El diablo son las cosas

Y no uso la palabra cosa con ese intento de referirse a algo que uno no quiere llamar por el nombre que lleva, y prefiere dejarlo así en lo muy abstracto que puede servirle al sustantivo.

Estoy aludiendo a las cosas como objetos –materiales, bien tangibles, con su peso, su precio- y que, sin saberlo, le pueden echar a perder fácilmente la vida a más de uno. Un matrimonio amigo se ha roto, precisamente por culpa de las cosas.

Él le hablaba de la manera en que la luz se filtraba por la ventana; y ella la emprendía con que había que cambiar la cortina. Él le recogía una hoja seca, de esas que se parecen a un corazón; y ella le contaba extasiada del ramo de rosas, “de la shopin, carísimo”, subrayaba, que le había regalado no sé cual señor a la enamorada.

Ella invertía horas sacando cuentas y construyendo locas alternativas que les pusieran cada vez más cerca “un televisor de plasma, como el que se compró Maydelín, bien grandote”; mientras él se embobecía, complacido y feliz, disfrutando de último recital de Silvio en su Panda.

Ella solo esperaba cosas. Él, un día, cayó en la cuenta de que Nazin Hikmet, el poeta turco, tenía la razón, y junto al gigante de ojos azules comprendió “que amores de tanta grandeza, no caben ni siquiera muertos en esas casas de muñecas…”

Yohandry Fontana

La Habana

JUAN CARLOS BAGLIETTO EN QUITO – EL GIGANTE DE OJOS AZULES

El gigante de ojos azules

Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
que su sueño era una casita
pequeña como para ella
que tuviera en su frente un jardín
un jardín con madreselvas.

Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
que muy pronto ya se ha cansado
de tan desmesurada empresa
que no terminaba en jardines
jardines con madreselvas.

Adios ojos azules, dijo,
Y con graciosa  voltereta
del brazo de un enano rico
entró en la casita pequeña
que en el frente tenía un jardín
un jardín con madreselvas.

El gigante comprende ahora
que amores de tanta grandeza
no caben ni siquiera muertos
en esas casas de muñecas
que en el frente tienen jardines
jardines con madreselvas.

Nazin Hikmet

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