acontecido en el Wifredo Lam, cuando, justamente aquel 8 de enero de 1959, aseguró: “los únicos enemigos de la Revolución podemos ser nosotros mismos”.

En su incoherencia, la acción plástica dio cabida a expresiones como aquella de: “La isla real ha comenzado a ser una isla virtual, más democrática, más plural.” Sin embargo, nada más tangible como aquellos discursitos del performance, tan enemigos de nosotros mismos, tan poco virtuales, como la cagada de la paloma.

Yohandry Fontana

La Habana

PD.

Ver perfomance en libertad

Declaración del Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana

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